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sábado, 17 de septiembre de 2016

Te echo de menos


Te echo de menos, aunque no lo parezca.
Te extraño cuando divago sola, porque hubo un tiempo en que disfrutaba divagando contigo.
Te echo de menos cuando paseo por las aceras de siempre, o por las del Pópulo gaditano, o por las del Distrito XVII de París, y no lo comparto contigo.
Extraño tus comentarios, los lugares a los que llevabas, las voces que me traías, la ventana al mundo que supusiste para mí.
 Echo de menos a la que empezó este blog, aunque me siento inmensamente orgullosa de lo que he cambiado.
Busco la excusa de mi abandono, culpo a las otras letras que debo esparcir por las webs y la academia, me lamento por haber renunciado a la parte de mí más mía…
La vida sigue, y a veces siento que me faltas. Te necesito en viajes, en decepciones diarias, en el camino doctoral, en las lágrimas de rabia y la risa insulsa…
Y es por eso que no prometo nada, pero que me arrepiento a cada paso que doy sin el tecleo que mereces.  

domingo, 4 de enero de 2015

Esto no es...



La pipa de Magritte no era una pipa. El paroxismo de la pintura surrealista tenía una lógica aplastante, cartesiana, sencilla, certera. Aquello no era una pipa, jamás lo sería. Era la representación icónica de una pipa, la captura de un objeto, el recuerdo de un elemento, pero no una pipa en sí. Repitió la fórmula con más objetos... un no trozo de queso, una no manzana... Todo lo mismo, no eran lo que eran, sólo era pintura.

   Nos empeñamos en que las cosas, al igual que la mujer del César, no sólo sean algo, sino que lo parezcan. Es importante que ambas dimensiones coincidan y es un completo desastre cuando no lo hacen. No es tanto el hecho de conservar una apariencia rigurosa o conveniente; lo peor es que el parecer te indicara algo que no coincide luego con el ser. En ese momento ni un maestro de la pintura surrealista podría acudir en tu auxilio.

   Dormir con antifaz te deja ver qué cantidad de lágrimas derramas por la noche. Ya he dejado de plantearme el porqué, ya no me importa saber si es un hecho biológico o si lloro en sueños; cualquiera de las dos respuestas me parecería bien, en ambos casos mi cuerpo o mi alma se ve que necesitan que lo haga. Tampoco me importan ya los laberintos que hace meses me agobiaban. He dejado de esperar determinadas palabras por determinados canales. Incluso ha dejado de preocuparme que la letra "e" en el teclado del ordenador no funcione bien. Empiezo a pensar que sentirse sola o acompañada no responde al esquema que nos habían enseñado. Disfruto inconscientemente de cosas que desconocía. Mis obsesiones compulsivas están disparadas y no veo necesidad de frenarlas. Algunos a mi alrededor parecen embarcados en una carrera sin freno por conseguir cosas que parecen tal o cual, a saber lo que son en realidad... pero no me importa, no es mi objetivo, no voy a correr por ello.

   Ha dejado de inquietarme tener el blog abandonado. Esto no es la celebración de su aniversario, es la entrada que coincide con el día en que decidí abrir esta ventanita al mundo, pero solo eso; si parece una conmemoración, pues nada...

   Todo no es lo que parece; bendito maldito Magritte, que razón ha tenido siempre.  

sábado, 4 de enero de 2014

Seis años seis



   Nadie diría que han pasado ya seis años, sobre todo viendo en el estado de abandono en que te tengo, mi querido virtual tejado. Nadie pensaría en las alegrías que me has dado, la gente que me permitiste conocer, las historias absurdas que me dejaste lanzar al viento... Seis años son muchos años aunque no demasiados. En seis años he reído y llorado tanto que faltarían letras para dar testimonio aquí, aunque alguno hay... En seis años he cambiado para bien y para mal, no hasta el punto de no reconocerme, pero si hasta el de apreciar un contraste. En seis años de juntar, retorcer y exprimir palabras he aprendido mucho, de mí, de los demás... Seis años de caminos con y sin rumbo, de aulas en Alcosa, de aulas en la Olavide, de sueños, de insomnios y de retornos a esos lugares comunes que me arrepiento de haber abandonado cuando me doy cuenta de que lo he hecho. He dicho tantas veces en esos seis años que no te abandonaría que parezco una amante infiel; he dicho tanto en estos seis años que no te dejaría morir que parezco una mala enfermera... Pero yo soy esa, la que no quiere dejarte, la que se niega a que mueras porque me has dado mucho para permitir eso; ya sabes que no me gusta ir dejando escombros de mí misma por esos mundos de Dios... Por eso mis promesas cumplidas a medias tienen una intención sincera, aunque no las acabe llevando a buen puerto.
   Hace seis años te creé porque tenía una extraña necesidad de escribir; hoy te mentiría si dijera que la sigo teniendo y eso es lo peor de todo; no debería haber perdido eso pero obligaciones de otro tipo me hicieron canalizar mis letras de otra forma y tu, fiel y callado, dejaste que siguiera por otros derroteros.
   A pesar de todo sigo siendo yo, la que disfrutaba haciendo una entrada chorra sobre un desayuno, un viaje o una noche de poco y mal sueño. Me gustaría tanto retomar eso...
   En este 2014  que acabamos de estrenar será la primera vez en que vaya a bordo de un barco más de 12 horas, y me encantaría que en mi primer crucero ocurriera algo como esto:


 Cualquier situación surreal de este tipo, aunque no llegara al delirio de los Hermanos Marx sería algo que no me permitiría no referir aquí, aunque no prometo nada, si no lo hago no incumpliré nada.
   Este año será intenso, el último de la carrera, el de la Graduación y quien sabe cuántas cosas más, y no me gustaría vivir todo eso sin la sensación de saber que tengo una ventana mía, de nadie más, donde puedo compartir lo que acontezca aunque no sea muy interesante, muy lógico o muy leído...
 Y después, quién sabe dónde iremos a parar los dos, han sido muchas las incertidumbres que se me fueron derramando por aquí y ahora parece que esto fue el cuaderno de navegación de un barco que a pesar de todo sí que tenía un rumbo... Me leo y no me reconozco, o tal vez sí, como si no hubiera escrito yo pero si alguien cercano; y es que llevo un rato releyendo entradas antiguas y es como un reencuentro con antiguas amigas.
   En 218 entradas se compusieron retales de un puñado de años, en incontables comentarios recibí muchas cosas.

  Gracias por estos años e incluso gracias por los que vendrán, mi polvoriento virtual tejado.

domingo, 16 de junio de 2013

Cuando aún no hay final




Seguramente habréis visto por ahí este vídeo, incluso hace poco salió en los telediarios. A mí me lo pasó una compañera hace unas semanas y por absurdo que parezca, se me saltaron las lágrimas… Y parece absurdo porque no estudio medicina, no conozco a esos chicos, no me gradúo este año, ni siquiera comencé la universidad a los 18. Esto último es lo más paradójico, si me hablara a mí misma a esa edad tal vez me echaría una bronca pero sería comprensiva diciéndome que pasaré años algo perdida, haré cursos y tendré experiencias laborales que poco o nada tendrán que ver con lo que actualmente hago, lo que de verdad me gusta, la profesión que yo no encontré, sino que me encontró a mí. Todo lo anterior, lo que hice y no hice para llegar hasta este punto originaron esta conclusión, por lo que no debo ni puedo arrepentirme de nada. Me he levantado muchas mañanas durante muchos años diciéndome que todo esto servía para algo, TODO, incluso personas nefastas que se cruzaron en mi camino profesional han sido para mí materia de aprendizaje, ejemplo  viviente de cómo no quiero ser, a que extremos no quiero llegar.

Con el plan antiguo si sería posible que me diplomara este año, pero como ahora todos somos Bolonia, la carrera creció en peso y tiempo y casi he aprendido a no quejarme por esto. Tal y como pinta la cosa las ganas de que esto termine tampoco son excesivas, la pelea que será buscarse la vida y lo complicado que será seguir formándose hace que todo sea pelín cuesta arriba…

Pero ahora, que aún ni he acabado por completo este curso, que aún me queda algún examen y más de una nota por saber, me gustaría como pararme aquí, poder pensar en estos años, recordar las lágrimas y carcajadas que la universidad me ha arrancado, los madrugones, las anochecidas, el viento, el frío, la lluvia, el calor, los exámenes en Julio a las tres de la tarde, el laberinto que es el campus, los profesores chalados, los conserjes, las eternas colas para imprimir, los virus de la copistería que se zampaban un curso en medio segundo,  los compañeros que más bien son todo compañeras, los gatos, el Santa Clara y todas las opciones que hay para tomar cerveza en mi templo del saber.

Como decía al principio, nada tiene que ver ese vídeo conmigo, y vaya si me llegó…

Quería pararme aquí porque sé que el curso que viene se me va a pasar volando, es probable que cuando menos lo espere esté haciendo al fin un balance completo de toda esa experiencia universitaria y la incertidumbre del final de los finales, los quebraderos de cabeza por el vestido de graduación, la colegiatura que pretendo sea inminente, y tantas y tantas cosas a las que parece que intento adelantarme pero que se me echarán encima en poco tiempo.

La crisis que atravesamos hace que todo sea una carrera de fondo, una pesada y agotadora travesía de meta lejana de la que tal vez esté aprendiendo también, de la que me lleve el valorar muchas cosas el día, bendito si llega, en que todo esté menos apretado.
Por eso es importante repetirse como un mantra algo que se dice muchas veces en el vídeo; es vital no olvidarse de disfrutar…

domingo, 6 de enero de 2013

Cosecha de 2008






En 2008 un asteroide pasó cerca de la Tierra, pero no llegó a darnos. Fidel Castro renuncia a la presidencia por motivos de salud tras 46 años en el poder cubano. Varios volcanes chilenos entran en erupción; España se proclama campeona de la Eurocopa y en Suiza el acelerador de partículas comienza a funcionar con un esperanzador futuro.

A comienzos de 2008 yo andaba enfilando el segundo trimestre de Integración Social y en el verano de aquél curso volví a visitar la siempre eterna Roma. El 4 de Enero de aquél año en que tantas cosas pasaron, la Tierra seguía con sus inalterables movimientos y yo daba el primer pequeño paso de mi vida bloguera; nacía “Teoría del caos”.

Con fotos surreales que tenía en mis archivos y la plantilla negra más sobria que ofrecía el servidor daba comienzo esta andadura que a veces ha sido frenética y que en otras ocasiones es tan lenta como los movimientos de nuestro planeta…

Pese a mis presencias y mis ausencias, este blog ha sido una de las mejores decisiones que alguna vez tomé. A veces se me olvida a cuanta gente conocí por aquí, en ocasiones no soy consciente de cuanto he aprendido leyendo otros blogs y cuanto he llegado a conocerme a mí misma escribiendo este… Echando la vista atrás, en ocasiones me parece algo muy lejano ese impulso de escribir y actualizar con frecuencia y añoro ese desborde incontenible de letras.

Mi vida ha cambiado mucho desde que comencé con mi virtual tejado y no puedo quejarme del todo, aunque a veces solo sepa lamentarme.



Como en los últimos tiempos no soy constante para escribir aquí, un año más casi se me olvida mi bloganiversario, pero más vale tarde que nunca.



Para redondear una entrada que realmente no cuenta mucho de nada, aquí dejo una canción de un rapero sevillano que sin ser de los más populares, a mí siempre me ha gustado, y además, no hay un título más adecuado para colgar una canción en este blog, en esta entrada.



Agradezco mucho a los que alguna vez me habéis leído, agradezco a los que siempre comentan y a los que nunca lo hacen. Doy las gracias a quienes me soportan, a los que no lo hacen pero tienen la educación y elegancia de no menospreciar. Le agradezco a todos los que hacen búsquedas que nada tienen que ver con lo que aquí se trata, pero hasta aquí los trae la corriente del ciberespacio….

A todos les doy las gracias por haber contribuido de un modo u otro a que esta ventana al mundo nunca se haya cerrado del todo; si tiene que ser, permanecerá abierta por más tiempo…

sábado, 14 de julio de 2012

No todas las noches


   No todas las noches huele a la humedad que promete una falsa lluvia… hace poco sí, y podía esperanzarme en un chaparrón que por supuesto no iba a llegar, esto es Sevilla, es Julio y no es el mismo Julio que en Santander o Amberes…

   No todas las noches me emborracho, no tengo siempre ese lujo de alcanzar ese estado mental de no pensar lo que digo, decir lo que no pienso y callar lo que no me da tiempo a decir…

   No todas las noches me dan las tantas leyendo… a veces me vence el sueño, a veces una rara inquietud, y por más enamorada que ande de los personajes de Dumas, dejo las letras sin la tristeza de otras veces y repto hacia la cama…

   No todas las noches escribo, de hecho muy pocas son las noches en que lo hago…. Es una pena, una verdadera pena. Me pregunto donde estará esa chica que escribía sin parar… La mitad de las cosas eran borradas en décimas de segundo, no merecían una vida muy larga, pero al menos no dejaba de escribir… Parece que agoto las letras en cuestiones académicas, en columnas de opinión y que la escritura placentera se resiente de todo esto…

   No todas las noches sueño despierta antes de dormir… Lo intento, me lo propongo, me parece la forma más dulce de conducirme a los brazos de Morfeo, pero no puedo, mi cabeza divaga en cosas mundanas, a veces preocupantes y casi se diría que el sueño viene a buscarme a mí, en lugar de yo a él.

   No todas las noches duermo mal y no todas las noches duermo bien… Sin saber porqué se alternan las del sueño débil, inquieto, leve, agotador con esas otras del sueño voraz que hace que parezca que no podré salir de esa profundidad…

   No todas las noches el zapping te regala una película de Woody Allen u otra joya similar.

   No todas las noches son como la estrellada de Vann Gogh, ni de ronda como las de Rembrant.

   No todas las noches hay canciones de Sabina, aunque si hay canciones de Sabina para todas las noches.

   No todas las noches el mundo se para, eso ocurre de tarde en tarde.

   No todas las noches se pueden escribir los versos más tristes, yo de hecho muy pero que   muy escasas noches puedo trazar poemas…

   Todas las noches, simplemente hay noche

Imagen: La noche estrellada – V. Vann Gogh 

domingo, 1 de julio de 2012

El día en que la vida comenzó, o volvió a comenzar…

Todos los años me quejo amargamente de este día, nunca me apetece cumplir años, nunca estoy preparada para eso… Este año puede que sea peor que los anteriores, en gran parte porque hay más circunstancias agobiantes a mi alrededor y casi podría afirmarse que tengo más motivos que otros años para no querer enfrentarme al 1 de Julio…. Pero no tengo ganas de hablar o escribir ya de esos motivos, la vida es como es, las cosas vienen como vienen, y muchas veces tiene que pasar el tiempo para que se le vea el sentido lógico a todo. Además, por más motivos que yo crea que tengo para quejarme de mi cumpleaños, realmente tendría que estar agradecida; agradecida a quienes se marean buscando regalos que me gusten y quienes se presentan en mi casa con una tarta para intentar que al menos, al tener la boca llena de pastel, no pueda quejarme en un rato… La vida es como es, para lo bueno y lo malo. Hace ya más años de los que me gustaría tener, la vida comenzó, y a estas alturas ya debería saber cuan impredecible puede ser… Con esta tónica algo pesimista había pensado quedarme simplemente con los payasos del Cumpleaños infeliz de Vera Luque Pero estando en estas, me enteré de algo que no recordaba. El 1 de Julio de hace ya quince años se produjo la puesta en libertad de Ortega Lara… Seguramente para él esta fecha es similar a un cumpleaños, y seguramente sí que le parecerá que es como para celebrarlo… La vida viene como viene, y por suerte o por desgracia, nadie puede controlarla, la gracia está en ir sumando años y saber aceptarla.

viernes, 2 de marzo de 2012

Egoísmo

Cuando yo era pequeña era hija única, la pequeña de mi casa, una princesita que en su reinado no estaba tan mimada como podía haber estado, pero que vivía en un mundo en que todo era suyo.

La formación pedagógica de mi madre es nada más y nada menos que la que la vida te va aportando, y con esta formación, con la que no le fue tan mal, pensó que era conveniente que con tres años ya era hora de que fuera a la guardería. No resultó traumático ni nada parecido, había muchos niños, muchas canciones que cantar, números y letras para aprender, era agradable. Pero un día mi madre vino a buscarme y ahí puede que la decepcionara por primera vez: “Tu hija está castigada.” ¡Castigada! No lo podía creer, su hija, la princesa de su casa, una niña tan buena, era impensable que la hubieran castigado por algo a ella, pero la explicación que le ofrecieron no dejó lugar a dudas. Yo ni me acuerdo, pero por lo visto un niño me intentó quitar un juguete, y yo, que en mi casa vivía rodeada de juguetes que sólo eran míos, parece que no tenía conceptos muy comunistas a aquella edad, y al ver violada mi propiedad privada, que realmente no era tal pues los juguetes eran comunes, le dí un bocado al pobre niño que le dejé los dientes marcados. Siempre me quedará la duda de si el niño se pasó conmigo, o si el pobre padeció mi ira sin comerlo ni beberlo. Puede que aquel día yo aprendiera a compartir, cosa que me vino muy bien para el futuro, sobre todo cuando dejé de ser hija única y mi feudo juguetero fue desamortizado en parte.

El egoísmo es eso, ese sentimiento visceral e infantil, ese momento en que sientes que algo te pertenece y otros entienden que no es así… La reacción de los adultos es algo más comedida que dar un mordisco, pero a veces resulta igual de dolorosa. Tal vez, esas personas a las que a veces su egoísmo les lleva a herir a los demás no tuvieron en su día un pequeño castigo por no entender un concepto más participativo, de compañerismo y solidaridad.

martes, 17 de enero de 2012

Sin aniversario en el año Austen



Creo que la palabra “desastre” sería buena para comenzar esta entrada, me gusta desastre, como “sin sastre” o algo así vendría a decir… Y es que con los años una tiene sus manías, sus ritos, sus tradiciones, que como todo el mundo sabe, estas últimas en la ciudad de Sevilla son esas cosas que haces más de dos veces. Entre una de esas tradiciones personales y blogueras para mí estaba conmemorar los 4 de Enero el nacimiento de este tejado, este tejado desastroso que este año, para no romper con la tónica de vaivenes que le ando dando, se ha quedado sin su recordatorio. Ya el año pasado lo hice algo tarde, pero este año es que ni caí…
En fin, malos comienzos quieren los gitanos, que se suele decir, y tal vez este despiste inicial augure algo bueno para el largo 2012 que tenemos por delante. Claro, que tal vez todo sea un “pa ná”, porque lo mismo el mundo se acaba y lo de no haber posteado el cuatro de Enero se queda en una tontería como poco…
Hablar del fin del mundo hace que automáticamente piense en el vídeo de arriba, en ese pasodoble y esa Gades sin un sitio donde aparcar… Vienen tiempos duros, de estudiar intentando que el Carnaval no me distraiga, que cosas, espero que el mundo no se acabe, porque si lo hace me voy a quedar con cara de gilipollas después de dejarme las tres neuronas sanas que me quedan en tochos infumables en materia social…

Por otra parte, el año promete ser muy Austen. Ya hace tiempo, en un comentario en un post sobre Emma recomendaba un fantástico blog, que a su vez a mí me recomendó Luís, el de la Calle Feria, desmitificando ese tópico de que los hombres no leen a Jane Austen. Total, que la editora del blog organizó un concurso cuyo premio era un calendario muy pero que muy Austen. Y sin pensar, como suelen ocurrir las cosas buenas, participé y ¡gané uno de los siete almanaques!
Para redondear, Los Reyes, los de Oriente claro, me dejaron en casa la película de Emma; lo dicho, parece que el año comienza Austen.




Esta entrada es un desastre, sin sastre, que no hay quien la cosa como dice “el Andréu”. Parece complicado hilarlo todo, el no aniversario bloguero, el fin de este mundo loco, los exámenes, el Carnaval de Cádiz, Jane Austen, el calendario, la película… Que cosas, que disparate y que lógico me parece todo a mí… será que voy a peor y en este año el tejado deriva a ser más caótico que nunca…

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Y como cada año…



Aunque ya empiece a sonar a tópico, no soporto la Navidad y cada año me cuesta más aguantar el tirón de las fiestas. Todos los años intento mimetizarme con el ambiente y demás, pero me cuesta bastante estar feliz y contenta porque sea imperativo categórico. Pese a todo, todos los años intento dejar aquí alguna felicitación, buenos deseos y blablablabla… No es que no os desee cosas buenas, pero lo dicho, es que esta imposición de la bondad no va conmigo.
El año pasado me quedó una felicitación entretenida, con alguna pinceladilla de humor autonómico e internacional, y unos gatillos, que nunca están de más aquí. Pero claro, usé todos mis recursos en aquella entrada, y ahora no se me ocurre nada.
Incluso hoy, que está cerca el día de la Lotería de Navidad, caigo en la cuenta de que ni intenté venderos algo este año, como sí hice en otras ocasiones. En mi casa parece que queremos salir de pobres a marchas forzadas, y este año puede que llevemos más décimos que nunca; aunque ya se sabe que este sorteo tiene más de tradición que otra cosa… Pensando en todos esos décimos que mi madre custodia me he acordado de aquél momentazo de “Friends” y me río yo sola al pensar que pudiera pasarnos eso.

Comencé diciendo que no tenía los vídeos chulos del año pasado, al menos chulos a mi criterio, pero os dejo en su lugar a Manuel Lombo cantando en la Catedral de Sevilla uno de mis villancicos favoritos, de hecho, admito que los villancicos, en determinados momentos y bajo determinadas versiones no me parecen tan terribles… La repetición de los peces bebiendo en los centros comerciales me hace tener pensamientos suicidas, no puedo evitarlo.

Si sois como mi amiga Rocío, que no soporta a Lombo, la entrada casi ha terminado para vosotros. Si por el contrario os gusta, pongo aquí otro villancico de propina.





Espero que paséis unos buenos días en compañía de los vuestros, que no gastéis mucho y que comáis y bebáis como si no hubiera un mañana; y no os hagáis muchos propósitos para 2012 que luego cuesta cumplirlos y es una forma tonta de mortificarse, además, diversos signos como los terremotos, los tsunamis y el nuevo disco de Pitingo me hacen pensar que lo mismo no es mentira eso de que se acaba el mundo este año…

lunes, 12 de diciembre de 2011

Cuando la vida ofrece poco el blog ofrece menos


Estoy hecha una perra, una de esas perras que no actualizan su blog, claro que los cánidos, ni femeninos ni masculinos tienen pulgares o dedos capaces de mecanografiar.
No actualizo por flojera, por falta de una vida y unos pensamientos interesantes y porque a veces me encorseto yo sola. Me gusta pensar que no publico cosas del todo vacías, claro que esto no es la Enciclopedia Británica, ni lo pretende, pero a veces, a la hora de pensar un post me autoexijo que tenga cierta enjundia… Total, una mierda y un círculo vicioso en el que me meto yo sola y que no lleva a ningún lado, o simplemente a que pasen los meses y la madre de Jane y Michael se quede ahí plantada en su canción reivindicativa… A saber que habría cantado la mujer de haber visto proclamado presidente a un sujeto como Mariano…
Tal vez mi vida y mis pensamientos fueran mas interesantes si fuera esa vividora cuasi alcohólica, viajera y escritora que desde hace muchos años quiero ser… Pero con los pies en la tierra, eso no es una profesión, a no ser que seas aristócrata, pero para eso hace años que no salen unas buenas oposiciones. Dándole vueltas a eso me acuerdo de una entrada pelín moñas que publiqué hace ya tiempo; un post que hablaba de como y cuando elegir una profesión.


Es complicado a veces determinar que se quiere ser en la vida, ser en un término laboral, y llegar a ello no es fácil. Le doy vueltas a una preocupación ajena, un amigo con un familiar que anda extraño, con una conducta rara. Me lo cuenta y me parece que todo eso es la consecuencia consciente o inconsciente de un rechazo, de que él rechaza parte de su vida. Tiene una novia que parece la chica perfecta y estudia una carrera que a mí me parece interesante. Su círculo de amigos no anda mal, su familia le quiere… En esta perfección sobre el papel algo debe estar equivocado, algo no cuadra, algo que su familia desconoce y que yo, que no soy psicóloga, no llego a comprender. Es complicado saber que quieres ser, profesionalmente y a todos los niveles. Sigo dándole vueltas a todo y a nada, pienso en lo que me rodea y los que me rodean, y estos días está muy presente Miguel, este Miguel; uno que sí que tiene el blog abandonado, pero claro, su excusa es de órdago. Miguel ya es un escritor publicado, con un libro que tiene portada y páginas, como los libros de verdad, un libro que está en estanterías junto a otros libros, y se vende y se regala… En la entrada que cité antes decía que yo siempre había querido ser escritora, pero que a temprana edad me dijeron que eso no era una profesión. Puede que sea cierto y no lo sea, la profesión de Miguel es otra de hecho. Puede que sí lo sea y esté al alcance de pocos. Puede que simplemente sea una forma de sentir la vida, de contarla y vivirla. Tal vez no sólo es importante saber que se quiere ser a nivel laboral, hay que saber que se quiere ser en otros ámbitos para conseguir un equilibrio y eso es lo que hace que el chico del que hablaba no ande del todo en su centro.
Lo dicho, me gustaría que mis entradas tuvieran cierta enjundia, pero nada puede hacerse cuando el año se acaba y los balances se te empiezan a echar encima. No se puede hablar de algo cuando todo y nada te da vueltas en la cabeza. Es complicado contar cosas interesantes cuando tu último mayor vicio ha sido unirte al fin a la comunidad twittera; más vale tarde que nunca.

martes, 24 de mayo de 2011

El blog personal



El Betis, Glorioso Betis, Córdoba y sus patios, la Semana Santa que no existió, las leyes, las elecciones, la sinestesia, la Feria, las tonterías de diario, la antropología y el entramado humano, la identidad de género, que no la sexual, el paso de los días, la gente, las mentes, los libros, mis constantes pensamientos vagos sobre casi todo, los recuerdos, el cine, el placer de pararse ante cualquier nimiedad, el reinventarse, montar y desmontar mil veces lo mismo, las pinturas, las tonterías que despiertan la risa, los charcos, los poemas, los desvaríos, las cámaras de fotos de plástico con un gusanito, las canciones, su letra, su música, mil historias, plantas que mueren, los mares de China, encuentros, desencuentros, Jane Austen, la soledad, la compañía, la distancia, los edificios que hablan, los bares, infinitos bares, los carteles, el gusto, simple y complejo gusto por escribir, por derramar letras… Todo esto son temas que me rondan, temas que en tiempos salían disparados de mi mente a esta pantalla negra bajo papeles rotos. Ahora, no sé, el tiempo, la desgana, las mil excusas y disculpas que siempre alego. Tal vez he cambiado, tal vez ya yo no soy quien empezó esto, aunque si soy quien no quiere dejarlo morir aunque no lo parezca. Soy quien se sienta a escribir semanalmente para Sevilla Actualidad y ahí parece que se vacía todo mi esfuerzo, mis letras y mis maltrechos pensamientos… Aunque aquello nunca será esto, a Dios gracias. Aquello es aquello, y esto es esto, o lo que queda.
Cambiar el diseño, reetiquetar o incluir categorías son cosas que me rondan la mente, y en cierto modo no sé si servirían de algo o qué clase de parche estaría poniendo. Tal vez tengo que dejar de buscarme a mí, a aquella, y empezar a ser la otra, la de ahora, o simplemente seguir, sin más. Es curioso el raro dibujo de una vida que puede ser un blog, o al menos este. Imagino que todos tenían razón, el blog inclasificable que yo pensé que tenía no es más que un blog personal, uno demasiado personal, uno desequilibrado como yo, con altibajos, como yo, inconstante, puede que demasiado humano en el más imperfecto sentido de la palabra…
Qué triste es el “no saber para donde tirar”, que debilidad tan inmensa…
Pero bueno, algo pasará, incluso nada, que filosóficamente no deja de ser algo, pues es la ausencia de lo mismo…

miércoles, 5 de enero de 2011

El terceto


Hace tres años, tal día como hoy, la primera entrada de este blog llevaba unas horitas colgada.
Me quejo extrañamente de cumplir años, del paso del tiempo cruel que no perdona a nadie ni a nada. Me quejo porque a veces tengo tendencias masoquistas o algo así, me quejo con razón a medias por esa relación amor-odio con el pasar de los segundos, los minutos, las horas y sus infinitos múltiplos.
Este rincón, como tantos otros, es un medidor de tiempo, de sentimientos, experiencias y emociones. Es un batiburrillo de todo lo anterior, estratos de ceros y unos que muestran un corte vital que a veces es colorido y otras muy gris.

Y tal día como hoy, que más bien es ayer, comenzó una andadura que algunos catalogan de egocéntrica, pues todo blog en cierto modo conlleva un exhibicionismo.
No me arrepiento de haber pegado el salto a la blogosfera, dudo que alguna vez me arrepienta.
Valoro todo lo que aprendo aquí, de los demás y de mí misma, pero ya no es el primer aniversario, ni el segundo, y suena reiterativo volver a escribir esto…

Pero este año podríais perdonarme una descortesía, una concesión. He conocido personalmente a muchos blogueros, muchos excelentes personas y con otros he tenido menos conexión, sería mentira decir lo contrario… Pero dentro de los primeros, hay un grupo que para mí es especial, lo dicho, descortés nombrar a uno y no a otros, pero Du Guesclin, Moe de Triana, El callejón de los negros, El Aguador de Sevilla, y Zapateiro dejaron de ser ellos para ser Sergio, Álvaro, Antonio, Ramsés y Rocío. Personas enormes que había tras una pantalla, gente que se casa, o ya lo está, gente con hijos o que los tiene en camino, gente que sufre por amor y por desamor, que se lleva palos y alegrías, que trabaja mejor o peor, que tiene problemas y momentos grandiosos, que buscan el lado bonito de la vida, la risa, el llanto, la imagen que debe guardarse en el archivo del recuerdo. Lo dicho, he conocido mucha gente excepcional, pero hoy, que ya es ayer y aún no es mañana, yo he querido referirme a ellos.

Y esto sólo empieza, ya hemos arrancado el cuarto año de vida en el tejado, el camino no cesa, como esas carreteras que me gusta fotografiar desenfocadas desde el coche.
Una vez me dijeron que las cosas se acaban porque o se aburre la tonta o se acaba el camino. No sé si esta senda tiene un fin, no lo veo, y a esta tonta le queda cuerda para rato aunque a veces no lo parezca.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Balances navideños un año más

La tendencia de hacer balances va con la edad, según me dijeron. Tengo esa propensión, suelo mirar al pasado con frecuencia y generalmente, tomo como medida temporal el año… Me planteo que estaba haciendo yo hace un año, como estaba, quienes tenía alrededor… No importa en qué mes o día estemos, es recurrente por igual, aunque sí es cierto que ahora en estas fechas que no son las que más me gustan, suelo hacer esto con algo más de frecuencia.

Ha vuelto a pasar un verano algo diferente, acabando septiembre me encontré con el coche negro que tanto recuerdo en estos meses, y esta mañana volvió un año más el soniquete de los niños de San Ildefonso… En la puerta de la Iglesia del mismo nombre que el colegio de los niños pensaba yo celebrar junto a tantos otros nuestro nuevo estatus de millonarios, pero nada… sigo siendo igual de pobre que siempre… Como puse en mi estado faceboock, sin salud, sin dinero ni amor, cualquier otra se tiraba a la vía del tren; porque sí, mi situación podría definirse así. Pero no haré eso, tal y como estoy para empezar lo de llegar a la vía no sería fácil. Pero haciendo balance me siento con una extraña tranquilidad. Puede parecer que me han pasado muchas cosas en estos casi 365 días que ahora se cierran, y que muchas no son buenas precisamente. Pero no, sinceramente, me han pasado muchas cosas buenas, y de las malas, he aprendido tanto, tantísimo, que casi doy las gracias porque ocurrieran.

En fin, dejando los balances a un lado, todos los años me cuesta lo de felicitar las Fiestas, tal vez porque como a mí no me gustan me resulta raro tener que felicitar algo… Pero el mundo internauta ayuda a hacer esto con algo de dinamismo y humor, y las opciones son infinitas….

Para empezar, se puede contar el Nacimiento de Jesús de una forma actual

O puedo dejaros un Villancico Felino

O incluso fusionar la tradición navideña con los Carnavales de Cádiz y la programación televisiva, todo a la vez…

En fin, esto es más friky y menos clásico que aquella primera felicitación que dejé por aquí hace ya unos años con la Adoración de los Reyes Magos de don Diego de Silva y Velázquez, pero esto es como te coja el día…

Espero que paséis unos días felices junto a los vuestros, o mejor aún, junto a los que vosotros mismos elijáis, espero que comáis mucho y bien, que bebáis mejor aún, que disfrutéis todo lo que podáis y que si hacéis balance como yo, no os duela mucho el mirar atrás…

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