miércoles, 21 de julio de 2010

El Moisés




Cuando Julio II encargó a Miguel Ángel su mausoleo se trataba de una composición magnánima, de más de cuarenta esculturas. De hecho, Miguel Ángel pasó más de medio año en Carrara, escogiendo enormes y magníficos bloques de mármol. Una obra sepulcral grandiosa, un edificio libre situado en el mayor templo de la cristiandad, de compleja iconografía, con relieves de bronce, todo coronado con el enorme sarcófago que albergaría los restos mortales del Santo Padre. Una obra escultórica y arquitectónica que habría asombrado al mundo.
Pero el “Papa Guerrero” dicen que convencido por Bramante, el arquitecto de San Pedro poseído por la envidia, cambió de parecer y dedicó sus esfuerzos y sus fondos a la remodelación de San Pedro, se desveló con la Basílica y desterró su mausoleo a San Pietro in Vincoli. Cuentan que Miguel Ángel se sintió traicionado y aunque como desagravio le encargaron pintar la Capilla Sixtina, nunca se repuso de aquél episodio. Su proyecto, aquél que se podía haber convertido en el cénit de su carrera, fue considerado por el artista como el fracaso de su vida. De hecho, el fracaso se ligó con la obsesión, y desde 1505 hasta 1542 Miguel ángel fraguó seis proyectos diferentes. Cada uno de ellos era más reducido que el anterior, cada concepción simplificaba más aún el monumento funerario de Julio II, pues los sucesores de este renovaban el contrato cada vez con fondos más escasos.


Quizás, en un primer golpe de vista, lo que capta la atención de quien entra en San Pietro in Vincoli sea esa hilera de columnas que pertenecieron a Pilato. Al fondo, a la derecha puede verse una estructura de dos pisos donde descansa Julio II; y ahí está él, el Moisés de Miguel Ángel.
Su faz marmórea rebosa expresividad. Conserva en su cerviz la grandeza de quien lideró al pueblo elegido contra los Egipcios y los condujo a través del desierto. En su rostro se contiene rabia, cierta ira, pero también una expresión resignada, el intento de dominarse a sí mismo. Dicen que representa el momento en que Dios, tras darle las Tablas de la Ley, le anuncia que no verá la Tierra prometida. Otras teorías afirman que capta el instante en que ve a su pueblo adorando al becerro de oro. Sin embargo, hace poco leí que es un autorretrato, en cierto modo, del propio Miguel Ángel. Su frustración ante su mecenas, el dolor por sentirse menospreciado, la rabia que sintió al arrastrar durante años un encargo que nunca cumplió sus expectativas. Personalmente, habiendo visto su portentoso David, o la magnífica serenidad de su Piedad, yo siempre me he quedado con el Moisés, tal vez por su sencillez, por el delicado trabajo que entraña algo a simple vista sencillo. Tal vez, el artista florentino no imaginaría que la obra que para él era el recuerdo de un fracaso, para muchas personas, como yo, sería la síntesis de su arte.


A veces, como el propio Buonarrotti, nuestras expectativas son muy altas, demasiado altas. A veces, no cumplirlas nos decepciona y en cierto modo nos frustra. A veces, ni tan siquiera tenemos un Papa irascible como era Julio II, que llegó a atizar con un bastón a Miguel Ángel, a veces somos nosotros mismos los que nos damos bastonazos y no nos permitimos disfrutar de nuestros logros, pues no son tan buenos como creíamos que iban a serlo.


Esta entrada está dedicada a quien por mucho tiempo ha sido el profesor sin pretenderlo, de Historia del Arte de cierto sector de la blogosfera hispalense.
Espero que su reflexión veraniega no le lleve a cerrar su puesto de agua; espero que se convenza de que a pesar de no haber realizado el que podía haber sido el mayor monumento funerario del Renacimiento, sea capaz de valorar que sin cumplir todas sus expectativas, puede crear un Moisés elegante y bello, y un puesto de agua, que con más o menos frecuencia en su actualización, a muchos nos gusta visitar.

12 comentarios:

el aguaó dijo...

En este preciso instante mi padre sostiene la cortina de mi salón para que se oxigene, después de respirar el aire artificial de toda la tarde. Mi madre cose a mi derecha. Sostengo el portátil con mi piernas.

Creo que me faltan las metáforas. Creo que soy incapaz de hilvanar frases con un mínimo de calidad literaria, pero aquí estoy: delante del mausoleo de Julio II que tuve suerte de contemplar personalmente hace ya seis años.

Julio II, sus expectativas, Miguel Ángel y las suyas propias. ¿Cuales eran mis expectativas respecto al blog?, ¿cuales son las de ahora? parece que no estoy ni siquiera capacitado para las respuestas. Tal vez sea el cansancio, o quizás la resolución de un curso dinámico e intenso, que aún no se convence de morir.

Pero sí se cual es la respuesta a la pregunta que interroga mi actual estado de ánimo. Siento gratitud, me siento halagado por un adjetivo que me causa un respeto profundo, me siento orgulloso de la autora de este bellísimo texto... pero sobre todo siento cariño.

No soy Miguel Ángel. Puede que esto me evite tener sus expectativas, pero puede que sí sea Pietro Torrigiano, aquel compañero de Buonarroti que le rompió su nariz y le dejaría un bonito perfil para toda su vida. El mismo que emigró para comenzar un nuevo ciclo. El mismo que llegó a Sevilla después de haber vivido en Florencia. El mismo que llegó a San Jerónimo y creó con sus propias manos el Santo del mismo nombre que contempla el crucifijo y se fustiga con una piedra en el actual Bellas Attes. El mismo que decidió cambiar de aires para cambiar de expectativas.

Una vez escribiste sobre la inspiración y el cortejo de las Musas. Ahora no tengo siquiera dinero para pagarlas, ni siquiera pueda prostituir su compañía, pero me he dejado libre esta noche. Me he dejado escribir sin mirar, sin reflexionar, solo sientiendo lo que digo. Puede que "por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo" me lleve un beso, o tal vez un bofetón, como dijo aquel canalla reconvertido en poeta.

Quizás por esto último, y ya termino querida Gata para no llenarte mucho esto, lo único que pueda decirte es gracias. Un repetido y manido 'gracias', pero acompañado de un profundo cariño, pues me he sentido querido con esta bonita entrada que hoy dedicas a este aguaó cansado. No puedo decirte qué haré, pero si decido seguir adelante, tú tendrás un alto porcentaje de culpa.

Te prometo que lo reflexionaré y tendré en cuenta todas tus palabras.

Un beso enorme.

Y gracias... de todo corazón.

Tu amigo Ramsés.

El callejón de los negros dijo...

En este mano a mano guardo un respetuoso silencio porque me veo chiquito chiquito... lo que unido a la presencia de Miguel Ángel, Roma, etc... hace todo más bucólico.

¡Qué pena que esos rumores nunca fueron ciertos!

Se os quiere, amigos.

Antonio

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Precioso homenaje a una amistad considerada.
Ahí tienes uno de los motivos que fuerzan a mantener un blog, Ramsés,
y nunca se podría haber escrito mejor que lo ha hecho Mercedes.
Un abrazo a los dos.

Zapateiro dijo...

Mira Ramsés, yo seré fiel a mi estilo quejica y te diré unas palabras cargadas de cariño, como las de Mercedes, pero de estilo directo mas bien cani:

¡Como seas capaz de dejar tu magnífico blog no me ves el pelo este verano! Es más, me debes una entrada que no te perdonaría jamás si no la escribieses, así que no tientes a la suerte.

He dicho.

La gata Roma dijo...

Ram, tal vez ahí está la clave, escribir, por el simple placer de hacerlo, sin leerlo mucho, dándole a publicar sin más miramiento. Gracias a ti, y a ver que resultado dan tus reflexiones veraniegas…
Antonio, guasa marinera tienes con lo de tus rumores, jejejeje pero me alegro de que te gustara.
No cogé ventaja, gracias, y a ver si Ram te hace caso…
Zapat, tu estilo es más directo, si señor, jejejeje

Gracias a los que le dan sentido al “contador de reacciones que he puesto”. Gracias a quien se dedicó a clicar compulsivamente en patético. Evidentemente yo lo he puesto ahí para que se pulse si se desea, pero me pregunto si todas y cada una de las entradas son patéticas ¿por qué coño entra en este blog? No sé si habrá un componente masoca o que…

Águeda Torrado dijo...

Chiquilla, tú si que sabes hacer un hueco a la gente y darla un homenaje como se merece.

Preciosa entrada.

muak felina!

Orleans dijo...

ME encató este post. Sabes??? Gata, déja a quien desea clicar el botón de patético...pero no te pone??? no te estimula para seguir haciendo tu labor escribana???y seguir en la brecha???en el fondo...ese personaje de cliqueteo compulsivo está enamorado de tu escritura, y no te lo quiere decir. Detrás de aquello que decimos "odiar" hay una admiración contenida. Un super beso.

Ah,sabes? muchas veces pienso que nuestro mejor trabajo está por llegar...es eso vivir con sensación de drustración, quizá??? pues vivan los frustrados como yo!!!!! ;)
Un abrazote.

Du Guesclin dijo...

Dos cosas:
Estimado Aguador, se donde vives, conozco todos tus movimientos, tu coche, los lugares que frecuentas, tengo tú móvil, el fijo de tu casa... y, salvo de madrugá que pido excedencia, no te va a quedar hueco en el mundo conocido para esconderte..

Respecto al contador de relaciones, oye, en la variedad está el gusto. Desde luego tus anónimos tienen mas gracia que los mios, en mi blog son más mamones...

Un beso y ya viene mi maleta de Roma!

El Naranjito dijo...

Quilla Gatita, no dejes que esta gente que te siguen, abandonen estos de los cuadernos, ahora que me he enganchao. Que el aguaó and compani, sigan diciendo las cosas que dicen, tu puedes convencerlos. Sobre las reacciones a tus entradas te falta poner una cosa: "yupiii", (coño, que cursi me ha salio esto)

La gata Roma dijo...

Hoy llueve, después de un invierno sin parar que parece lejando, llueve tras muchas semanas sin hacerlo, y yo voy y apenas me entero… que basura… :S

Muchas gracias Águeda, siempre ves en mí buenas cualidades jejeje
Gracias Orle, claro que lo dejo, yo he puesto lo de las reacciones y quien sea se entretiene. Si es cierto que prefiero la crítica constructiva, con argumento, que me deje un anónimo cobarde y me diga algo pero como la valentía sólo le llega para clicar, pues nada, hasta que se haga agujetas en el dedo puede hacerlo. Desde luego si piensa que dejaré de escribir por eso no me conoce, y si siente amor por mí como dices, debe ser mucho porque creo que entra todos los días a hacer su ronda patética, o lo mismo son visitantes espontáneos, pero me cuesta creer que alguien sin más motivación entre y reaccione en todas las entradas de la página…. Y yo también pienso que no ha llegado aún el mejor profesor, el mejor trabajo, el mejor verano…
Du, espero que al leer tus amenazas se le pongan de corbata, si, jejeje Y preferiría que me dejaran un comentario anónimo, pero el desprecio sin explicaciones…
Muchas gracias Naranjito, si lo puedo evitar de aquí no se va nadie. Espero que Ram lea tu comentario y sea un motivo más para no dejarlo. Veo en tu blog que blogger está dispuesta a que no te comente, pero bueno, me alegro que volvieras y que lo del virus no fuera serio.

Kisses a todos, patéitcos incluidos

Dama dijo...

Yo tenía tanta calor el día que entré en San Pedro in víncoli que quedé impactada, por el fresquito que hacía dentro, y por lo magistral que me resultó ver la obra. Lo malo es que ya venía de ver el David y tenía las retinas a prueba de "genios".

Besos.

La gata Roma dijo...

Dama, yo venía ya de ver el David, y el Rapto de Proserpina, y La Piedad… vamos, fui uno de los últimos días, con el cansancio muy acusado y una adicción brutal a los capuccinos sin los que no era capaz de tirar… y a pesar de todo, me maravilló. Siempre pensé que a pesar de haber esculturas más bellas, aquella tenía algo, puede que sea la historia que tenía detrás y que yo percibía.

Kisses

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