lunes, 21 de julio de 2008

Por Málaga


Ya lo dije, seguro que nos pasaba de todo. Para empezar, íbamos con el tiempo para comprar los billetes, en un tren regional, baratito… Pues nada, mucha gente había pensado lo mismo que nosotras, así que no había plazas. Podíamos quedarnos esperando y coger uno que saldría en dos o tres horas, o irnos en un Avant, que es una lanzadera parecida al AVE, mas rápida y mas cara. Pues en esta nos fuimos, pero cosas de la vida, el viaje que parecía más confortable no lo fue. Resultó que el aire acondicionado del tren super moderno no funcionaba, y contando con la gran concentración humana que allí había y que no se puede abrir ni una ventana en un tren, decir que el ambiente estaba cargado es dar una pincelada. Además, el tren comenzó a pararse, porque si; nadie nos daba una explicación y la falta de oxígeno hacia que la gente se pusiera en tensión. Yo intentaba mantener la calma y trasmitirla… Llegamos a la estación de Córdoba (ir de Sevilla a Málaga pasando por Córdoba es otra modernez) la luz del tren se fue. Ya era completo, con calor, a oscuras… La gente que subió no nos animó en nada, ya que se quejaban del retraso y del calor, como hacíamos los que estábamos dentro, con la diferencia de que nosotros llevábamos una hora padeciendo. Al menos la luz volvió para que la gente pudiera quejarse viéndose las caras los unos a los otros. Para aplacar los ánimos nos fuimos a la cafetería, y cuando la chica me dijo que no quedaba agua, ahí casi me vengo abajo. Pero bueno, con un café empezamos a pensar que tal vez podríamos reclamar. Haciendo cábalas llegaríamos con 20 minutos de retraso, lo que nos daría derecho al 50% del billete. Era una pena porque con media hora nos lo devolvían íntegro. Amotinarnos era otra opción, pero de vez en cuando el aire acondicionado funcionaba, así en modo intermitente, lo cual mantenía la esperanza de llegar con vida. Finalmente, aquella tortura acabó. Era curiosa esa riada de pasajeros, todos en manada, camino de Atención al cliente. Y ahí llegó la sorpresa. Pensé que sería otra lucha reclamar, y conseguir nuestros derechos como viajeras, clientes, ciudadanas y todas esas cosas que una alega cuando se queja… Nada de nada. Una mujer muy amable cogió nuestros billetes y nos puso un sellito. Sin pedirlo nos devolvían el 100% del importe, por demora y por lo del aire… Con esta alegría porque los ferrocarriles españoles aún no atropellan a sus maltrechos pasajeros, casi no nos pesó esperar unos cuarenta números para recuperar nuestro dinero y sacar la vuelta.
Después todo ha sido bastante mejor, como la playa de La Farola, donde ese Mediterráneo fiero casi me lleva a Valencia de una ola, nuestro tremendo dominio de los transportes malagueños (línea 14, en nuestros corazones siempre), las noches en el Sabora, la gente, Rocío, que digo yo que será mi nueva lectora, y claro, mención especial a ese camarero argentino que me preparaba destornilladores con zumo natural. Es casi un motivo para volver eso de que si no quedan irá a Paraguay a buscar naranjas…
El domingo, la calle Larios, más sola que de costumbre por el día y la hora, nos condujo al Museo Picasso. Yo iba con una cierta idea ya de lo que me iba a encontrar, cuando consiguiéramos encontrar el Museo. Al entrar, un hombre muy amable nos pidió que pasáramos por el control, donde me escanearon el bolso. Al pasarlo, aquel caballero se giró y me dijo:
- Señorita, por la seguridad del mundo occidental debo pedirle que esa bomba que hemos detectado… - Bueno, venga, lo cuento bien… ¡pero esta versión era divertida! Nada, me pidieron que dejara allí mi cámara de fotos. Entrando en materia, sobre el Museo podría decir aquello tan manido de que sobre gustos no hay nada escrito. No hay frase mas falsa que esta, sobre gustos hay mucho escrito, ríos de tinta derramados al respecto; luego cada uno elige con lo que se queda claro. Debo admitir que cuestiones como la iluminación, o protectores en puertas y ventanas evitando el indeseable reflejo en los cuadros, están bastante atendidos; y nunca olvidemos que Picasso es Picasso. Dicho esto, este museo es relativamente reciente, y es el último que sobre este pintor se ha creado, así que en cuanto a obras es muy inferior a otros. Hay muchos dibujos y bocetos, algunas litografías, piezas de escultura y una colección de fotos bastante curiosa, el edificio y los jardines son preciosos, y aunque las pinturas son las menos, a mi me gustaron; pero la verdad es que sabe a poco… De todas formas yo en estos casos siempre recomiendo que la gente visite estos sitios y así se pueden hacer una opinión mas cercana que la mía, que al fin y al cabo solo es eso, la mía.



Esta mañana regresé en el regional, más barato, más lento, y con el aire desacondicionador a todo trapo.

27 comentarios:

El Caliz de la Canina dijo...

Un viajito ajetreadito.Por lo menos son buenas experiencias con Renfe,que se lleva uno.Es ganar para otra vez.

Incluso en coche hubiera salido más rentable y con mas libertad.

Malaga es el espeto hecho realidad al laíto de una playa.

Sobre Picasso no opina porque su arte no me transmite.

Dónde la próxima?.

La Canina seguirá cavilando .....

Antonio dijo...

La próxima vez tienes que quedarte una semana (o así) en una de las casitas de pescadores del Palo, con las olas hasta el zanjuán.

Te parecerá que estás a la vez en todas las playas, en todas las ciudades, en todas las regiones, en todos los países, y a la luz de todas las estrellas...

A veces da miedo, como si un rapto sin sujeto hubiese hecho de tí algo amorfo e ilimitado. Pero la belleza mayúscula de un mar tan antiguo como el hombre se impone, y la soledad arrebatadora de las mañanas.

Fíjate en las viejas barcas recostadas en la arena, en su grandeza de punta a punta.

Vuelve, y saluda a los malagueños de oro.

Necio Hutopo dijo...

Bienvenida de regreso... Sólo una corrección sintáctica...
"los ferrocarriles españoles aún no atropellan a sus maltrechos pasajeros"... pues claro que no, difícil que un ferrocarril a tropeye a quien lleva en su ineterior... Y cuando lo puede atropeyar (es decir, cuando el pasajero ha descendido del tren)... Ya NO es pasajero...

Luz de Gas dijo...

Tu lo has dicho Picasso es Picasso hasta la cerámica es exquisita.

El jueves voy a la calle Larios por otros motivos que de repente me llevan para allá vaya casualidad, me encantaría tener un poco de tiempo para acercarme al museo.

LA odisea del tren me ha encantado aunque vivirla tiene que ser otra cosa, vaya hartón de reir que me he dado.

Besos guapa

misántropo dijo...

Vaya, que decepción más grande, yo imaginé que el apagón iba a ser recordado como el sonado de Nueva York, presentí un regocije de cuerpos sudorosos y lujuriosos...
pero nada, de nuevo la luz convirtió en cenizas nuestros sueños vampíricos... mecachis.

Así me gusta, siempre que se pueda los destornilladores con zumo.

Beso encendido

eres_mi_cruz dijo...

estaba mirando la foto que pones...
realmente... ¿eres un gata?...
me lo confirmas y te guardo unas raspas.

PD: perdona gata pero si no lleva zumo no es destornillador, es un puto vodka con naranja y estoy dispuesto a caer a plomo sobre cualquier niñato/a metido a barman que me lleve la contraria.

Pedro dijo...

Podía haber sido peor, mujer. En España, eso es lo menos que le puede pasar a alguien cuando sale de su casa.
Me alegro de que lo hayáis pasado bien. Ahora, a seguir currando.
Un beso.

sevillana dijo...

Tu odisea en el tren de Sevilla a Malaga es increible y no he podido dejar de reie tal como la leia.
Mis viajes comparado con esto no son nada, jajajajajajaja

Besos

M. Andréu dijo...

Indi y yo tenemos la misma opinión que tú sobre el Museo Picasso: esperábamos algo más.

De todos modos el edificio es una maravilla.

Kisses.

Señor Oscuro dijo...

Completito el viaje, sobre todo el de ida :D

Pues yo normalmente uso el regional, no he ido a Málaga en tren pero son trenes bastante cómodos. Yo soy de los que, con resignación, esperarían al siguiente tren :D

Besotes!!!

La gata Roma dijo...

Buenas tardes, para quien esté a la sombra claro…

No sé yo Canina, con lo cara que está la gasolina tampoco te creas… Además, pese a todo a mi me encanta el tren ¿no ves que me pasa de todo y a pesar de eso yo sigo? La próxima no sé… el caos es lo que tiene.
Antonio, la verdad es que la sensación que cuentas la he sentido muchas veces en sitios muy diferentes… Me viene a la mente la Isla de Tabarca, o alguna playa del Cabo de Gata…
Bueno Mario, era una metáfora lo del atropello, y me hacía gracia el juego de palabras, además, lo mismo se podría considerar in itinere, ya que no había pasado mucho tiempo, jajaja De todas formas, cuando la megafonía de RENFE habla, lo hace diciendo: Señores clientes… Por cosas del marketing ya no somos ni viajeros, ni pasajeros… Pérez-Reverte tiene un artículo fantástico al respecto.
Vaya casualidad Juan, pues nada, calle Larios, y a la altura del Café Central, que no es el del secuestro… pregunta y está cerca; debes verlo por ti mismo, y hay cosas que merecen la pena. Es normal que te rías de lo del tren… es tan kafkiano…
Misántropo, el apagón fueron unos minutos pero no sé yo si habría sido como el de NY… La gente estaba calentita pero en otro sentido. Y los pido con zumo, pero ya sabes, de botellita…

Eres_mi_cruz ¿por qué? ¿parezco una gata? ¿es por arañar el cristal? Y si yo te contara la cara que se les queda a los pseudo barman cuando especifico que refresco no, que zumo, y te largan esa botellita que no vió una naranja en su vida… En casa, dónde tengo mi feudo particular, mi coctelera y mis cosillas para la priva si me los preparo así; de ahí el agradecimiento a Pablo, destornillador como en casa y servido con acento porteño, no se le puede pedir más a la vida…
Claro Pedro, si tampoco me quejo; a mi me pasa de todo pero suele acabar bien, será el caer de pié.
Sevillana, no te creas, además sobre tus viajes tengo que pedir disculpas; ahora mismo me voy a tu blog que tengo pendiente algunas entradas…
Miguel, pues si, pero tú lo dices, el edificio es precioso y las visitas nocturnas deben ser muy interesantes. Por cierto ¿está por ahí esta tarde el que no come cosas verdes?
Ojcu, es que el siguiente regional salía en dos o tres horas, y era demasiado… pero bueno, la vuelta si la hice en él.

Kisses a todos

LA CASA ENCENDIDA dijo...

No está mal. Cuando este invierno fuí a ver a María desde Granada, por la lluvia llegué dos horas después e hicimos dos veces trasbordo, una en autobús y otra de nuevo al tren y no nos devolvieron nada, nisiquiera nos pidieron disculpas por las veces que nos mojamos, ¡ese día fue, lo tomas o tu verás!
Besicos guapa

Sergion dijo...

Recuerdo el viaje al sur que hice hace dos años... Una semanita sólo por Granada, Málaga y Jaén. Ahora me queda el resto de Andalucía, tengo muchas ganas de volver. También a Málaga.

Si pasas por Barcelona, Renfe está peor, pero me avisas y te doy los consejos que pueda para evitarla :P

¡Besos y abrazos!

Du Guesclin dijo...

Jeje, me alegro que estés de vuelta sana y salva, porque leyendo el inicio de tus peripecias pensaba que la cosa iba a ir mucho a peor.

Pero la idea de poner de colofón al viaje una visita al Museo Picasso debe relajar y hacer olvidar todo lo pasado. Me encanta.

Hace tiempo que no tiro por las tierras malagueñas, de hecho la última vez que me acerqué por allí fue en el 99 para ver un concierto de Deep Purple en Estepona, genial por cierto y todo unos clásicos como Picasso, aunque en su estilo.

Saludos.

Paços de Audiência dijo...

Dicen que hay vida más allá de Nueva Tabarca.

Lo de RENFE no tiene nombre.

No quiero hablar de política. Parece que el viaje estuvo muy entretenido. Un poco más y te quedas pa la feria, con esas marchas pacololeras por el centro de Málaga. Eso sí que es arte.

Málaga tiene sus cosas, la Feria, es la leche, pero claro, para playas me quedo con las de mi tierra y para centro histórico el de Sevilla.

Eso sí, tiene algunos sitios como Casares, Pujerra, Atajate, Genalguacil, Ronda, Jubrique, Cortés de la Frontera, sitios inigualables.

Bueno, también Málaga tiene unos sitos de marcha "mu guapos", casinos donde ejercer la ludopatía, y un barco pirata que no moriré sin visitar.

Gran crónica, hoy estuviste en Gata Roma.

el aguaó dijo...

Empiezo a pensar que tu relación con los trenes abarca un problema más serio. Diría que incluso alérgico... no se si por tu parte o por la de los trenes, pero resulta bastante curioso que siempre te suceda algo relacionado con este medio de transporte.

¿Has pensado en el autobús?

En cuanto al Museo Picasso, no lo he visitado, pero los amigos que sí lo han hecho no me han dado buenas críticas. Y cuando el río suena...

Un fuerte beso.

Ego dijo...

Así me gusta, fabricando recuerdos por tierras andaluzas. Siempre son recuerdos brillantes. Y eso que a Málaga aún no me la han presentado.
Renfe, siempre ahí.
Besos!

América dijo...

Me encanta el relato que seria la vida sin estas anécdotas,a pesar de los inconvenientes que pasastes,a mi me has hecho pasar un buen ratico leyendote.
En cuanto a las obras de Picasso,sin duda seria interesante recuperar para el Patrimonio Español muchas de sus obras ya consideradas por decirlo de alguna manera patrimonio universal pero que sabemos que resultaría muy oneroso, quizás trasladar algunas, pero lo importante es que existe un museo en Málaga desde el 2003,me corriges si me equivoco, es decir que recién se rinde homenaje a tan representativo pintor,.............Lo bueno lo incluiste en tu agenda y disfrutastes.........

La gata Roma dijo...

¡Hola holita! En fin, me habré levantado con la tontería subida para saludar así…

Nani, yo en tu situación si la habría liado un poquito… En lo que cuento intenté conservar la calma porque ya había mucha gente que casi se come al revisor, pero ya lo tuyo…
Buen viaje el que hiciste Sergion, pero lo tienes que completar, aunque para empezar no está mal. Gracias por los consejillos de los trenes, me vendrán bien la verdad.
Tranquilo mi General, a mi me pasa de todo, pero suelo acabar bien; toco madera la verdad…
Señoría, usted sabe ya que dentro de mis vicios, que no digo que sean pocos, no está el del juego, así que los casinos se los dejo a usted, y vamos a dejar a Paco Lola por favor… Las playas de Málaga, sinceramente, no son mis favoritas, pero claro, algún día alguien pondrá de moda un tratamiento de pedicura basado en pasar por arena ardiente y entonces aquello se pondrá…
Aguaó, me encanta el tren, lo adoro, lo amo. El autobús por ejemplo no me gusta tanto… Mi relación con los trenes no es mala, es curiosa. También he tenido algún viaje normal, digo yo; pero eso no tiene gracia contarlo. Tal vez mi relación sea de masoquismo, pero no voy a renunciar al tren.
Algo de RENFE leí en tu blog Ego, di que si, tú eres de las mías. Seguro que Málaga te espera, para que fabriques recuerdos propios.
América, me alegro de que al menos todo sirviera para que alguien se riera leyéndolo. Sobre Picasso, al museo de Málaga le faltan obras la verdad, pero ya lo dije, es el último que se ha creado, y bueno…

Kisses a todos y gracias siempre

Orleans dijo...

Experiencia apoteósica,vamos!Cuantos contratiempos,gata!!!!Creo que con tales condiciones no hubiera llegado con vida a destino.Lo digo en serio.Sin agua ni aire acondicionado me quedo tiesa como la mojama.La sensación a claustrofobia debió ser espantosa,¿no?
Creo que al llegar a la zona de reclamaciones todo fue como la seda porque las vicisitudes son costubre en la compañia de tren en cuestión,y por no escuchar los improperios del personal cualquier cosa.
Qué maravilla poder visitar tal museo.En fin,cuado logre superar la ansiedad que me provoca viajar(sí,por más que viajo por mi subconsciente no logro entender lo que me sucede,pues es algo que me pirra,pero que no consigo afrontar).
Un beso,guapa.

Orleans dijo...

Perdón,me quedé con la frase inacabada...cuando hablo de mi tema,me bloqueo.Quería decir que cuando logre superar tal trauma,ese será uno de mis destinos.Besos.

eres_mi_cruz dijo...

¿esa naricilla es tuya...
o acababas de representar Cats?...

El callejón de los negros dijo...

Todo lo que sea ir en tren es bueno. También entre en esa tierra bella pero en ocasiones áspera con los del valle del río Grande, en fin. Me quedé con ganas de ver el jardín botánico pero disfruté de muchas cosas que desconocía, y tienen un paseo que serviría de fonde para muchas películas del finales del siglo XIX.

¡¡Qué se repita!!
Gracias por tu historia.
Algun día supongo que iré al museo, de todas formas con poder leer unas páginas de algun libro en algun tren o entrar andando en algun pueblo me conformo.
Supongo que no estaría el Banderas poniendo la voz algun vídeo ;-)

Antonio

H. dijo...

HOla, chica, espero que lo pases bien en Florencia; nosotros estaremos allí hasta septiembre. Besos.

La gata Roma dijo...

Buenas noches, y digo buenas porque es increíble el fresquito que corre…

Orleáns, lo de la claustrofobia, no veas. Cada vez que el tren hacia una parada salíamos a la plataforma a respirar y decíamos de coña que podríamos viajar con la puerta abierta ya que no se podían abrir ventanas… La verdad es que el personal de RENFE se portó muy bien, por lo que tu dices, tendrían miedo. De hecho hasta nos hicimos amigas de la chica de la cafetería del tren, que la pobre estaba allí con miedo de que nos amotináramos porque se le había acabado el agua y la Coca-Cola.
Eres_mi_cruz, la nariz es mía, de nacimiento, pero tengo fotos que estoy vestida de gata, no tan estilosa como en Cats, pero ya las colgaré algún día…
Pues si Antonio, yo no entiendo mucho de estos odios pero escuché un anuncio en la radio que me partía yo sola; hablaba de Pesadillas del verano malagueño o algo así, y una de ellas era: ¿no te habrás sacado el carné del Sevilla FC? Lo siento pero me reí un buen rato con aquello… En el museo eché en falta al Banderas la verdad; y no me agradezcas la historia, gracias a vosotros que tenéis que leer aquí cada cosa que tiene tela…
H hijo, que bien os lo montáis, jajaja Yo andaré una semana por la ciudad que me dá nombre, y un día a Florencia, tengo allí un asunto pendiente que ya contaré.

Kisses a todos y gracias por estar siempre.

La verdad esta ahi fuera dijo...

Hola
Yo tambien tuve hace años un viaje movidito en el ave camino de Madrid, el tren se paro dos veces y ademas no funcionaba el aire acondicionado. Eso si llegamos puntuales a la estacion de Atocha.

La gata Roma dijo...

La verdad esta ahí fuera, que lujo un amarguro como usted en estos lares. Y lo siento, si llega a tiempo no hay pasta, una pena. La verdad es que yo tenía miedo de que el tren se pusiera a correr para llegar en tiempo y no tener que pagar.
Kisses y bienvenido

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