martes, 27 de abril de 2010

De perfume, albero y manzanilla


Desde una radio María del Monte cantaba aquella sevillana que fue de las primeras que de pequeña me aprendí; “yo iba de peregrina y me cogiste de la mano…” Eran cerca de las ocho de la mañana del Domingo de los Fuegos, y aquello parecía ser la despedida de una semana de Feria. El resto de la clientela eran parroquianos, madrugadores, trabajadores, paseadores de perros… Nadie parecía tener los zapatos tan llenos de albero como nosotros, nadie lucía esa cara de felicidad y cansancio.
Ha sido una feria muy fugaz, se me ha pasado volando. Ha sido una feria diferente, como lo suelen ser todas, ha sido divertida, cansada, completa… Todos los años me propongo que esta sea mejor que la anterior, y creo que todos los años lo voy consiguiendo.
Como en las entradas anteriores, me vuelve a quedar esa resaca nostálgica, esa sensación de las cosas que faltaron y las que no; aunque no lo quiero pensar mucho…
Me gustaba pasar cerca de los trajes que aún no habían pasado por la lavadora, ese aroma que desprendían, mezcla de mi perfume, albero, manzanilla. Esa síntesis sensorial me resume la semana de una forma que no sería capaz de expresar con palabras, por más que usara. Es un resumen de días y noches, de risas, bailes, conversaciones más o menos formales, cosas que se dicen y se callan porque en cualquier caso, es mejor así… Y es que esta semana para mí supera con creces la Navidad, es tiempo familiar, de buenos sentimientos y compartir, pese a esa figura tan sevillana como es el “gañotero” y su versión femenina, que también existe evidentemente.
Me ha dado una pereza increíble recoger todos los avíos que tenía desparramados por el salón aunque he tenido que hacerlo, para cerrar este ciclo, para que mi madre no me chille…
Y como en todo, ya sólo queda esperar al año que viene, a pensar en el próximo traje, a esperar a ponerme el nuevo de este año, hoy por hoy mi favorito…
Vendrá la Feria otra vez y no será la misma, y eso será lo bueno. Este año ha habido cumpleaños, verdades humanas que han salido a flote con gestos, estrellas a los que han agasajado los camareros, controles de alcoholemia milagrosamente superados por la bondad de la benemérita, actuación de los “del vaso” y ratos que conservaremos para siempre, igual que a veces me da por guardar claveles secos…
Pensando en todo esto, me acababa la tostada, y esa sevillana de María del monte que había sonado por casualidad se acababa, reparé que yo nunca había entrado en ese bar, que está muy cerca de mi casa pero que en la vida lo había pisado; y quizás es otro milagro de Feria, acabar descubriendo que ese rincón de nombre rociero no está tan mal, ni es tan cutre como parecía…

martes, 13 de abril de 2010

Primavera, esa surreal rutina




Hay un Niño Jesús vestido de turco que da vueltas en mi mente… Hay un vestido de flamenca un puñado de tallas menor que su dueña, que mal rato he pasado hasta que todo se arregló… Queda cera en el asfalto y eso me pone feliz a la vez que triste… He vuelto a usar mi amuleto de la suerte, no me puedo librar de mis supercherías. Tengo un resfriado desde hace más de dos semanas y no me deja… quiero estar bien para Feria, lo necesito, pero parece que eso no va a ocurrir… He hecho como cuando era pequeña, vapor, eucalipto y nada… Tengo los labios quemados porque aunque la gente vaya en manga corta y las guiris en chanclas, no, no estamos en verano. Los marmolillos, separadores urbanos o como se llamen de la Alameda han resultado ser perfectos al fin… El viernes acabé cenando una pizza en la calle pasada la medianoche y resultó que estos cimborrios tienen la forma perfecta para apoyar la caja. Tengo hambre y sueño a horas extrañas, aún no me acoplo al horario normal, sigo con el de Semana Santa…
Y usar pañuelos de tela como las mujeres antiguas tiene su parte negativa, si te quedas sin reservas hasta la siguiente lavadora, es un tema…


No sé si es astenia primaveral o sólo surrealismo diario pero estos días son algo raros para mí…

martes, 6 de abril de 2010

Una semana, mil detalles…


Cerraba al fin los ojos, había sido un día muy largo… Entonces sentí aquella sensación, ya ni me acordaba… Siempre que acabo una Estación de Penitencia me ocurre lo mismo; cuando estoy en la cama siento la sensación del antifaz en mi cara. Era raro, no me acordaba de aquella tontería, pero me gustó sentirlo. Quizás ha sido esa, la Semana Santa de “la tontería”, las pequeñas cosas, el detalle milimétrico o a veces grande que ha ido hilando cada momento, cada día… Con miles de pinceladas como la del final de ese Martes Santo, podría contar la semana, del derecho y del revés, con orden, sin él… Podría empezar por el Domingo de Ramos, día que comenzó trianero y acabó amargurista…
Detenerme en Bárbara que ponía sellitos en la puerta de la Estrella, en ese trozo de calle Feria que llegó al Altozano con chicharrones incluidos… Podría saltar al Jueves, que fue día de sagrarios, mantilla por supuesto, y monaguillitos del Valle que me agasajaron de caramelos por aquello, por llevar mantilla… Recuerdo a uno que tendría no más de cuatro años y me decía: ¿Sabes que estas cartas se llaman estampitas? El Miércoles con ellos, que de risas, que de incienso… Me viene a la mente la imagen de cierta persona con la cabeza casi dentro de una tuba de Tejera y me tengo que reír recordando esa tarde-noche, con alegría, con nostalgia… Firmaría para los años venideros una Estación de Penitencia como esta, la firmaría en cuanto a lo personal, al camino, al tiempo, a la proximidad con el palio, el discurrir de la cofradía en general ya sería para analizarlo en otro lado… se me partía el alma el Lunes comprando el pan, con la radio puesta, sabiendo que tras un antifaz de San Pablo yo conocía uno de esos rostros que no paraba de llorar… Y la Madrugá… muy corta para mí este año, pero no se puede estar a todo… A veces la Semana Santa son ritos cambiantes, unos se incorporan, otros se aplazan, y benditos sean, benditas incorporaciones como esa foto con mi Virgen de los Desamparados el Jueves Santo, acompañada de más mantillas, más mantillas como las que me crucé en la calle Gerona entre las cuales no estaba Reyes, pero lo dicho, en años venideros…

El milagro de un Viernes sin lluvia era el regalo para ese muñidor que se retira, una pena, nunca conocí otro rostro que no fuera el de ese hombre portando la campana y ahora… El Sábado hubo un estreno, en mi opinión merecido, méritos propios hizo una hermandad con más empeño en recuperar que en crear algo que bajo mi punto de vista aporta poco, y sólo es mi opinión, pero el catálogo de misterios grandes y dolorosas guapas de ojos claros ya estaba saturado… Y tras eso, la Soledad, la plaza, las saetas reducidas… Algunas ausencias, algunos nuevos y algo que no cambia, el cierre de la puerta, un año más… Me encanta ese momento, y desearía que no llegara nunca…
Me habría quedado en la sacristía el Martes Santo departiendo y reponiéndome con mis hermanos, en una oración silente el Jueves en el convento de las Clarisas, me habría quedado frente al Jano viendo La Mortaja, en la primera trasera revirando que nos regalaba la Virgen de la Paz o admirándome mil veces en el genial cortejo Servita… incluso antes, en el eco que me llegaba de una saeta, o mucho, mucho antes, en el traslado de el hijo de Dios que lloraba como hombre el Viernes de Dolores… pero no pudo ser, las cosas pasan, la Semana Santa tiene que durar lo que dura, con sus excesos, sus defectos, sus infinitas cosas buenas, y tiene que empezar, y acabarse para echarla de menos, para volver a esperarla, para que mi bolso mantillero repleto de estampas montesioneras duerma el sueño de los justos, para que la Madrugá de aguardiente vuelva a saber a gloria… al fin y al cabo lo decía Sergio, ya ha empezado la Semana Santa 2011.

domingo, 28 de marzo de 2010

Carta a Lucía


Querida Lucía:




Sé por tu padre que ya el año pasado empezaste a pedir cera, y vaya mundo es ese…



¿Sabes? Yo también tuve una bola, una que empecé un Viernes Santo con el papel de plata de un sándwich que merendé… A tu padre le gustó aquella historia, porque ahora que no nos lee nadie te contaré un secreto, a los mayores nos da pena no tener bola de cera. Yo, cuando veo a algún niño sacar la suya y como un nazareno le ayuda a hacerla grande, de verdad que me da envidia no tener la mía…



Espero que tengas mucha suerte en esta semana, y tu bola crezca mucho, mucho. Hazle caso siempre a tu papá, si te dice que no es buen momento para pedir cera será por algo, y tranquila, hay muchos nazarenos y muchos días para seguir pidiendo. Los que van vestidos de negro no son malos, pero son de hermandades en las que no les dejan dar cera, no te enfades con ellos… Intenta conseguir cera de los nazarenos que tienen cirios de colores, es muy bonito como queda en la bola… No intentes darle en casa con las velas de cumpleaños, la cera rosa es muy cursi y se cae, es de mala calidad. No le tengas miedo a la cera, está muy caliente pero no quema, no te hará daño, aunque siempre hay que tener cuidado; además, sé que tu padre te ayuda, no dejará que ocurran lamentables accidentes. Con el tiempo verás que es hasta divertido quitarse la cera seca de las manos, o al menos a mí me gustaba hacerlo. No pierdas la bola, es un rollo tener que empezar una cada año. Yo solía mirar la mía durante el resto del año, para ver que no la había perdido…



En fin, que ya no te entretengo más, que te tendrás que ir ya. Espero que tú y tu bola paséis una buena semana, y recuerda que dentro de poco tendrás que ayudar a Martín con la suya.



Un beso muy grande






Mercedes

jueves, 25 de marzo de 2010

ESPERANDO SIN ESPERAR


Inesperada, con altibajos, intensa y atípica…

Comencé sin ceniza en la frente, con un virus que pensé que no me dejaría nunca, pero sí que lo hizo… Luego comenzaron los Vía Crucis suspendidos por la lluvia, las citas en los templos, los encuentros en otros templos, los que tienen barra… Comenzaron miles de mensajes (benditas redes sociales), intercambios de opiniones y pareceres… Ritos individuales y comunes, tal vez lo que me hace unirme a ellos es lo poco que coincidimos, aunque claro, estamos tan de acuerdo en lo esencial, que lo otro, lo que no compartimos no es más que abanico de color provocado por el gusto… Además, la Cuaresma siempre es un “volver a casa”, volver al barrio que no es el mío, ni tan siquiera es barrio… Volver a sentir todo más cerca, reafirmarme en lo que pienso, lo que creo, a mi manera claro…
Hubo nuevos compañeros con los que compartir el tiempo de la espera que no se para a esperar, hubo muchas noches en el Garlochí, y mucho, mucho incienso… Zapatos nuevos para el Martes Santo y miles de preparativos lentos y callados.
No dejaban de ensayar las bandas, y la tradición de San Bernardo se reafirmaba en la columna que invisible tiene marcado el tramo y nuestros nombres.
Y con los típicos dimes y diretes, noticias de todo tipo, llegaron los atriles, y los atriles pasaron… Perdón por no detenerme en ello pero ¿hay pregón más bello que el cartel de Capirotes de la calle San Esteban? Para mí no… Y ese naranjo… a menudo lo recuerdo, en una noche de lluvia, ya de retirada, mojado y frío amenazaba su azahar con perfumar Levíes y alrededores; admiré su estoicidad pero en aquellos días me parecía imposible que pudiera producirse el milagro del aroma sevillano por excelencia… No hay verso, ni prosa poética capaz de igualar esa estampa de Febrero; a menudo lo recuerdo… ¡debe estar cuajado ahora!
Y el cambio del barrio, en el que sí vivo… En tiempos este era el lugar menos cofrade de Sevilla… Los niños miraban extrañados a los nazarenos celeste y crema que salían del portal, y nada en estas calles parecía alterarse durante esta semana. Sin embargo, desde hace tiempo la tónica cambió. Desde Septiembre al anochecer resuenan marchas a lo lejos, mejores o peores, pero me encantaba bajarme del autobús a pie de ensayo… Y el incienso ya hasta se desliza por los portales, también lo pone el que vende los periódicos y de las ventanas se escapan sones de filarmónicas, agrupaciones… Es agradable ver como todo el mundo se prepara, como el viento pega fuerte en los cristales mientras escribo y a lo lejos, junto al polideportivo no cesan los tambores…

Ha sido dulce, celérico y acompasado, algo raro, diferente, como cada año… Agradezco a todos los que han compartido algún ratito de estos cuarenta días conmigo, agradezco que el azahar llegara aunque fuera tarde, pido a la lluvia que descargue ahora y no la semana que viene, y espero que todos pasemos una buena semana. Deseo una buena Estación de Penitencia para Ramsés y Sergio en la Madrugá, para el Andréu y Leticia que hacen doblete, cada uno a su manera, para Esther que lleva esperando el Lunes Santo desde hace un Lunes Santo, para Diego, que se ha propuesto batir su record cofrade de tres hermandades, para Luís y Rafael que son compañeros de día en diferentes hermandades igual que Julio… Pero todo el mundo hace estación a su manera, Víctor con su uniforme azul del Sol, Antonio como padre que enseña a las nuevas generaciones todo esto, para que luego elijan y se queden con lo que quieran, y de una forma u otra espero que todos encontremos en esta semana lo que buscamos.

jueves, 4 de marzo de 2010

Carta abierta a un pintor


Las citas o frases retóricas y manidas, en lo referente a la vida o el tiempo vivido siempre aluden al hecho de que vamos acumulando experiencias, vivencias, cosas buenas y malas que conforman lo que para mí es la verdadera edad. Luego está la cronología, la que marca el DNI y a efectos legales es válida. A efectos legales, tú has completado el cuarto de siglo como hacen y harán a lo largo de este año todos los procedentes de la bendita cosecha del 85, servidora incluida.
Puede que en los últimos meses vivieras más que en años anteriores, o puede que no, tal vez yo no te conozca tanto, tal vez yo no sea tan inteligente como a veces parece… Pero si estoy segura de que para bien o para mal, estos meses te han servido. La vida tiene extraños mecanismos para hacer que nos replanteemos las cosas, todo aquello en lo que creemos, nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Por eso mismo nunca se para de crecer, de aprender… Mira estos veinticinco años, analízalos y ríete de todo cuando tengas cincuenta porque en algunas cosas te costará reconocerte. Evolucionarás igual que tu pintura, esa que pasa anodina entre viajeros de TUSAM todos los días, ignorantes, la gran mayoría de ellos, de la alegría que sentimos los que te conocemos al ver pasar fugazmente tu arte.
Hace mucho ya que no creo en la casualidad, creo en lo inevitable, todo pasa por algo, para algo… De igual forma que mi madre quiso que entrara en el Colegio Alemán, y al final no fue así, impidiendo que nos conociéramos entonces, seguramente estaba escrito que tendríamos que encontrarnos en la vida, y ocurrió por otros derroteros…¿casualidad? Para nada… Sinceramente es una pena, me encantaría haber aprendido alemán, pero al fin y al cabo esta tontada es para que siempre tengas presente eso, cada vez que te ocurra algo, bueno, malo o regular recuerda que es “por algo, para algo”, si eso consigue ayudarte alguna vez, me podré alegrar de que no todo lo que te aporté en lo que llevas vivido fuese la adicción al té de canela, el buen vino o el orujo gallego…

En fin, empecé esta epístola pública con poca idea de lo que iba a decirte, y ahora veo que he seguido escribiendo con esa misma idea… Por otra parte ¿qué te iba a decir? Ya sabes lo que dicen; quien no tiene talento enseña, y no quiero convertirme en eso.
Puede que si sea la felicitación más rara que te hagan llegar, me conformo con ese privilegio… Una lástima que la alerta de Google no te notifique que tu amiga la rara te dedicó un desvarío, y sólo se de cuenta de que utilicé tu nombre…

Sea como fuere, aprende, lucha, equivócate, acierta, cuida a tus amigos, no escuches a nadie, pide consejo, inventa, crea, grita cuando no puedas más, mezcla colores tú que puedes, escapa de la mediocridad, usa baños sin puertas, ríete de tu sombra y llora cuando te lo pida el cuerpo… todo eso, que no es poco, en este año que estrenas, y sobre todo, se tú en cada momento porque nunca más volverás a tener veinticinco años.

Muchas felicidades Daniel



Imagen:Daniel Franca

miércoles, 17 de febrero de 2010

No te había olvidado


Casi, casi por sorpresa. Así siento que llegas este año, y no porque me hubiese olvidado de ti, eso nunca, pero es que 2010 pegó el pistoletazo de salida y todo fue celérico. Mil cosas, buenas y menos buenas, se vinieron encima. Me he volcado en muchas cosas, y lamentablemente, descuidé otras. Los vaivenes del diario, y porqué no decirlo, el Carnaval, me han tenido distraída en estos tiempos, y realmente puede que sea mejor así. Este año no he languidecido esperándote como me ocurrió el año pasado, cierto es que entonces fuiste para mí bálsamo y salvavidas que por suerte ahora mismo necesito menos. También será que este año no he molestado a todos los que estaban cerca de mí con la dichosa mantilla; que este año duerme el sueño de los justos dentro de una caja decorada con tulipanes; aunque pocos saben que tampoco me he olvidado de eso, y muchas noches sueño que vuelve el Jueves Santo con más luz si cabe que el año anterior. También llegará el Martes, mi Martes Santo, ese que es Gloria del cielo hecho capa en la Puerta de Carmona, mi tristemente revuelta Puerta de Carmona… Pero precisamente para eso sirve el Martes, para que la ojiva se abra a esa hora que cualquier otro día sería de sobremesa pausada, y entonces, todo importe menos, todo de más igual. Los errores y aciertos, las palabras que se dijeron y las que nunca debieron haberse dicho quedan obsoletas, importan menos que los papeles de prensa morada que muchas veces llenamos con cosas poco agradables y en Él y su bendita Madre, encontramos la unión que no está muchas veces en otros lugares, en ellos existe el perdón y la respuesta…

A partir de ahora te prometo la entrega que no he tenido en pre-Cuaresma, prometo que aunque no olvide, si quedarán más de lado las coplas de Bienvenido, el Coro de Los Niños, Vera Luque, e incluso esos Jartibles que no lo eran de ver pasos sino de picar a diestro y siniestro…

Mañana se levanta la veda, el incensario que relego a esta fecha volverá a perfumar, cumpliré las tradiciones a la sevillana manera (cualquier cosa repetida en más de dos ocasiones es tradición) como la cita en San Bernardo, inventaré algunas nuevas y disfrutaré de ti en 40 días que uno a uno nos llevan al fin y el principio de todo lo que dio sentido a nuestra historia, nuestra ciudad y gran parte de nuestras vidas.

Un año más, bienvenida, y como siempre, mil veces gracias por llegar en tu tiempo.

domingo, 24 de enero de 2010

El peso de la mano izquierda


No sé si será toda la gente que nos dedicamos a lo social, o soy yo, que nací especialmente puntillosa, pero por mal que pueda sonar a primera vista, me está mosqueando el tratamiento social que se le está dando a Haití.
Para intentar que se me entienda un poco diré antes de nada que no me creo en posesión de la verdad, que no juzgo a nadie y que no pretendo que todo el mundo sea igual que yo; dicho lo cual, no pienso unirme a ningún grupo del facebook de apoyo a Haití, no pienso reenviar correos o eventos tuenti de la catástrofe, y en ninguno de mis nicks o estados voy a ponerme nada alusivo ¿por qué? Pues porque yo podría hacerme de mil grupos, mandar dos mil eventos y tatuarme Haití en el brazo izquierdo, y eso no haría que mi solidaridad con ellos fuera mayor de lo que lo es ahora. Mi colaboración con esta causa la conocerá quien tenga que conocerla, por aquello de que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda… Y lo que más me pesa, es ese arraigado sentimiento que tengo de remordimiento, y tal vez este me impide hacer todo lo que he dicho antes… Hace un mes, o tres semanas, yo, al igual que gran parte de la población, no sabía situar Haití en el mapa, y por descontado, vivía sin reparar en cuán pobre era aquel trozo de tierra de este infame mundo… Por supuesto lo sabía, pero la anestesia de la vida diaria nos hace que vivamos sin pensar la situación de los presos políticos en Irán, del hambre en Mali, de la guerra en Costa de Marfil… Todas estas cosas se quedan en el mejor de los casos, en un rincón de nuestra mente donde estorban poco; porque no llenan las páginas de los periódicos ni se habla de ellos en la panadería… Luego ocurre algo como esto, una catástrofe que de haber ocurrido en Tokio tal vez sólo habría causado algunos daños, pero nunca algo como lo que ha abierto los telediarios; y entonces se despierta la cohesión social, la conciencia colectiva de lo afortunados que somos nosotros, que vivimos sin pensar lo condicionante que es el lugar donde nacemos…
Y por eso, por convicción y por vergüenza, mi mano izquierda hará lo que crea conveniente, sin decirlo a nadie, sin mostrarlo ni publicarlo, no porque yo sea una santa, que nadie se engañe, es para ahorrarme la vergüenza que sentiré de mí misma cuando en seis meses o un año, Haití siga igual de necesitado o más, y aquí, en el lado afortunado del planeta, ya nos hayamos olvidado de ellos, sus montañas de muertos y su desgracia, y no hagamos campañas ni hablemos de ello en el desayuno.

lunes, 4 de enero de 2010

Otro año más sin darme cuenta….


ENERO

Empieza el año y desde la primera noche ya todo parece desbordar las previsiones, para bien y para mal… Estreno El Graderío de la Catedral, esa columna que amo y maltrato; pero lo peor entre otras cosas, es ese desfase informático que sufro el mes anterior, el cual me hace estrenar Enero con cámara y portátil nuevos. Aún hoy, extraño a aquella cámara.
Un pony se desinfla por mi habitación, y algún proyecto loco me entretiene los días.

FEBRERO

Llega el Carnaval a mi vida de una forma más plena, y una decepción más plena aún cuando le pegan “el cajonaso” al Selu con mis Enteraos de mi alma… Vuelvo a pasear por Madrid, llega la ansiada Cuaresma y llegan a mi vida las botas más bonitas del mundo. Un par de asuntos enturbian mis intentos de felicidad, aún no sabía que eso me iba a traer algún disgustillo más…
Cambio de loock y recupero el flequillo que no tengo desde que era pequeña.


MARZO

Por primera vez voy al Circo del Sol; me ilusiono como una niña, y me gusta como a tal.
Vuelve mi Cristo a pasear por su barrio y es otro indicador más de que tras la ceniza vendrá la semana de la luz.
Mi madre, como todos, sigue haciéndose mayor, cumple una edad importante y no tiene la fiesta crucial que otros amigos si han tenido al cruzar ese ecuador; aún me siento culpable por ello….
En San Bernardo tal vez comienza una tradición para cierta gente que no se conforma con escribir y guardarlo en un cajón; me siento afortunada por conocerlos y porque formen parte de mi vida.
Estreno Nuevos Albores de Primavera, ese blog que desatiendo hasta la vergüenza, pero que algún día trataré como se merece y entonces… será maravilloso, o eso espero…
En la frontera de este mes y el siguiente se produce un cambio que a día de hoy sigo pensando que aunque duro fue para mejor, lo que está por venir es muy grande y nada lo puede nublar…


ABRIL

Llega el estreno de la mantilla, la semana más grande para mí. Sevilla nos regala un cielo tan azul como la capa de mi hermandad y todo es tan intenso como se podría desear. San Lorenzo es siempre punto de inflexión entre la pena y la alegría, final y comienzo nuevamente de todo…
La Feria es otro punto de inflexión, torbellino y alegría, encuentro y amistad sincera aunque muchos no lo crean.


MAYO

Otro año más sin pisar la Aldea, y desde las cubiertas de la Catedral todo parece más bello, sueño de despiertos y disfrute de quien ama las piedras hasta la línea de lo incomprensible.
La vida parece celérica y pausada a la vez; me cuesta encontrarle el sentido a ciertas cosas pero a la vez, cada cosa recobra su lugar. Mi hermano se marcha a Madrid y el pregón de las Glorias me redescubre que hay vida tras el Domingo de Resurrección. La Feria del Libro y Paco Gallardo me recuerdan que me gusta juntar letras, y que no debo dejarlo.


JUNIO

Con la ceremonia de graduación renacen sentimientos de compañerismo, vocación y ganas de comerse el mundo si el mundo se deja…
El Betis pide a gritos lo que un sordo le seguirá negando no sé por cuánto tiempo y Lucía da el primer paso a su vida de casada. Despide su soltería con un hombre fascinante en una noche surreal en la que su gata acaba pariendo a los pies de mi cama cuatro mininos que parecen de peluche.


JULIO

Este mes siempre comienza con mi cumpleaños, y con mis pocas ganas de celebrarlo. En esta ocasión atravieso la frontera en la Casa de Hermandad, rodeada de muchos a los que quiero y no me parece un mal comienzo.
Al fin Lucía se casó, y yo siento que me hago mayor en ese momento.
El Rocío sigue vivo en verano y cualquier época del año parece buena para estar por la Aldea.
He comenzado una andadura por las discotecas y terrazas de esta ciudad, que me
proporcionan esparcimiento y me dan un toque petardo que hacía tiempo que no tenía…
Paso unos días en Madrid, unos ratos con mi Sister y el verano sirve para lo que es, para hacer poco…


AGOSTO

Amsterdam, pequeña, cosmopolita, libre, encantadora, multirracial, tradicional, no demasiado limpia, extrema y equilibrada. Me encanta lo manejable que resulta recorrerla, me encanta volver a admirarme con tantas cosas que cuelgan en las paredes de las pinacotecas, y finalmente, volver para encontrarme con un esguince, los amigos, y tantas cosas que siempre están ahí al regreso de los viajes.



SEPTIEMBRE

Insulso, gris, con regusto amargo y con algún cabreo que otro. Todo debe volver a arrancar, tomar un cauce, para eso está este mes… pero a veces es complicado.
Como siempre llega el 24 y vuelvo a demostrar que a veces me gusta celebrar cosas.
Las decepciones son materia de muchos, la amistad crece en los malos momentos y estos son los que nos dan la fuerza.
Ver a Los Enteraos en el Maratón de Carnaval me hace pensar que lo mismo el jurado importa poco y que los ganadores morales son los que son, o no son los que llevan tijeras…


OCTUBRE

Llego, aterrizo en un nuevo lugar que no esperaba que fuera a llenar mi tiempo y mi corazón de esa manera. Descubro que no todo era tan malo y que merece la pena tomar vinagre para acabar degustando rosas, que por esas fechas es un disco que no ha visto la luz.
Indago en mí misma para poder ir a un cumpleaños sabiendo quién es mi ídolo, y acabo rubia platino sin mucha idea de si lo he descubierto.
Los actos del Rosario comienzan a llenar la agenda y todo parece empezar a tener forma en mis días.


NOVIEMBRE


En una fiesta de Halloween bastante atípica descubro lo importante de las cosas, de la gente, de las fiestas y las intenciones. Aquella noche me doy cuenta que bajo el pueril dibujo de una flor, algunos van a ir siempre grabados en mi piel, y me encanta tomar conciencia de ello. Sigo disfrutando de todo lo que me aportan, que cada vez es más, y al fin parece que llega el Otoño ansiado.
Preparamos “La operación Tablón” y ponemos rumbo a Villanueva del Rey, incluyéndonos mutuamente en los planes de futuro de unos y otros… Celebro por primera vez en mi vida la Fiesta del Cordero y mi árabe progresa muy poco a poco.



DICIEMBRE

La primera vez que el 3 de Diciembre transcurre sin el homenajeado… Paso por alto que en este mes me pidieron matrimonio o que ví como una de esas torres altas que no son físicas caía. Se aproxima sin remedio la maldita Navidad, se inaugura el estudio de Daniel Franca y una gripe me destroza sin piedad. Vuelve a casa mi hermano como el turrón, su aventura madrileña concluye; creo que nunca hemos estado tanto tiempo separados, creo que nunca nos hemos llevado mejor que en estos meses…
El último día del año se estropea el termo, y me ducho gracias a la solidaridad vecinal algo tarde, pero llego a tiempo a que una vez que el reloj de la Puerta del Sol concluya, a mí, como cada año, me sobren uvas…



EPÍLOGO


Haciendo este repaso me he dado cuenta de lo poco que actualicé este año, de lo dejado que he tenido a veces este sitio, y me da pena la verdad…
No me gusta hacerme propósitos por manía o por simple miedo a no cumplirlos pero tal vez estaría bien incidirme a mí misma, obligarme un poco a una gimnasia emocional que suele venirme bastante bien.
Por lo demás, todo está aquí, y mucho se ha quedado fuera, no es fácil resumir un año como este, con todo lo bueno y lo malo que ha tenido…
Al final todo queda como en el estribillo de la canción de M-Clan que titula la entrada, y sólo espero que pase otro año más sin darme cuenta… Puede que ya usara eso en mi primer aniversario bloguero,, pero nuevamente me asombro de ver que ya son dos años por aquí que aunque me parecen dos semanas, por otra parte ya son tantos los ceros y unos que he reunido, que no podría vivir sin ellos…

viernes, 18 de diciembre de 2009

El fin de los finales



Fin, el fin, un final, finales… los tengo de todas formas y colores, de diferentes tamaños, de sabores amargos, dulces y de ginebra. Los tengo con olor a incienso, violetas, zotal o ese perfume que uso a menudo y que hace poco me dijeron que “no era usual en una jovencita”. Algunos pesan toneladas, otros son ligeros como el humo. Muchos acabaron bien, muchos acabaron mal y muchos muchos sólo eran finales, simple y llanamente eso. Los hay con lágrimas, con risas y con todo a la vez; incluso unos cuantos con las uñas de una mano clavándose en la otra para no hacer algo peor. Tenía un puñado escritos en la fragilidad de una bandeja de correo, de tarjetas SIM, proyectados en pantallas efímeras y perdidos en el eco de auditorios más o menos formales. Incluso, muchos llegaron en silencio, sin darme cuenta, se tumbaron a mi lado y sólo con el paso de Cronos supe que estaban allí. Alguna vez también regalé alguno, no sé hasta que punto gustó mi presente, pero lo hice.
Pensé en centrarme en alguno, como aquél último día de clase en el colegio tras la secundaria, cuando recorrí todas las aulas que había pisado llorando como una Magdalena; despidiéndome de cada silla, de cada hora de Biología, de cada losa ajedrezada del pasillo. Luego pensé en finales rotundos como los que el Sábado Santo se producen en San Lorenzo… Más tarde pensé en finales efímeros como el de cada café, cada paquete de clínex o cada poema que se vuelve nuevo, eterno y antiguo cuando lo releo. El final de cada viaje se enredó en mis manos, con esa mezcla de alegría por volver, y de pena por eso, por el propio final… Vinieron a mi mente algunos concretos que se repitieron mucho, demasiado seguramente; finales en calles concretas, en esquinas concretas, con una desgana aprendida y una desazón también muy concreta. Entonces, reparé en los finales que no han llegado, en todos los que preveo a medio plazo, y que imagino mil veces como ocurrirán, a la vez que quiero retrasar…
Las semanas laborales tienen un final marcado en el viernes; este concretamente me pareció que no llegaría nunca, y quizás por eso mismo casi creí que no iba a poder cumplir con el encargo informal que suponía esta entrada. Pero no hay mal que cien años dure, plazo que no se cumpla y todas esas cosas. Llegó el final de esta semana, con lo bueno y lo malo que ella contiene, escribo mientras parece que el cielo se cae a trozos y como en el final de un vaso, veo claramente la resolución de estos días.

-------------------------------------------------------------------------


Entrada cadena, encargo, meme o como lo quieran llamar, de La radio de los blogueros, como dijo una vez el flaco “mal y tarde estoy cumpliendo”, pero estos días no me permiten más.

martes, 8 de diciembre de 2009

Esta boca es mía


Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros,
ni la quijada de Caín,
que no te dé el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.

Te engañas si me quieres confundir,
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral,
se trata solo de poder dormir
sin discutir con la almohada,
Donde está el bien, donde está el mal.

La guerra que se acerca estallará
mañana Lunes por la tarde,
y tú en el cine sin saber
quien es el malo mientras la ciudad
se llena de árboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.

Y sal ahí
a defender el pan y la alegría
y sal de ahí
para que sepan que
ESTA BOCA ES MIA




Joaquín Sabina

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Blanco casi negro



En dos ocasiones quise hablar de ello y de ellos. Le daba vueltas, tenía que contarlo todo sin contar nada, por respeto, por ética, por ley…. Quise contar lo viva que me hacen sentir, lo bueno que logran sacar de mí. Quería escribir sobre lo egoísta que a veces me siento cuando gracias a ellos, a sus historias me siento afortunada por nacer donde nací, incluso por vivir en este país del cual me quejo tantas y tantas veces. Quise plasmar aquí las mil atenciones, sonrisas y palabras con que me siento más que pagada, cuanto valoran lo poco que doy. Ya digo, en dos ocasiones tenía un borrador mental de una entrada sobre ellos que nunca vio la luz. Hoy, el borrador es bien diferente, y si llego a escribir a las diez de la mañana habría sido mucho peor.
En esas inútiles clases de Educación Plástica donde nunca me enseñaron a valorar o apreciar el arte, no me explicaron cuan trascendente podría ser en la vida la diferencia entre el blanco y el amarillo. Es una diferencia terrible, abismal, insalvable para el Estado. He comprobado lo peor de este trabajo y ojo, no me quejo de ello, al fin y al cabo es lo que me espera y me siento afortunada de que me dejaran participar como “profesional” en esto, pero hablando en plata, vaya trago… Me he sentado delante de ellos, he hablado y oído varios idiomas, varias formas de explicar lo inexplicable, palabras que inútilmente querían recomponer una esperanza que segundos antes había saltado por los aires con una deflagración que me partía el alma sin querer demostrarlo. He tragado mis lágrimas, he mimetizado la rabia que yo misma sentía por todo lo que era injusto. He tenido que ver sus caras ante un mundo que no contento de haberlos castigado con sus violentos balanceos, les daba una nueva sacudida. Se han revuelto en una silla delante de mí, mientras yo hervía por dentro. Para colmo, durante toda la mañana una puñetera mosca ha estado acrecentando la tensión y maldita sea que me habría encantado tirarle toda clase de cosas…
Se ha quedado en el ambiente la profundidad de sus voces, la misma con que sus antepasados contaban maravillosas historias y ahora ellos emplean en contar historias menos bellas, esa con que llaman a la oración en sus regiones y aquí ya ni les queda el consuelo de rezar, la misma con la que ellos aceptan con dignidad y resignación lo que parece no tener más vueltas de hoja. Se me han clavado esas miradas carentes de reproches, de maldad, porque no tienen esa bajeza ni en los peores momentos…
Al final del día me he quedado embobada, mirando absurdamente mi agenda de fieltro sobre la mesa, esa que Esther me regaló por mi Santo, esa que parecía ser la nota de color, la felicidad desentonante en un escenario que se me antojó más triste que nunca; como la flor del Guernica de una forma burda…
Luego, como otra despreocupada europea más, he tenido una tarde que podría considerarse agradable, con mi madre en el centro, con el nuevo disco de Sabina, con tantas cosas que cada vez valoro más… pero de vez en cuando me acordaba de ellos, mis ellos, a los que vi llegar, a los que no quiero ver partir pero tengo que ayudar a hacerlo, por si puede ocurrir de una forma algo menos violenta… No quiero pensar que esto siga así, pero es estúpido; va a seguir, porque la maldita crisis, porque la nueva ley, y el maldito Estado, y la priorización deficiente de los recursos se están alineando, y yo, la más insignificante rueda del engranaje no quiero seguir viéndolos partir, porque no son mi familia, ni mis amigos, pero me costó aprenderme sus nombres, algunos han compartido conmigo cosas que me asombraron, o simplemente me han aportado sin saberlo, y ahora el blanco que nunca fue amarillo se torna en negro…

Me acordé hoy de Eres_mi_cruz, que dice que llevaba una racha de entradas duras técnicamente, y hoy puede que sea el top; lo que pasa es que a veces la vida no te deja escapatoria, y acabas teniendo que llenar tu espacio con cosas como estas, a ver si de ese modo se te alivia un poco la carga….


------------------------------------------------------------------------

Post diferido en su publicación, escrito la noche del martes 24 de Noviembre.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Temas pendientes


A veces no sé como acumulo tanto lastre; tantas cosas que quiero y debo hacer, tantas cosas que no hago…
En muchas ocasiones resuelvo esto casi sin darme cuenta, como ocurrió el pasado domingo.
Hace ya un tiempo, en cierto blog de mis amores se publicó una entrada anunciando un acontecimiento grande en esta bendita ciudad… ¡la llegada de los donuts rosa! Servidora se había prometido ir en peregrinación a dicho establecimiento, y meterse entre pecho y espalda un genuino donut hipercalórico, delicioso hasta pisar la raya del pecado capital de la gula, aunque no tenía muy claro lo del rosa; los chocolateros somos así…. En fin, cumplido, como muestra la foto, que por otra parte, para preservar el anonimato del dulce, sólo posa de escorzo, en plena calle donde le di cuenta… ¡Mereció la pena!
Siguiendo con el chocolate y las recomendaciones blogueras, Dama me había hablado de una chocolatería o tienda similar en la calle Sierpes. Es como la fábrica de chocolate de Charlie pero sin Willy Wonka, es maravilloso, no paran de darte cosas a probar, para drogarte con azúcar y que acabes pagando una pasta por unos cuantos caramelos blandos con pétalos de rosa, o bombones con pureza de chocolate extrema… vamos, que servidora cayó como cualquier ser en domingo (vulnerabilidad extrema) rodeada de tanta amabilidad y sofisticación dulcera.
Y enlazando con Dama y las recomendaciones blogueras, acabo esta entrada con poco sentido. El viernes, en el programa especial que La radio de los blogueros hizo desde la celebración del EBE, ella, Dama, entre otros compañeros recomendó una entrada de este blog. Agradezco a todos que destacaran alguna entrada de este rincón, pues aún sin estar muy segura de merecer tanta amabilidad, es de bien nacido… Pero la entrada recomendada por ella guardaba un secreto para mí. Me intrigaba porqué Reyes había elegido ese post, y además, no recordaba exactamente mis palabras. Lo releí, y mirando los comentarios, que suele ser lo que más me gusta de cualquier entrada, encontré que en julio había comentado en él la que por unos meses fue mi profesora. Muchas veces me han dicho que es recomendable lo de que te notifiquen los comentarios por correo electrónico, y sí, puede ser práctico, pero la sorpresa que el azar hizo posible la otra tarde cuando encontré el comentario de Salud no habría sido la misma creo. Le agradezco mucho que comentara, y lo que dijo. Palabras que viniendo de ella tienen mucho peso para mí, aunque no sé si estaré a la altura de sus expectativas. Sea como fuere, no sé su regularidad al leerme, pero le agradezco mucho que de vez en cuando lo haga y no me olvide.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Los mismos bares, la misma gente…


Todas las premisas apuntaban a que la noche sería larga… Yo recelaba de salir por mi resfriado, y pretendía volver pronto a casa; esas son las premisas de las que hablaba, salir con eso en la mente es lo que hace que no veas tu cama hasta que no pasen las cinco o más…
Sin saberlo, o más bien sin pretenderlo, comenzó un camino al recuerdo, al pasado y lo que es peor, a contrastar con el presente lo mayores que somos ya. Comenzamos cenando en el bar de tantas noches, ese que a pesar de las reformas mantiene la carta casi intacta y su magia más intacta aún. Pero lo dicho, ya han pasado años, no sólo por la de recuerdos, anécdotas y vivencias que fuimos dejando caer sobre la mesa, sino por esa botella de vino con que lo acompañamos todo, elixir ni muy bueno ni muy malo, de precio razonable que demostraba que nos volvemos selectos a nuestra manera. El actor dueño de Roma (la gata Q.E.P.D.) sigue en Madrid, argumentando que yo estudio cosas utópicas que me permitan seguir convirtiéndome en la vividora que aspiro a ser, a la vez que una estudiante vitalicia. El tercero de la tríada volvió a cambiar de carrera y volvió a las andadas nocturnas que no puedo detallar pues se queja de que engordo su merecida fama de promiscuo. Pero aún quedaba más… En otro bar en que fuimos jóvenes, casi salimos allí de la terrible adolescencia, uno de entonces se pasó al otro lado de la barra, casi parece un intento de encadenarse a aquél tiempo, a aquella vida… Luego volvimos a cambiar de bar, siguieron las cervezas y vino “ella”. La última vez que la vi se había convertido en la cuñada de una amiga mía. Ella dejó de ser cuñada, yo dejé de ser amiga, y allí estábamos las dos, recordando a quienes no somos. Tras aquella relación, me dijo, había tenido un novio durante seis años… Quise morir, no por su novio, sino de pensar que habían pasado seis años o más desde todo aquello… Seguían las batallitas, las risas, los recuerdos que se colaban por el estrenado Noviembre, seguía yo pensando que me pinto menos, que me arreglo menos que entonces, que eso serán los años que pesan y pasan… Sin saber cómo pregunté por “él”, un chico al que apenas conocí, con el que crucé dos palabras pero que ahora resulta que es travesti, drag, o como lo quieran llamar… Vestido de mujer actúa en “raves” o donde se tercie… suma contador de años, sigue sumando por favor… Todo parecía acelerarse, pasaban flashes en mi mente, trozos y retazos de tardes y noches; de café y Legendario, de castañas, sueños de futuro que se me olvidaron y lazos que se cortaron.
Apareció Stefany Howards brevemente, las comparaciones con Massiel, la versión morena de Samanta Fox, y tantos delirios absurdos con que nos gusta perder el tiempo.
En otro bar me acordé de ella, que no es tan antigua en mi vida, que andará perdida por Europa, y que me debe una cena. Hablamos de futuro a muy corto plazo, de viajes, de paz…
No todo estaba perdido, me acompañaban más amigos, no de un tiempo tan lejano pero con los que se van componiendo otras historias, otras telarañas que suman en el contador…
Todo me remitía a las canciones de Ismael Serrano, a todas las frases magistrales de septiembres que se quedaron dormidos, de ventanas que ya nadie abre, de bares en que ya no nos saluda nadie, de calles, cervezas, mesas, viajes que nos cambiaron, días que ahora son recuerdos, que se extrañan y que por otra parte no necesitas revivir…
La Ilustre Víctima, El bosque Animado, La Sirena o el Utopía seguirán estando ahí, cada uno con su historia, con todas las historias que nos dejamos los que un día fuimos jóvenes y hoy ya parecemos ser algo más mayores…

Lo dije y se rieron, tal vez sólo me creyeron en el fondo, pero lo dije sintiendo cada palabra, lo recuerdo y lo sigo pensando “cuando estoy con vosotros me doy cuenta de lo que os echo de menos el resto del tiempo”. Al fin y al cabo, sin los compañeros de viaje, no serían posibles estas travesías al pasado.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El 27


Es algo tan simple a los ojos de cualquiera, y es una sensación tan rara para mí…
Desde hace unos días nos encontramos en Ponce de León, me subo y comienza la andadura… Pronto llega ese momento, Recaredo arriba me enseñas la puerta invisible que para mí da entrada a ese cúmulo de adoquines, años y gentes que llevo grabadas en la piel del alma. No es la zona más bonita de Sevilla, no es donde vivo, pero tú, 27 me enseñas mi barrio. Me lo muestras a esa hora extraña en que muchos dormitan o reposan la comida, hora de sobremesa, hora de casi cualquier cosa menos de andar por la calle… Quizás la tranquilidad y el silencio inusual dentro del autobús es lo que hace que ponga mas atención en los coches que entran San Esteban arriba, en la farmacia de Manolo, en la iglesia que imagino cerrada, en “La Ventana” que estará siempre abierta… Es cruel hacerme eso 27, es duro pasar cada día, sentirme intrusa, verme que estoy de paso, saberme camino del Este de la ciudad, donde están ellos, donde llegará la que ahora soy yo, donde no soy infeliz, las horas que allí paso, pero donde no hay una calle Vidrio para jugar con los recuerdos de la infancia, ni el mejor asador de pollos de la ciudad, o unas Piletas para cualquier cosa… Pero por suerte o desgracia, nada en la vida es definitivo, todo parece temporal, y un día de estos, cuando la pluriempleada de las paradas que también grabó el “Servicio contestador de Telefónica” diga eso de: “Próxima parada; Recaredo Puerta de Carmona” le daré al timbre y perderé la tarde allí, en el barrio que no es barrio aunque aquella sevillana dijera lo contrario…

Foto: Gracias a la cámara 21 de Trajano
El Gran Hermano nos observa…

jueves, 22 de octubre de 2009

Memento


Podrían decirse mil cosas de ti, aunque lo mismo ya se dijeron todas. Podría saberse más de tu corazón sensible, de aquél trozo de tierra olvidado y recordado por unos y otros… Se podría hablar de la necedad de quienes temían tu pluma, incluso cayendo en el chiste fácil. Por un instante se podría volver a recordar tu ingenio en cualquier faceta, tu amor por el flamenco, por el campo, por la vida.
Son días, en los que como tantos otros, asaltas la mente de muchos, el alma de otros tantos. Es paradójico, puede que con el intento de callarte alzaran tu voz mucho más; y puede que un simple trozo de tierra tome forma de recuerdo que no se deba olvidar, un “memento” latino que quede impreso en la piel de todos aquellos que se acercaron a tu genio, aunque sólo fuera una vez.




MEMENTO

Cuando yo me muera
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.

Cuando yo me muera
entre los naranjos
y la hierbabuena.

Cuando yo me muera
enterradme si queréis
en una veleta.

¡Cuando yo me muera!


Federico García Lorca
Poema del cante jondo


Foto: Publico.es

jueves, 8 de octubre de 2009

1, 2, 3… nimiedades


PUNTO LIMPIO


Primera visita a semejante lugar, un directorio algo ambiguo a la entrada, y un trabajador más esclarecedor. Indicamos lo que traemos, y él nos da el número mágico, el 9, ese es nuestro destino.
Nos detenemos junto al 7, ella se deshace de la primera máquina de vapor que tuvimos, y yo me lleno de polvo quitando la caja de la siguiente víctima, porque nadie tira las cosas con la caja… Me aproximo con la CPU y con emoción miro ese cúmulo de electrodos, carcasas, cables y electrodomésticos que en su día fueron útiles. Lo lanzo con ganas y cae en medio de un mogollón de chatarra electrónica. Ha sido una gozada, tanto que me da pena no tener más cosas que seguir tirando. Mer busca donde se tiran los cartones y papeles para la caja, y yo no me resisto a hacer un par de fotos, con más pena que gloria pues la luz me da en toda la pantalla de la cámara. Mientras, el surrealismo del lugar me lleva a pensar porqué nuestro cerebro no tiene algo parecido; un punto limpio, un lugar en que de forma clasificada y dividida por sectores, podamos arrojar todo lo que molesta, lo que estorba, lo que ocupa sitio y nos lastra para continuar; un área acotada para todo lo que no nos deja avanzar. Mer vuelve emocionada por la visión de una grúa aplastando papeles y cartones, y se acaba nuestra visita. Saliendo un cartel indica el lugar donde se tira la ropa; nuestra mente vuela. En la próxima visita podremos quitarnos la rémora de la moda de los noventa.

LA LLAMA

Por desgracia la carta de ese lugar ha menguado, y ya no sé si va a seguir siendo nuestro “cuartel general”. De todas formas, la otra noche fuimos, y al sentarnos un amigo repara en que la vela de nuestra mesa está apagada. Intenta encenderla con mi mechero pero no puede. Yo lo logro, me había dado cuenta del problema, el caño del aire acondicionado es muy fuerte y la llama peligra. Como entretenerme en nimiedades es uno de mis grandes vicios, durante un rato giro y giro el plato cuadrado donde está la vela para buscar el ángulo en el que el aire la perjudica menos. Tras un rato invertido en semejante tontería, es imposible, le da por todos lados, no hay manera de ocultarlo. De vez en cuando me distraigo mirando como la llama resiste los envites del aire artificial. Cuando nos vamos sigue encendida, algo que no creía posible y tal absurdez me alegra.


LA CANCIÓN

Hace ya algunos años alguien me dijo cuanto le gustaba cierta canción; como a mí no me gustaba demasiado nunca le eché mucha cuenta a aquello. El otro día la escuché después de mucho tiempo. Recordé aquel comentario, aquella situación, y por un momento todo pareció encajar, casi una respuesta clarificadora parecía saltar entre notas y palabras… Al terminar el tema, pensé que como tantas veces, podía ser que me equivocara, y no había mensaje ni nada parecido, aunque por suerte, ya da igual.



---------------------------------------------------------------------------


Sí, no entiendo bien esta entrada ni yo, pero así estamos ya, he reparado en varias cosas pequeñas y aquí se quedan…

lunes, 28 de septiembre de 2009

Desde el tejado, para Lacava


Leo la que por desgracia parece ser la última entrada de Lacava en su blog, y al hacerlo, además de sentir la pena de que aquel rincón trianero se cierre, reabro un debate interno que tengo conmigo misma desde hace mucho tiempo. Más que debate son preguntas y cuestiones que no alcanzo a entender.
Un blog es un espacio personal, que puede tener temáticas muy diferentes, pero por regla general, tiene un autor o autores que crean su contenido. Nunca he entendido del todo el tema de las clasificaciones, tal vez porque nunca he sabido clasificar el mío; aunque muchos no dudan en decir que este rincón es personal; me hace gracia esto, pues considero que la mayoría de los blogs son personales. Lacava por ejemplo estaba muy centrado en temas cofrades pero ¿acaso no era aquello personal? ¿no era personal cada letra, cada palabra, cada rima y cada tema? Por eso tal vez, por lo íntimo que a veces llega a ser lo que muchos escriben, me cuesta entender a los que copian textos de otros en sus espacios. Muchos recordarán que a mí en una ocasión me ocurrió algo parecido, y cuanto me indignó. Por suerte o por desgracia, mis entradas no son como las de otros, que realizan trabajos de investigación, documentación y demás, pero a pesar de todo me molestó enormemente que plagiaran mis sentimientos, mis pensamientos, aquella tontería que me rondaba por la cabeza y decidí colgar aquí. También hay quien piensa que el autor de un blog es egocéntrico (cosa que sería para discutir largo y tendido) o que tiene alguna intención oculta, persigue algo con su blog. No puedo hablar por la blogosfera mundial, pero en el pequeño círculo de blogueros que conozco, la inmensisíma mayoría son personas que tienen ganas de escribir, mejor o peor, ganas de contar cosas que les pasan, compartir lo que saben, ilustrar con sus fotos…
Además, antes de que Lacava editara su última entrada hacía referencia a cierta web/comunidad sobre la que no quiero entrar en muchos comentarios, sólo diré que conozco varios casos ya de miembros de esta que se dedican a apropiarse del trabajo de otros. Entiendo que los administradores no pueden controlarlo todo, pero si pueden “castigarlo” en el momento que esto se pone en su conocimiento…
Es una pena que algo tan original como puede llegar a ser una bitácora, se vea saqueada por gente que quizás, bien por ignorancia, bien por poca seguridad personal, no son capaces de publicar sus propios textos y se adueñan de los de otros… Pero bueno, esta divagación sobre blogs y sus autores no lleva a ningún lado, no arregla nada, ni resuelve nada.
Espero que Diego no se olvide mucho de seguir paseando por las casas de los compañeros, y espero encontrarlo en ese corral de vecinos que tantas risas nos regala. Espero que esté mejor ahora, que ha tomado una decisión difícil pero consecuente con él y lo que piensa. Espero que todos recordemos que habló maravillas del Viernes Santo, que pregonó su Tómbola de La O, que criticó el escaparate de vanidades que a veces es esta ciudad, que amó los coroneles y detestó las malditas sillitas de los chinos… Espero que se sienta orgulloso de todo lo que publicó, porque eso es algo que nunca podrá quitarle nadie, y quien sabe, tal vez algún día incluso me lo encuentre en ese rincón cofrade de Pío XII que lleva el nombre de mi otro blog. Espero, que aunque no se publique, o sí, nunca dejen de salir letras desde Lacava.
Pintura de Daniel Franca
Paseo de la O

lunes, 21 de septiembre de 2009

La semana de los no cambios


Empecé la semana con lluvia y un nuevo perfume de Carolina Herrera, traído directamente de la Gran Manzana. Como comienzo no era malo. Según mi horóscopo, sí, he escrito bien (a las horas que yo estoy despierta esa es la fauna menos nociva que anda por la pantalla de las frivolidades) en estos días mi vida sentimental daría un gran vuelco. Sin llegar a creerlo, pero preparada por si el vuelco se producía, que ya a estas alturas no se sabe que o a quien creer, continué mi peregrinación por las horas y los días…
Decididas a redecorar nuestra vida, y hacer que nuestros libros tengan un lugar feliz en el que vivir, Mer y yo fuimos al paraíso del suelo con flechas; pero a veces los paraísos artificiales tienen fallos como que tu ansiada estantería mide más que tu coche; es un problema, y si el trasporte del mueble es más caro que el mueble en sí es… eso, lo que empieza por “j” o lo que empieza por “p”.
Para animar mi entorno, el poyete que hay bajo mi casa se ha convertido en punto de encuentro de la alegre muchachada barriera, que en tiempos de crisis abraza con devoción la cultura de la litrona. Pero sus actividades lúdicas y de ocio no se limitan al beber sin más, no es un sin sentido de zumo de malta, cebada y otros componentes. Acompañan su actividad con varios tipos de cosas para fumar, rompen las botellas en delicioso repicar de vidrios, escuchan música de suprema calidad por sus modernos móviles, conversan y debaten animadamente sobre el calentamiento global y demás temas que les inquietan, y mi favorito, hacen concursos de eructos, aprovechando la acústica que la noche y la propia calle les ofrecen.
El resto se podría resumir en que creo que padezco el “Síndrome de la azafata”, me llevé alguna decepción de las de rigor, me sentí un pelín tonta, me sentí un poco feliz, llegaron desde Madrid sones sevillanos de batallas de gallos por un móvil, volví a ver la trasera de un palio, confié en el Barceló Cream (desacierto) , me quitaron el Messenger de siempre obligándome a usar una versión moderna y terrible que me quitó la posibilidad de compartir carpetas, y pese a todo, quiero creer que ahora, como cantaba Ismael Serrano, no es un mal momento. Como dije, llovió, bajaron las temperaturas y parece que el otoño se está colando en el calendario, y aunque el verano se lleve consigo los helados, las copitas en las terrazas, el mar de posibilidades que algunas veces se abría ante mí, no lo voy a echar de menos. Ansío cambios, golpes de efecto, y aunque el horóscopo se equivocara, y no llegara ese vuelco, presiento que se acercan otros que cogeré con ganas, pues lo mismo esta semana que hoy se estrena, sí es la de los cambios; y si me equivoco… siempre puedo pillar unas litronas y unirme a los de debajo de casa, no será productivo, pero un cambio técnicamente sí que sería…

martes, 15 de septiembre de 2009

Edam al completo



Resultaba a la vista tan alegre como un parque, o incluso más; eso sí, era silencioso y tranquilo. Tal vez esa mezcla de alegría y respeto era lo que creaba un ambiente tan pacífico y ambiguo. Girasoles, muñecos, espejos, todo valía para adornar el descanso de los ciudadanos de aquel pueblito holandés.





Yo había visto japoneses en el Cementerio de San Fernando, y muchas veces pensé que era fetichismo turístico; aunque por otra parte es cierto que en muchos países y culturas, la relación con la muerte es diferente a la que tenemos aquí. Desde luego no son pocos los que visitan tumbas de escritores, poetas u otros artistas; yo misma sueño con ver algún día la tumba de Kafka, pero allí no había nadie relevante a esos niveles.



A pesar de todo, era un lugar muy peculiar. Parecía que cada lápida llevaba algo que a su inquilino le gustaba y ninguna era similar a la anterior, todas eran de suelo y únicas. Aquí, al igual que en nuestras casas, hemos creado tumbas de pared que se apilan con la misma monotonía de los bloques de pisos.







Edam me había resultado un pueblo fascinante, precioso y lleno de encanto; saliendo de su camposanto vi que ese “detalle” que parecía envolverlo todo, ciertamente, lo envolvía todo.







Alguna vez escuché aquello de que uno no conoce realmente un sitio hasta que no visita su cementerio, y ahora empiezo a pensar que puede ser cierto.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...