A veces no sé como acumulo tanto lastre; tantas cosas que quiero y debo hacer, tantas cosas que no hago…
En muchas ocasiones resuelvo esto casi sin darme cuenta, como ocurrió el pasado domingo.
Hace ya un tiempo, en cierto blog de mis amores se publicó una entrada anunciando un acontecimiento grande en esta bendita ciudad… ¡la llegada de los donuts rosa! Servidora se había prometido ir en peregrinación a dicho establecimiento, y meterse entre pecho y espalda un genuino donut hipercalórico, delicioso hasta pisar la raya del pecado capital de la gula, aunque no tenía muy claro lo del rosa; los chocolateros somos así…. En fin, cumplido, como muestra la foto, que por otra parte, para preservar el anonimato del dulce, sólo posa de escorzo, en plena calle donde le di cuenta… ¡Mereció la pena!
Siguiendo con el chocolate y las recomendaciones blogueras, Dama me había hablado de una chocolatería o tienda similar en la calle Sierpes. Es como la fábrica de chocolate de Charlie pero sin Willy Wonka, es maravilloso, no paran de darte cosas a probar, para drogarte con azúcar y que acabes pagando una pasta por unos cuantos caramelos blandos con pétalos de rosa, o bombones con pureza de chocolate extrema… vamos, que servidora cayó como cualquier ser en domingo (vulnerabilidad extrema) rodeada de tanta amabilidad y sofisticación dulcera.
Y enlazando con Dama y las recomendaciones blogueras, acabo esta entrada con poco sentido. El viernes, en el programa especial que La radio de los blogueros hizo desde la celebración del EBE, ella, Dama, entre otros compañeros recomendó una entrada de este blog. Agradezco a todos que destacaran alguna entrada de este rincón, pues aún sin estar muy segura de merecer tanta amabilidad, es de bien nacido… Pero la entrada recomendada por ella guardaba un secreto para mí. Me intrigaba porqué Reyes había elegido ese post, y además, no recordaba exactamente mis palabras. Lo releí, y mirando los comentarios, que suele ser lo que más me gusta de cualquier entrada, encontré que en julio había comentado en él la que por unos meses fue mi profesora. Muchas veces me han dicho que es recomendable lo de que te notifiquen los comentarios por correo electrónico, y sí, puede ser práctico, pero la sorpresa que el azar hizo posible la otra tarde cuando encontré el comentario de Salud no habría sido la misma creo. Le agradezco mucho que comentara, y lo que dijo. Palabras que viniendo de ella tienen mucho peso para mí, aunque no sé si estaré a la altura de sus expectativas. Sea como fuere, no sé su regularidad al leerme, pero le agradezco mucho que de vez en cuando lo haga y no me olvide.
En muchas ocasiones resuelvo esto casi sin darme cuenta, como ocurrió el pasado domingo.
Hace ya un tiempo, en cierto blog de mis amores se publicó una entrada anunciando un acontecimiento grande en esta bendita ciudad… ¡la llegada de los donuts rosa! Servidora se había prometido ir en peregrinación a dicho establecimiento, y meterse entre pecho y espalda un genuino donut hipercalórico, delicioso hasta pisar la raya del pecado capital de la gula, aunque no tenía muy claro lo del rosa; los chocolateros somos así…. En fin, cumplido, como muestra la foto, que por otra parte, para preservar el anonimato del dulce, sólo posa de escorzo, en plena calle donde le di cuenta… ¡Mereció la pena!
Siguiendo con el chocolate y las recomendaciones blogueras, Dama me había hablado de una chocolatería o tienda similar en la calle Sierpes. Es como la fábrica de chocolate de Charlie pero sin Willy Wonka, es maravilloso, no paran de darte cosas a probar, para drogarte con azúcar y que acabes pagando una pasta por unos cuantos caramelos blandos con pétalos de rosa, o bombones con pureza de chocolate extrema… vamos, que servidora cayó como cualquier ser en domingo (vulnerabilidad extrema) rodeada de tanta amabilidad y sofisticación dulcera.
Y enlazando con Dama y las recomendaciones blogueras, acabo esta entrada con poco sentido. El viernes, en el programa especial que La radio de los blogueros hizo desde la celebración del EBE, ella, Dama, entre otros compañeros recomendó una entrada de este blog. Agradezco a todos que destacaran alguna entrada de este rincón, pues aún sin estar muy segura de merecer tanta amabilidad, es de bien nacido… Pero la entrada recomendada por ella guardaba un secreto para mí. Me intrigaba porqué Reyes había elegido ese post, y además, no recordaba exactamente mis palabras. Lo releí, y mirando los comentarios, que suele ser lo que más me gusta de cualquier entrada, encontré que en julio había comentado en él la que por unos meses fue mi profesora. Muchas veces me han dicho que es recomendable lo de que te notifiquen los comentarios por correo electrónico, y sí, puede ser práctico, pero la sorpresa que el azar hizo posible la otra tarde cuando encontré el comentario de Salud no habría sido la misma creo. Le agradezco mucho que comentara, y lo que dijo. Palabras que viniendo de ella tienen mucho peso para mí, aunque no sé si estaré a la altura de sus expectativas. Sea como fuere, no sé su regularidad al leerme, pero le agradezco mucho que de vez en cuando lo haga y no me olvide.



