sábado, 17 de enero de 2009

Los ojos del Tíbet



Casi con fascinación infantil lo cogí por primera vez. Había cruzado el mundo con ese hombre de barbas y voz de radio, y a mí se me antojaba que albergaba secretos, misterios, historias de otras tierras, años y siglos tan lejanos como esas montañas.
Casi como un hechicero lo sostuvo en su mano, deslizó esa especie de maja de mortero, y produjo un sonido agudo que creció y creció, tanto que me pareció que traspasaba las paredes, los límites de Sevilla y casi llegó a su Tíbet natal.
Como una niña inquieta, quería probar yo, quería hacerlo, quería sacar ese sonido… Mi torpeza era aún mayor que mi empeño y tal vez por eso, fui tan pesada. Más de una noche y de dos intenté arrancar esa vibración, un sonido parecido a la “música” que mi hermano hace con las copas. Viéndome en mi empeño, decidió dejármelo mientras él pasaba las Navidades en su Barcelona natal. Fue para mí un propósito de antes de Año Nuevo, ya que la condición era que a su vuelta yo supiera tocarlo. Al día siguiente de que él se fuera, también se fue ella, y yo tenía en mi casa ese raro instrumento.
Estaba cabreada, las fechas me ponían nerviosa, nada me estaba saliendo bien, me molestaba estar resfriada y me molestaban muchas otras cosas. Casi sin pensarlo lo tomé en mi mano izquierda, y sostuve la pequeña maza con la derecha. Pensaba en mis cosas mientras daba vueltas por su borde exterior sin pensarlo. Algo me sacó del ensimismamiento. Casi vi el sonido dibujado en el aire, salía del cuenco y subía traspasando las paredes, la lluvia que caía en la calle y mi nube negra… Lo que había intentado tantas noches salió de forma espontánea en menos de un minuto, sin pretenderlo. Igual que el repetitivo “ontara”, que esos mantras que repiten los nepalíes, no me cansaba de oírlo, un sonido tan extraño que a día de hoy, sigo pensando que encierra más cosas. Gracias a San Google, he podido saber que tiene el original nombre de cuenco tibetano, aunque para mí siga siendo “los ojos del Tíbet”. Casi puedo afirmar que a veces consigue calmarme como pocas cosas lo hacen.
Antonio volvió y me dejó que me lo quedara unos días más. Se lo devolveré dentro de poco, no me pesa, ese sonido y esa sensación se me han quedado dentro, además, lo devuelvo a una casa a la que en muchas noches Sur y yo llegamos haciendo jaleo, volviéndolo todo del revés, y a partir de ahora, con los ojos del Tíbet para el reencuentro.

A Antonio que hace poco ha cumplido años, para poder seguir atesorando historias, y por supuesto a María (Sur), por todo y alguna cosilla más.

20 comentarios:

Juanma dijo...

¿Por qué será que todo lo bueno surge casi siempre de un modo inesperado? Bonita historia nos has contado.

Un beso, mi querida Gata.

El callejón de los negros dijo...

Hay sonidos que en el eco llevan historias grabadas para que luego la noche las cante a quien las necesita.

Ponle música con tus ojos anaranjados y tendrás una canción de cuna...

Antonio

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Cuando menos lo espera una, la vida te sorprende e incluso te zarandea. Me alegra que esta vez haya sido de forma tan agradable.
Besicos preciosa.

Ego dijo...

Echa un vistazo. No vaya a ser que se te haya quedado algún secreto pegado en los pulgares.
Un (b)eso y un sonido

Necio Hutopo dijo...

La verdad es que a mi el sonido de ese instrumento más bien me pone los pelos de punta... Pero ese soy yo.

Luz de Gas dijo...

Y yo que me llevaba preguntando desde hace días que es ese ruido que viene de los bomberos y mira lo que era.
Se mete en la tele y a Matias Prats se le cae el pelo, la ropa se le vuelve naranja y canta el mantra: "Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna, Krishna, Hare, Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama, Rama, Hare, Hare."

La gata Roma dijo...

Bueno Juanma, lo comenté hace poco en el salón de Dama, no me suele gustar buscar cosas, prefiero que me asalten, me sorprendan… y así pasa con muchas cosas.
No sé si de cuna Antonio, pero se lo hice a una personita que no llega a las dos cifras en su edad y se quedó tan alucinada que aplaudió y todo. Desde luego tiene algo dentro, si no, no podría ser tan envolvente.
Veremos como son las próximas sorpresas de la vida Nani, habrá que estar atenta.
Ego, es posible, se me queda un olor a cobre y siglos en la mano que no sería raro.
Necio, estas cosas son muy subjetivas, no tiene porqué gustarte.
Juan pero eso ya es secta, el budismo ni es una religión, solo una filosofía. Además, el “ontara” es mucho mejor mantra, mas relajante… Lo de Matías de cualquier forma, sería digno de ver.

Kisses

Me_llaman_coko dijo...

Precioso sonido, prácticamente inapreciable. Aparentemente sencillo pero complicado de sacar.

Un beso

El Jardinero del Kaos dijo...

Como todo lo que proviene del tibet, magico y misterioso...

Nebulina dijo...

Anda, que curioso...
Un besazo!

misántropo dijo...

Es curioso cuanto que evocan
las sonoridades más simples,
es algo así como un timbre
que recupera un beso en tu boca.

Nunca entendí lo de los mantras
reconozco mi supina ignorancia
prefiero encontrarte en mi estancia
arrebujada en un nudo de mantas.

Beso

Gora dijo...

Cuando dices que la foto te la facilito Antonio Acedo, te refieres a Antonio Acedo Garcia? Me gustaria si me pudieras facilitar mas informacion sobre el, por favor.
Es muy importante y urgente.

Muchas gracias

Aprecio mucho tu sensibilidad y sinceridad en tu forma de escribir y expresarte, es algo que cuesta encontrar. No lo pierdas .

Izaskun L.

La gata Roma dijo...

Anónimo, hasta el día de hoy nunca le había tenido que borrar un comentario a nadie; pero por comentar algo totalmente fuera de tono, has sido el primero. Sinceramente, espero que sea el último que elimino porque no me gusta, pero hasta en el caos existen los límites.

La gata Roma dijo...

Tras este episodio de falta de buen gusto, volvamos a la tónica normal de este sitio.

Si Coko, después de todo lo que os reistéis de mí… A ver si tu eres capaz. Es que no me has oído pero Antonio no se lo podía creer.
Jardinero, tú lo has dicho; tengo alguna cosa más y todos encierran algo…
Nebulina si, la verdad es que nunca había visto uno hasta que lo trajeron.
Misántropo, tampoco soy yo una entendida, pero estas cosas algo tienen…
Gora, gracias por tus palabras. Ando intentando enterarme si hablamos del mismo, porque ahora no recuerdo su segundo apellido. Al que yo me refiero es fotógrafo en El Correo de Andalucía, si acaso mira el periódico mientras yo te intento aclarar más.

Kisses

La verdad esta ahi fuera dijo...

Que cosas.

Mis habilidades manuales a buen seguro se harian incapaz de generar sonido alguno que fuese medianamente soportable.

Yo no digo ná, solo 35 dias y contando.

Anónimo dijo...

Te creí más libertaria y ya veo que el encorsetado uniforme de colegio de monjas te hizo mella. Perdón por las molestias, jamás volverá a ocurrir. Agur.

El callejón de los negros dijo...

¡Pues agur! y vete a entretenerte al parque... jugando a la ranita o a la piedra saltarina...

Seguimos con lo nuestro, ¿cómo era el sonido ese del cuenco...?

Antonio

La gata Roma dijo...

Amarguro, esta mañana andaba yo haciendo cuentas, volviéndome loca, sin Internet, sin calendario… así que se agradece.
Anónimo, interpreto que has querido decir liberal, y al igual que en eso te confundes en varias cosas por lo que veo. Tal vez las monjas me enseñaron algo de educación o saber estar en los sitios, cosas que por muy liberal que se sea, considero importantes.
Antonio, ¿te puedes creer que hay un video en el tubo de un tío que toca un montón de cuencos a la vez? Yo eso ya ni de lejos. Y gracias.

Kisses

Orleans dijo...

Será cuestión de poderse hacer con un sonido que nos eleve y nos permita por fin respirar.Cada uno espera al suyo...ommmmmmmmmmm!!!!
Breathe!!!!
Muas!

La gata Roma dijo...

Se me quedó esto aquí… sorry…

Quien sabe Orle, lo mismo ese sonido es el timbre del horno.. pero si, hay que tener apoyos.

Kisses

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