miércoles, 28 de mayo de 2008

Adiós, hasta luego o hasta…


Las despedidas no son lo mío, no sé si porque no me gustan o simplemente porque no sé despedirme… A veces las despedidas son algo tajantes, demasiado definitivas para alguien que sabe que en la vida hay muy pocos puntos finales y muchos puntos suspensivos… Y además, las despedidas como las de estos días me turban. Empiezan a borrar todo lo malo, distorsionan el raciocinio que me gusta aplicar, y desequilibran mis balances. Momentos malos, los ha habido, muchos… momentos de tensión, de esos que te hacen alzar la voz, dar el portazo… y momentos angustiosos, de esos que de tanta angustia ni te dejan llorar, haciendo que te quedes exprimida, sin fuerzas y algo gris… Y sé que los ha habido, pero empiezan a quedarse lejos, algo borrosos… Me invade la pena de no ver cada mañana a mi mejor amiga de treinta años…, a “mi enana”, y a todas esas que cada día me han saludado con alegría, mientras yo tiraba el maletín y me sentaba de mala gana, porque madrugar, tampoco es lo mío… Y a pesar de mi mala leche mañanera, he visto una sonrisa cada día durante nueve meses. Incluso de Maui, lo que es la vida… No paro de pensar en algún momento insignificante pero especial que he vivido con cada una… Como con Esther y aquél ataque de risa en plena exposición de unos compañeros; nos reíamos del déficit del glutamato en el cerebro, que a la larga produce una enfermedad tan cruel como la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) vamos, que aquello no era de risa pero son de estas cosas que no se pueden explicar… O Carmen de azafata, pasándome las transparencias, y esos exámenes donde antes de empezar le tocábamos la barriga a Olga, para que Laura nos diera suerte, que por cierto, pensé que le iba a dar por venir al mundo en alguno de estos… Y rápidamente me vienen muchas cosas más: mi juego del “¿quién es quien? de artistas”, los desayunos, las fotosíntesis con la fila de las Cáncer… Esas clases que me han dejado impartir, incluso de manera extraescolar, las dinámicas, todas las ocurrencias de mis compañeras… Y hablo en femenino porque la inmensa mayoría somos chicas, salvo nuestros dos niños: Juan que es el tío mas currante que conozco, y Alberto que ya quisiera yo ser la mitad de la mitad de lo feliz que es él.
Me estoy olvidando de momentos, y me estoy olvidando gente… pero la celeridad con la que todo pasa por mi cabeza hace que no teclee tan rápido como recuerdo… Los momentos “Cámera café” con Luz, y su forma de conducir… Y Mada, Virginia, Susana, Ángela, Almudena, Miriam… gente con la que me llevo mejor y algo menos, gente con la que no he tenido tanto trato como me hubiera gustado, gente que no volveré a ver y gente que me encontraré en alguna clase futura, en un bar o cruzando una calle… Y mis clases, mis profesores… A pesar de todo el cachondeo he aprendido mucho. Sé los contextos y marcos legales que regulan miles de medidas, proyectos y normativas en materia social; luego la mitad se descuidan o desatienden, pero ahí están… Sé la de trastornos del lenguaje que existen, con afectaciones de origen neuronal, articular… He conocido a Mary Ritchmon (Ángela, el mejor trabajo que hemos hecho nunca, jejeje), sé planificar una intervención laboral (o eso creo) y sé que todo lo que hagas lo lleva a cabo un equipo multidisciplinar, que es un poco el comodín de estas cosas… He hecho mil trabajos de mil cosas, he dormido al personal con exposiciones eternas cargadas de ese lenguaje pedante que a María le chirría… Y ahora, que me quedan algunas cervezas que compartir solo pienso en apurar lo poco que queda… Gastar las fotocopias que me quedan en la tarjeta, tomar un último café asqueroso de la máquina, ordenar todos los apuntes, trabajos y guías, por si en un futuro me sirven… Y con todo esto casi se me olvida las cosas que mas valoré… Esas clases que motivaban a implicarse, a veces desvariadas para quien no posea un punto de locura necesario para saltar de tema y pensar en papeles legales que caen del cielo, o en la auténtica pragmática del lenguaje…
En esta foto, hecha al final de este curso, faltan algunos, pero al verla puedo recordar la ilusión y la incertidumbre que hoy ya está desenredada, casi desatada… Claro que me queda otra aventura, las prácticas, el proyecto, la realidad de todo lo aprendido… Y saltando en el caos que tengo en la cabeza, vuelvo a recordar que esto era una despedida, o un hasta luego… Quizás el “Adiós muchachos” de Gardel era muy rotundo, o tal vez no hay nada adecuado para alguien que no se sabe despedir, o sólo soy alguien que quiere pensar que nunca estará…

jueves, 22 de mayo de 2008

4 DE OCTUBRE EN EL LANDMARK HOTEL


Ya lo conté aquí, Benjamín Prado me ganó. Aún no he tenido tiempo de sumergirme como me gustaría, porque hay autores merecedores del papel, pero mientras, desde mi inseparable ventanita a otros mundos que es el portátil, hago lo que puedo.
Este último descubrimiento es la prueba irrefutable de que no me equivoqué con el amigo Benja, ya que adoro la lluvia, y detesto los paraguas, porque desconozco el suficiente, como el bastante que también me resulta incierto; al igual que el auténtico sentido y naturaleza de un recuerdo… Y tal vez toda la verdad no está en las canciones de Lou Reed, pero me encantaría que las noches duraran para siempre si cierro la puerta… Algo de cierto habrá, si es correcto eso de que las canciones son escapatorias a calles sin salida.


4 DE OCTUBRE EN EL LANDMARK HOTEL

-Si es un sueño no quiero que nada me despierte
-decías con El ángel que nos mira en la mano
y corriendo bajo la lluvia- decías
la tormenta es un tigre,
el tigre tiene un movimiento de árbol
que va entrando en la noche.

Bajo la lluvia,
a solas con tu vida entre cielos e infiernos,
entre nada ya es suficiente y demasiado no basta,
mirabas caer la oscuridad en los parques
-como un sonido de campanas sobre el agua
-y decías una canción es sólo
la forma de salir de un callejón sin salida,
mirabas la oscuridad,
con tu corazón perseguido por los leones,
con tus plumas azules y tus sortijas árabes.

20 años después, mientras me hablas
de pequeñas ciudades
-me pregunto
si un recuerdo es algo que conservamos
o algo que hemos perdido-, de pequeñas ciudades junto al mar,
yo comprendo que sólo fuiste un sueño. Y como dice
Delmore Schwartz en una canción de Lou Reed,
en nuestros sueños comienzan nuestras responsabilidades.

La última playa es fría
y tiene una luz extraña,
una luz blanca hecha de pájaros caídos.
20 años después, desde este mundo
de las cosas tal como son, tenemos
nuestras propias preguntas. y respuestas
que huyen de tu nombre
como animales asustados por un trueno.

El sueño es dulce, sientes
grandes ruedas de fuego en el calor del día.
y Lou Reed también dice
que si cierras la puerta
tal vez la noche dure para siempre.

Benjamín Prado
De "Cobijo contra la tormenta" 1995

domingo, 18 de mayo de 2008

Viaje a Italia III


Llovía a mares, llovía de una forma preciosa, porque todo en Roma es bello, pero creo que fue la mojá más grande de mi vida.
Según los entendidos en la materia, cuando uno está de viaje, puede padecer un síndrome que vulgarmente se llama “el síndrome de querer verlo todo”, y servidora asegura que tal cosa existe.
Cruzamos un paso de peatones, al otro lado de la calle había un coche de policía; caminamos por la acera, acabábamos de pasar la frontera, estábamos en el Estado más pequeño del mundo. La cola era interminable, daba casi tres veces la vuelta a la Plaza. La lluvia se reía de nuestro paraguas y las ventanas de los aposentos de Ratzinger estaban iluminadas. No es que yo sea una entendida en aposentos Vaticanos, pero como todos recordábamos esas imágenes de esas ventanas cuando la muerte de Juan Pablo II…
Algo que no he comentado hasta ahora es que en aquel tiempo aún llevaba ortodoncia, y los problemas que esta me causaba en los arcos de seguridad. Acostumbrada a los cacheos en el aeropuerto, cuando el detector de metales encendió las señales de “Terrorista internacional” suspiré viendo al guardia suizo acercarse a mí. En mi pobre italiano le expliqué que era el aparato… Siempre lo explicaba pero nunca me libraba del cacheo. En esta ocasión fue diferente, debió entender la angustia que de por sí me causaba la ortodoncia, o simplemente tendría mejores cosas que hacer; uno no lleva un uniforme tan total para luego tener que rebajarse a según que cosas. Siguiendo con mis ristras de detalles absurdos, no siempre tuve tanta pinta de española como algunos italianos creían. Estaba dentro de la Basílica, y quería hacerle una foto a mi amiga, pero en medio había un niño que no se quitaba. En mi italiano macarrónico apelaba al niño que se apartara, y el infante no me hacía ni caso, hasta que su madre, una mujer que estaba a mi lado le dijo:

-Pepe, ¿te quieres quitar de ahí que la muchacha quiere hacer una foto?- y es que tal vez los españoles no nos reconozcamos tan bien entre nosotros…
El día continuó, lluvioso y agotador. El agua nos dio una tregua en la Fontana de Trevi… Eché tantas monedas… primero para tener una foto medio en condiciones, y luego porque todas me caían fuera; ya ni recuerdo si algún deseo se ha cumplido, ya no me acuerdo de que pedí. Principalmente se dice que vuelves a la ciudad, y como mi vuelta esta cercana imagino que alguna caería dentro.
Y luego el agua, los autobuses, Piazza Navona, La Boca de la Verdad, El Coliseo, Piazza del Popolo, Castillo de San Miguel… y tantas cosas… El síndrome de querer verlo todo nos estaba devorando, se apoderaba de nosotras más que el frío, más que esa humedad que sentía en mis huesos… Al día siguiente abandonaría esa ciudad para seguir mi aventura italiana, sabiendo que debería volver para poder tomarme un Tartufo en la Piaza Navona con el maldito síndrome y un tiempo más apetecible.

Roma Termini me vio partir, otra vez en un tren, otra vez la maldita pernotazione me hizo ir en el pasillo, aunque esta vez el viaje era mas corto… Un volcán dormido se podía ver desde la ventana, todos nos advertían de aquella ciudad, de su encanto y sus peligros… Nápoles.

martes, 13 de mayo de 2008

Secuestro en el Café Central


Habíamos cenado showarma, como tantas veces, en la Ilustre Víctima. Tras esto, caminamos a la Alameda para tomar algo. Como hacía bastante calor, ya que esto ocurrió hace un par de semanas, pensábamos estar en la calle, algo muy normal en esta bendita ciudad.
Llegamos “al Central”, me encamino a la ventana, y la chica me dice que por favor pida por dentro, pero no me da más explicaciones. Entro al bar con otro amigo, pedimos mientras los otros se quedan fuera, hasta aquí todo es muy normal, me hago sitio en la barra, pido, pago… Vamos a la puerta con todas las bebidas y… ¡Sorpresa! No podemos salir. Hay un tipo en la puerta que me dice que no puedo salir con “copas” Yo, mujer razonable y a veces algo tecnicista le digo que solo son un par de cervezas, pero no hay tu tía… El verano pasado me había pasado algo así cuando a la una y media te quitaban el velador, pero que no me dejaran salir… y máxime estando toda la puerta llena de gente. Mis otros dos amigos entran, bien, ya estamos secuestrados los cuatro, ahora hay que hacer “Acción evasiva”… Esta visto que negociar no funciona… Entonces, cual tebeo de Mortadelo y Filemón, se me enciende la bombilla…
-¡Hay otra puerta!- Mis amigos celebran mi idea, Casi ni nos habíamos dado cuenta porque aquello estaba tan llenísimo de gente que apenas la veíamos, llegamos con dificultad y… Que se le va hacer, yo no soy tan inteligente, había otro tío allí. Era surrealista, por primera vez en mi vida no quería estar en un bar. Estaba llenísimo de gente, de humo, apenas había un rincón para estar parados tranquilamente, pero no podíamos salir, ¡estábamos secuestrados! Tirado por tierra el plan B, mi amigo Kike tiene una nueva idea, basada como no, en la picaresca sevillana… La cuestión era dejar las bebidas en la ventana del bar, salir tranquilamente por cualquier puerta, y volverlas a coger una vez fuera… Tras cuatrocientas repeticiones mías de: “que no, que no va a funcionar, que nos la van a quitar, que lo mismo el de la puerta nos dice algo…” Mi amigo se cansa de oírme, pone su botellín en la ventana y se va a la puerta. Al poco aparece al otro lado. Convencida empíricamente ya, le largo mi cerveza y salgo distraídamente… Y así lo fuimos haciendo todos, saliendo de uno en uno disimulando no sé el qué… La situación era tan kafkiana que una vez que estábamos todos fuera no pude evitar la broma de decir:
-¡Corred y no miréis atrás!- Estas cuestiones legales rozan lo absurdo, ya que imagino que al cumplir escrupulosamente eso de no beber en la calle, podíamos estar infringiendo otra norma, ya que estábamos rebasando el aforo del local… Pero lo mas estúpido de todo es que la ley se llame popularmente Ley Antibotellón (que por cierto, en Sevilla decimos botellona, que la botella es femenina) es que a pocos metros, en La casa de las Sirenas, había muchísima gente haciendo botellona, como hacía yo misma cuando era mas joven. Desconozco si el local tenía licencia de veladores, aunque en esta zona casi todos los bares la tienen, y debo decir que tampoco era muy tarde, no serían más de las doce y media, muy normal para un viernes.
Yo no sé si el fallo está en la ley, en la forma de aplicación o en la de ejecución pero si en Sevilla no te puedes tomar una cerveza al fresquito, algo falla.

sábado, 10 de mayo de 2008

El ajuar de la niña



Mayo, mes de las comuniones y antiguamente de las novias, y servidora tiene una aportación al respecto, o más bien, la niña tiene ajuar.
Si señores, yo, que nací en democracia consolidada, en Europa, yo que llevo media vida en un portátil, que uso gafas negras de cristal degradado (lo más según Vogue) que hombre, no digo que yo sea el paradigma de la modernidad, pero que me considero de mi tiempo, tengo ajuar. Obviamente no por decisión propia, sino porque mi madre, que es otra que va de moderna, me lo comenzó a hacer, hace tiempo ya. Intento remontarme al origen de esta locura, pero no logro aclarar el momento exacto en mi mente… Quizás fue cuando consiguió aquella cafetera por un catálogo de puntos. Ese fue el primer elemento quizás. Es una cafetera americana celeste, que hombre, no es la de mis sueños pero bueno… Es que eso que dicen por ahí, que alguien amante del café sólo bebe buen café es mentira. Yo cuando puedo me tomo un Moka Tall en Startbucks, y en un momento de desesperación sería capaz de beberme el agua de limpiar el filtro recalentada… y soy amante del café of course. Para acompañar, tengo cuatro tazas de café expreso, muy monas, con cucharas a juego, todo en cerámica de colores. Para rematar tengo un pequeño servicio de lechera y azucarero. También tengo una vajilla de plato llano, plato hondo y plato de postre, de seis servicios, decorada en motivos picassianos. Esta también tiene sus tazas de café a juego. Siguiendo con las tazas, tengo al menos nueve de las jarritas de Forges de El País, todas en sus cajas, esperando que yo, en mi futura vida independiente las utilice. Llegamos al conflicto, tengo una mantelería amarilla de doce servicios, teniendo en cuenta mi vajilla, me faltan platos, o tal vez sobran servilletas… ¿Me estoy volviendo loca ya? Tengo cuatro salvamanteles de estos tipo persiana, y lo más absurdo, un paño de cocina, naranja con una cenefa de vacas… ¿por qué sólo tengo uno? Ya puestos hagámoslo bien, necesitaría cinco más. Recuerdo que al comenzar esto le dije a mi madre que andaba soltera, y sin pensamiento de boda… Ella me dijo que no importaba, ya que por lo visto esto es en plan moderno, tengo ajuar de soltera… ¿me está echando de casa? La he amenazado con hacer esta entrada, pero se ratifica en su posición; es más, por lo visto necesito algo que tenían antiguamente, el baúl del ajuar, claro, yo uso cajas de cartón… Y por lo visto lo lógico sería que las monjas llevasen tiempo bordando mis iniciales en sábanas. Sólo puede ir a peor, pero tal vez esto tenga sentido; bien pensado, si resisto la presión, cuando acabe en el piso de IKEA de 30 metros que ya comenté una vez, tendré menaje, además de todos mis cuadros, que también forman parte de mi ajuar digo yo, y ya son cuatro o cinco….
Bueno, cuando me independice, para lo que quedan sendos años, os invitaré a café, porque tazas tengo para aburrir. Lo merecéis porque estoy viendo que la blogosfera son todo ventajas, ya que lo que gasto en Internet me lo ahorro en psicoanalista…

domingo, 4 de mayo de 2008

Sabina y Prado; pasado y futuro


Intentaría contar lo de ayer, pero tal vez no me alcancen las palabras en algunos sentidos. La tarde se presentaba tan calurosa que estar en la calle era casi de locura si no se tenía un motivo de peso… Nosotras lo teníamos, la otra parte de “Bendito descontrol” la que comparte mis iniciales y las canciones (muchas de ellas sabineras) venía conmigo o yo con ella, no podía ser de otra manera. Me voy a permitir suprimir cosas absurdas como la cola que nos tragamos o la incompetencia de las azafatas y los guardias de seguridad, porque al fin y al cabo son nimiedades ante el acto tan grande que luego se vivió.
Se unió lo viejo y lo nuevo, mi juventud con mi incierto futuro, los versos ya sabidos con los versos nuevos, mi poeta de siempre Sabina, con mi nuevo descubrimiento, Benjamín Prado. Este llevaba con sentido del humor el asumir que muchos, por no decir la inmensa mayoría, iban a ver al canalla de Úbeda. Pero Benjamín supo estar a la altura, recitando las canciones que han escrito entre los tres, Sabina, él y una botellita, aclaró. De este trío han salido cosas como “Esta noche contigo” y alguna más, sin olvidar poemas y correspondencia del nuevo libro de Joaquín. El vecino de Tirso de Molina estaba en todo su ingenio, rememorando cuando por medio de Benjamín conoció a Alberti y este y él acabaron “meando en la Real Academia”, riéndose de sí mismo por sus gafas de pasta blanca, “porque en París no había gafas para hombres” y haciendo algunos guiños a Quevedo, otro de mis poetas predilectos. Pero Benjamín supo ganarse tanto a mi persona, que casi podría afirmar que mi momento favorito fue cuando recitó un poema de su último libro al son de palmas por bulerías, y hasta que encuentre otra vez esos versos me quedo en mi mente con el que me atravesó: me gusta cuando tu hablas y se calla Neruda…
Tras concluir el recital, el tipejo manager, editor o lo que fuera, muy solemne dijo: “Joaquín tiene que hacer unas gestiones y ahora volverá para proceder a la firma” y mi amigo Joaquín, que nació para muchas cosas pero no para callarse aclaró: “Vamos, que tengo que mear pero que ahora vengo”. Sobre la firma poco voy a contar porque la verdad que estas cosas marketinianas sometidas al capitalismo de quienes lo organizan no me gustan mucho, pero es lo que hay… Se resume en cola interminable, un tipo que te arranca un libro de las manos y como si fuera uno de esos antiguos grises, te pregunta tu nombre, te esperas y vuelven a gritar tu nombre, mientras te devuelven tu libro, casi maltratándolo… Encima, la dedicatoria de mi Ciento volando de catorce (estaban agotados todos los ejemplares del nuevo libro) es muy corriente, mientras que en la de mi amiga hizo un pequeño pareado; pero es que mi nombre es de difícil rima la verdad… Entiendo que el tema de las firmas funcione así, pero supongo que uno de mis autores favoritos me ha malacostumbrado, y siempre que asisto a una firma suya o una conferencia, tiene con todos sus lectores una dedicación increíble, una atención que no parece que te dé uno de los escritores más vendidos en España y Europa, como es Arturo Pérez-Reverte. Pero como no se puede comparar, yo me quedo con lo cerca que estuve de él y los versos que nos regaló.
Volviendo por la calle San Fernando, con un café en la mano, de esos que te ayudan a pensar, pensé en que desde mis seis años, esta es la vez que mas cerca había estado del trovador de Jaén, y entonces caí en la cuenta de que no sería la última.

miércoles, 30 de abril de 2008

Premio Brillante Weblog y Premio Que te pique un pollo

Estamos que lo damos, estamos que lo regalamos, hoy hay dos por uno caóticos y caóticas…
Esta mañana en clase, aprovechando esa magnífica conexión inalámbrica que tenemos, entré en mi blog y vi un mensaje que venía de la calle Feria. Herodes me había dado un premio, pero no tuve tiempo de contestar… Ahora Ainoha me ha dado otro ¿Qué pasa? ¿porqué esta lluvia de galardones? En fin, ahora llega lo de entregar yo, son cinco y cinco (sin premios que te estoy viendo) y ya sabéis lo de la duplicidad y tal… así que vamos a intentar ser ecuánimes y viscerales a la vez, en esa contienda vital tan mía, aunque esta vez va a ser realmente difícil porque con esta vorágine que nos envuelve, hay premios duplicados en todos lados.

PREMIO BRILLANTE WEBLOG


Muchas gracias Herodes, de verdad, es todo un honor recibirlo de ti y bueno, vamos ya con los míos porque estoy deseando repartir:

A Necio Hutopo, porque su blog es brillante y porque, no vamos a negarlo a estas alturas, el otro día recibiste un premio un poco femenino para ti.

Al Aguaó, porque la vitrina se le va a caer y podría ser gracioso verlo.

A Ainoha y el Callejón del agua, porque siete es un número bonito.

A Moe, porque brillante es como deja ese hombre los vasos todo el día dale que dale…

A Antonio del Callejón de los Negros… ¿qué es brillante? Además del arroz, tú amigo mío.

PREMIO QUE TE PIQUE UN POLLO


Querida Ainoha, muchas muchas gracias, y yo sé que no tiene nada que ver contigo pero ¿quién le puso nombre al premio? Yo no sé con que intención va esto, pero bueno, ahí van los pollitos…

A Herodes, porque así le doy uno diferente, por su música, por su perro, por sus entradas, por mi nombre en japonés… y así podría seguir un rato.

A Luz de gas, porque me ha encantado que llegue a nuestros blogs y espero que se quede mucho tiempo.

A Lady Sisiak, porque una mascota le vendrá bien, aunque sea para leer el futuro en su hígado.

A Miguel, porque ahora que tiene un añito le gustará tener un animalito para jugar.

A Cabezota sin remedio, corazón enorme; que si, no comenta y anda muy liado… pero mas que nada se lo doy por el título del premio… (bromita)

Bueno, esto es todo amigos, que diría el Conejo Bugs… Enhorabuena a los premiados y a los que no… se lo merecen así que llegará.

Y… no hay dos sin tres, y mi querido Miguel me ha vuelto a dar otro premio Brillante Weblog ,que oye, no es por ser desagradecida pero esto ya es cachondeo… De todas formas me deja dar otros cinco.

A Manolo Navarro, por haber vuelto, por regalarnos fotos nuevas y nostalgias, tal vez no tan nuevas.

A Morís, porque no es tan asiduo, ni yo de él pero siempre lo leo y me encanta que intente conservar su originalidad.

A Sergion y Principio de Incertidumbre, porque es un regalo tardío de San Jordi.

A Nani de la Casa encendida, porque te mereces este y los que vengan.

A María, porque es brillante su blog, su saludo alegre de por las mañanas, los trabajos que a veces le “plagio” y tantas cosas que echaré de menos el año que viene.

lunes, 28 de abril de 2008

Mi amigo Joaquín


A raíz del comentario de Izquierdasso, en la anterior entrada, me acordé de una pequeña historia que siempre he tenido en mente contar aquí ¿por qué? No porque sea muy interesante, ni muy increíble… aunque para mí lo fue y casi lo sigue siendo; además, es mi blog, por eso la cuento.
Yo tenía apenas 6 años, y un domingo mi madre me dijo que íbamos a ir ella y yo a un sitio, que es esto que te dicen tus padres, un sitio, concepto que abarca desde ir a comprar el pan hasta ir a una de las primeras galas de la EXPO 92 en el teatro Maestranza, que es dónde fui yo aquél día.
Recuerdo que el foso, dónde generalmente se colocan las orquestas, estaba sembrado de claveles, y al escenario salió Carlos Herrera, que ahora que me acuerdo, que de pelo tenía, que joven era… El maestro de ceremonias nos dijo que cuando él acabase de hablar teníamos que aplaudir, y que luego saldrían otros señores, y que a muchos no los íbamos a entender pero que teníamos que aplaudir también. Esto era porque la gala se grababa para todas las televisiones autonómicas, así que aplaudíamos a gente parlando en gallego, catalán, etc.
A mi aquello me gustaba porque bueno, será que siempre he tenido interés potencial… Recuerdo a Montserrat Caballé, a Ana Belén, la más grande; Rocío Jurado con una bata de cola rosa… Pero lo que realmente marcó el resto de mi vida fue aquél tipejo. Un hombre muy canijo, con unos pantalones de cuero que comenzó a cantar algo de un pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo… Y si, Sabina tiene canciones mucho mejores que esa, pero fue la primera que yo oí, y con la que me quedé enganchada.
Al día siguiente, en el cole, quise contar a todas mis amigas mi descubrimiento del día anterior, aquella historia del pirata, los pantalones de cuero… Pero mi historia no tuvo mucho éxito. Por lo visto, el día anterior, el Show de Xuxa había sido la leche, y yo me había perdido al entrañable Topo Gigo… Esto no menguó mi semilla Sabinera, que crecía dentro de mí; simplemente aprendí que de Joaquín se hablaba con personas más mayores…
Tener menos de 10 años y que te guste Sabina puede tener algunos inconvenientes de comprensión léxico-semántica, como aquél día, en que intrigada pregunté a mi madre que qué era un burdel. Ella, por quitarle hierro a la cosa, me dijo que era un bar, un bar de copas… Y casi fue peor el remedio que la enfermedad porque como en la canción se decía “pianista en un burdel” yo lo asocié, y me hacía tremenda ilusión ir a un sitio así. Era frecuente que pasásemos por delante de un pub y yo preguntase: ¿Esto es un burdel? ¿Cuándo me vais a llevar a uno? ¡Yo quiero ir! Y como esta, muchas cosas… El día que le pregunté a mi madre por el significado de: “nos sirvió para el último gramo el cristal de su foto de bodas” ella me miró y me dijo: Yo a Sabina no lo entiendo mucho… Lo mismo cuando seas mayor tú lo entiendes… Creo que ahí dejé de preguntar. Bendita inocencia infantil, y lo curioso es que a pesar de ella, a pesar de no entender muchas cosas, a mí me seguía teniendo totalmente enganchada. Puedo afirmar de manera rotunda que muchas veces he sido la persona más joven en un concierto suyo, como en la gira de Esta boca es mía, cuando lo vi en Sanlucar de Barrameda, en uno de esos veranos interminables… O ese gran momento en el auditorio cuando lo vi con Los Rodríguez… Y luego hubo un Sabinero más joven que yo, porque mi hermano con cuatro años ya se sabía muchas canciones que había oído mil veces en viajes en el coche, y aunque hoy en día sea un rapero fanático de SFDK, cantó hasta la última canción de los Dos pájaros (Serrat incluidas, porque mi madre nos hizo serratistas a los dos).
Joaquín se hace viejo, y yo me hice mayor con él, descubriendo los significados cifrados que con ocho años daban vueltas en mi cabeza; pero tal vez esa es una de sus grandezas, ya que imagino que me gustaba tanto porque si le quitas la coca, los excesos… el significado de todo lo que escribe es inalterable…
Es evidente que mucha música se ha sumado a mi vida a lo largo de ella, pero creo que puedo decir que la BSO es del pájaro; en esas canciones reconocía la melancolía que siempre he llevado dentro, la canallería, el amor hacia la noche, lo cotidiano que se convierte en poesía si sabes verlo… En mi intriga por seguir conociendo a aquél que considero cercano, cada vez que voy a Madrid, intento hacer una breve pasada por Tirso de Molina. Nunca me lo he encontrado en un bar de Antón Martín; pero la primera vez que pisé esa plaza me di cuenta de que Joaquín no podía vivir en un sitio diferente a ese… Por estos desvaríos varios y muchos otros se titula esta entrada así, porque en un sentido extraño pero certero, este cantante es casi un amigo, que me acompaña en momentos buenos, que está en momentos malos, que me consuela mostrando realidades, que me enseñó que dos no es uno más uno o que me arranca una sonrisa con historias como la de sus tres matrimonios…
Por eso asentí con la cabeza al leer lo que dijo Izquierdasso de que el maestro engancha… Si que engancha, y de que manera…

viernes, 25 de abril de 2008

El brillo de su ausencia


Tal vez me gusta la poesía de otros porque reconforta ver como alguien se encontró en tu situación, como sintió lo mismo que tú, como pensó lo mismo y le dio forma, forma de verso, esa que a mí no se me da bien… Y en este caso dejo por aquí un soneto del maestro, que últimamente releo mucho, porque hay ausencias que brillan, compañías apagadas… Porque tú no estás, y tú si, y tú… Y esta neurótica se levanta cansada, cada día de esta primavera fugaz y larga, atípica anacronía que me arranca lágrimas, y mal humor, y toda esa risa infinita… Serán cosas del caos, o que esta semana ha sido fea, atrapante y llena de humo gris… Decepciones, tan rápidas como el tiempo que tardo en olvidarlas, se me quedan enredadas entre las manos; y esas ganas de ser invisible, de esconderme… Puede que me salve un poco esa capacidad que tengo para volverme a ilusionar con lo más pequeño… Por si acaso, que nadie me haga excesivo caso porque corre el riesgo de contagiarse de mi locura inestable de estos días.

EL BRILLO DE SU AUSENCIA

Llega al atardecer con su cartera,

viste de oscuro, calla por los codos,

mi modo de querer, sin malos modos,

rezuma "savoir faire" a su manera.


Siempre estamos de acuerdo en casi nada,

novicios de un oficio de difuntos,

entre su soledad y mis asuntos

no hay más resquicio que la madrugada.


Ni nos fían el pan con cicatrices,

ni permuto el bombín de mi amuleto

por el terno de "tweed" de su prudencia.


Antes de que la aurora eche raíces,

abusa, con excusas de cateto,

del brillo hipotenusa de su ausencia.

Joaquín Sabina

lunes, 21 de abril de 2008

Mis 25 palabras y algunas explicaciones



Mis queridos caóticos, ante todo gracias por participar en el pequeño experimento propuesto en la entrada anterior. Ha resultado bastante curioso. Ya lo dije en un comentario, estas actividades ni están bien ni están mal, pero creo que al final el caos se contagió, lo cual aporta mucha diversidad a la cosa; y ya digo, no es malo, que un día lo dijo Antonio “en el caos no hay error”.
A continuación os expongo mis 25 palabras y os cuento como lo hice yo.

1 Quiero
2 Bien
3 Mal
4 Papel
5 Si
6 No
7 Mentira
8 Verdad
9 Comer
10 Beber
11 Dormir
12 Buscar
13 Encontrar
14 Ropa
15 Yo
16 El
17 Tú
18 Nosotros
19 Vosotros
20 Ellos
21 De
22 Dame
23 Música
24 Frío
25 Joder

Cuando a mí me propusieron hacer esto, pensé en la posibilidad de que si me tenía que quedar en la vida sólo con 25 palabras, tal vez no debía centrarme tanto en cuestiones psicoemocionales, ni espirituales… Pensé en palabras que tuviera que usar en una conversación; palabras que me ayudaran a interaccionar con la gente. Por eso no se deben dar muchas premisas para hacer esto, porque es interesante ver como lo orienta la gente de manera subjetiva. Yo por lo visto soy más práctica de lo que parece, más de lo que yo misma creo. De este modo comencé con algunos verbos o acciones sencillas, sentimientos abstractos, necesidades… Luego se me fue un poco la cabeza, y pensé que para interaccionar con la gente debería tener formas de apelarlos, y puse todos los pronombres personales. Incluso puse algo tan tonto como “de” porque me pareció una preposición importante; algún nexo tenía que tener. Y bueno, como persona utilitarista que parece que soy, incluí un taco, como se ve al final. Me permití esa licencia. Al fin y al cabo si iba a pasarme el resto de mi vida con tan limitado léxico, necesitaba algo que gritar si me pillaba la mano con una puerta. Según mi profesor, es una fuga verbal que todos necesitamos. Además, yo hice esto en el silencio e individualidad de un aula; eso también influye, ya que tal vez de haberlo hecho en casa, en mi cuarto, como habréis hecho muchos, mis respuestas habrían sido algo diferentes.

ESTRUCTURAS

Se supone, y vamos a enfatizar el supone, que los seres humanos somos algo más predecibles de lo que creemos. Eso se ha ido al traste a lo largo de la historia, de mi vida, de la vida de casi todo el mundo, y de esta actividad en cierto modo… Pero como esto no lo inventé yo paso a explicaros como se supone que la gente realiza esta lista.
En primer lugar, la persona nombra necesidades básicas y objetos básicos también. Son frecuentes necesidades como comer, beber, etc. Por ejemplo, María nombra la “sed” o Du Guesclin nombra el “agua” El tema de los objetos también se aprecia aquí; Moe nombra el papel, como servidora, e incluso matiza que sea en blanco, y eso estará relacionado con el hecho de que Dama mencione el escribir, que puede ser una necesidad básica para muchos, como lo es para la abajo firmante. Aquí entraría todo lo que subjetivamente consideramos básico, por eso en alguna lista también se alude al sexo o incluso a una bici.
En segundo lugar se incluyen palabras relacionadas con el ámbito psicoemocional de la persona. Esto va desde sentimientos, como el “amor” del Aguaó; hasta valores como la “amistad” de Herodes. En este punto me paro a hacer mención especial al amigo Canina cavilante, ya que su listado son casi todo valores, creo que salvo cavilar y alguna más. Esto podría denotar una personalidad fuertemente idealista, pero digo podría porque servidora tampoco es experta en estas materias, en ocasiones más en manos de psicodemagogos que de otra gente, pero bueno, eso lo hablamos otro día. Además no siempre tienen que ser positivos, Nani de La casa encendida apunta el “odio”, tan cotidiano como poner un telediario.
Por último se establece que se añaden palabras relacionadas con habilidades sociales, como fórmulas de cortesía, tales como saludos, agradecimientos etc. Por ejemplo, Mamen ha incluido el “hola” y por cierto, hablando de Mamen, ¿la plancha del pelo entra en necesidades básicas? Si cuando yo digo que esto es subjetivo…

Esta estructura ha sido saqueada por todos nosotros, yo la primera. A nivel sociológico me parece interesante la inclusión de devociones como el Gran poder o la Amargura. Supongo que podrían incluirse en la segunda categoría. También muchos han hecho referencia a sus barrios, ciudades… Esto puede que también se incluya en el ámbito psicoemocional de la persona, ya que obviamente se refieren a lo que ese lugar significa, basándose en vivencias y demás experiencias.

En clase esta actividad continuaba por otros derroteros, ya que luego había que consensuar 25 palabras con otro compañero y realizar un diálogo con ellas. El diálogo os lo podéis imaginar, hablando en infinitivo, sin apenas estructuras gramaticales… Un poco a lo Radomir Antic, comentó Antonio anticipándose. Esto era una especie de asimilación a las personas que tienen alguna parálisis cerebral u otro tipo de trastorno como la disfasia, que les limitan en su expresión lingüística; pero esto no lo he dicho antes porque a mí tampoco me lo dijeron hasta el final. Para alguien como yo sería dificilísimo tener tal limitación comunicativa, y eso que aún podría conservar toda mi kinesia (expresión facial, gesticulación etc.) Y obviamente hablo de asimilación porque claro está, tampoco existe ninguna enfermedad tan extraña como para dejarte con 25 palabras, pero si es cierto que con problemas articulatorios y de otro tipo es costoso hablar, y supongo que se valora y piensa mucho cada palabra que se dice. En muchas ocasiones ni tan siquiera se habla, sino que se activa un pulsador con alguna parte del cuerpo que conserve una buena movilidad, y se verbaliza a través de un sintetizador de voz en un ordenador. Personalmente, sentí mucha impotencia en el rol play, con un vocabulario tan limitado, sin poder expresarme fluidamente.
Pero vamos a volver a la hipótesis de que nos limitásemos a nuestras 25 palabras… Ha habido caóticos que realmente han sido algo peculiares en sus respuestas. Necio Hutopo ni tan siquiera hizo lista, o sea, que te quedarías toda la vida repitiendo ese texto, aunque bueno, podrías conjugarlo y podrías decir alguna cosa más. Mi queridísima Lady Sisiak, desplegó el abanico de la jerga, así que si no es en esos ambientes, me parece que se quedaría limitadilla en profesiones diplomáticas o cosas así, aunque claro, la calle tiene tanta verdad amiga mía, que lo mismo no era tan malo… Y no lo puedo negar, todos tenemos debilidades y en este caso, tanto El callejón de los negros como su señoría Cabezota sin remedio, corazón enorme, se llevan la palma… Imaginaos por un momento, a estos dos blogeros en su vida cotidiana con esas 25 palabras respectivas que han elegido. Antonio se levanta por la mañana, entra en la cocina y exclama: ¡Cimborrio escandinavo! Y bueno, menos mal que ha puesto mantequilla, algo podrá desayunar… Una cajera le devuelve su cambio, y el sonriendo responde: Pértiga metacrilato. Y si la justicia iba mal, vamos a tener un juez que para pedir silencio en una sala dirá algo tipo: ¡Geofísico alfanumérico! O vete tú a saber… Y no quiero imaginar como serían esas sentencias…

Por último, aunque ya he recalcado que estas cosas no están bien ni mal, me parece correcto destacar que Luz de gas ha realizado un listado bastante aproximado a lo que se supone que hace la gente, en las que incluye palabras de las tres categorías que mencioné antes. Me refiero a que él conserva más equilibrio y no excluye ninguna categoría, no como yo por ejemplo, que no incluí ninguna referente a la tercera (habilidades sociales) e incluso se permite cosas como el ojú o fugas verbales de ese tipo, aunque eso vaya en detrimento del ámbito psicoemocional, aunque este también aparece.
No me cansaré de repetir que estas cosas no son blanco o negro, y ha sido muy curioso hacer esta actividad con vosotros. Os agradezco mucho vuestra participación, y que alguno sacara su lado más caótico aquí, al fin y al cabo esto no es nada nuevo, ya que esta actividad es parecida al Abrazo Amoroso de Frida Kalho y seguro que ella pintaba sin categorizaciones.

jueves, 17 de abril de 2008

25 palabras



El martes, en la que seguramente es mi asignatura favorita, de la mano del que también se perfila como mi profesor favorito, hicimos una actividad que me gustaría proponer aquí. No sé si será viable ya que si se hace con algo de conciencia puede resultar un poco larga, pero a nivel lingüístico e incluso en un ámbito más reflexivo, me parece interesante. Es tan simple y tan compleja como imaginar que todo nuestro universo semántico, se reduce a 25 palabras. Imaginad que sólo podéis usar 25 palabras y ponerlas en una lista, es indiferente el orden, la categorización, o el porqué de la elección de las mismas. Como esto debe hacerse sin muchas más premisas, para no influenciar en nada la elección, si alguien se anima a participar, en una próxima entrega cuelgo las mías y hacemos el análisis, porque esto tiene su aquél.

martes, 15 de abril de 2008

La Feria se va… ¿nuevos tiempos vendrán?


Y otra Feria se fue… Estoy cansadísima, estoy contenta, veo lo que se avecina y la verdad, miro para otro lado. Es un pequeño schok para mí el retorno, estos cambios al volver de las vacaciones, el regresar a mi rutina y todas esas cosas, buenas y malas, que encuentro siempre a mi vuelta.
Rememoro mil cosas de las vividas en esta semana. Los cambios de zapatos el lunes para entrar en la Feria en condiciones, los brindis de Manu, el rato con Laura, manzanilla, rebujito , y tantas cosas que se cerraron con el chocolate con churros de la mañana. El martes, el cansancio, la desgana… No la desgana mía, sino la de los demás que me acabó medrando. El miércoles traje rosa y negro, el día no invitaba a nada mas alegre, pero al final todo se arregló un poco, e incluso al llegar al Real, salió un tímido rayito de sol… La verdad es que me he ido librando de mojarme mucho en estos días. Anécdota, bailando con María se me desabrocha el mantoncillo que agarro y el broche sale por los aires; al vuelo lo pilla el portero de la caseta, lo recupero todo sin dejar de bailar, una coreografía no ensayada que sólo sale así de bien en la Feria. De este día podría contar más cosas, pero el decoro se impone, y me reservo el rato con ese director espiritual, que es todo un personaje… Llegó el jueves; uno de los mejores días. De rojo y blanco, poniéndole al mal tiempo mi mejor cara volví al barrizal que ya se iba secando un poquito. Y tras años sin pisar el Real, mi sevillano mas atípico volvió a la Feria; menos mal que no le gustaba, si le llega a gustar se queda a dormir allí entre dos sillas… Encima se le empieza a ver el filón a eso de tener un amigo actorucho famosillo, y haciéndose fotos con algunas cocineras (Arrayaneras incansables ellas) nos han invitado a algunas jarras de rebujito… Y eso que no lo vieron cuando bailaba conmigo, catavino en mano, sin derramar nada, increíble pero cierto. Tan bueno fue ese día y tan tarde acabamos, que el viernes me pasé gran parte del tiempo queriendo irme… Al fin estrenaba traje, y cansancio, y la afonía, que como cada año me llegó, y esos zapatos al tono… me da escalofríos recordarlo. Pero también fue un gran día, la lluvia no me deslució el estreno, conocí al fotógrafo nostálgico, Manolo Navarro, y cuando ya me iba; cosas de la Feria, a la caseta otra vez… Los detalles cruzando el puente cambiándonos los zapatos y la rendición final me los voy a ahorrar por mi bien. Sábado, que gran día; para empezar porque pude dormir y llegué a al Real por la noche. Una vez reunidos todos, que costó un poco, ya el resto es difícil de contar porque fue muy rápido. Cuando me quise dar cuenta, el camión que riega nos estaba “echando” y yo ni tenía ganas de irme ni nada, pero no se puede luchar contra los elementos. Esta noche podría recibir el nombre de “Noche de los claveles” pero esas son las cosas de mi madre, para que mi vida no sea aburrida. Como este año la Feria me pilló sin melena, las flores que uso con el traje vaquero y blanco, que es el que llevaba el sábado, no me quedaban nada bien. Dándome igual de todo, me puse una peina y me fui a la calle. Mi madre me dijo: Te voy a comprar un clavel o algo, para que no vayas tan sosa… A mi me da igual ir sosa la verdad, pero interceptó a una gitana y le compró, no uno ni dos, sino al menos quince… Así que fue repartiéndole claveles a todo el mundo. Eso y otras cosas, hicieron de nosotros unos superferiantes; sobre todo Rafael, que no se puede tener más arte bailando, pero claro, es que ya ni es de Priego ni de Granada, él ya es trianero y de la Estrella, eso es adaptarse, si señor. Pero claro, hasta Kike baila sevillanas ya, si es que en dos días los he convertido en superferiantes, jejeje. Será el encanto del Miura Perlito, que reina en la parte interior de mi caseta, dónde la barra. Muerto hace un par de años a manos del Fundi, tememos que en una bulla se nos caiga encima, aunque de momento vamos escapando. Me habría gustado ir a ver los fuegos pero ya no podía más. Han sido muchos días, mucho barro en los zapatos, mucho lo bebido y lo comido… Y me siento rara. Mis trajes están colgados delante mía, cansados y tristes, como yo. He vuelto a mis vaqueros, a comer sin rebujito, a que si el teléfono suena no es alguien que me llame por el placer de verme y compartir un rato… Y es que soy más capillita, pero la Feria me gusta mucho…


Como esta primavera está siendo tan peculiar, hoy ya es 14 de Abril, con sus banderas en el puente, y el recuerdo para aquellos que tal día como hoy quisieron darle aires de modernidad a un país que estaba en un tira y afloja político desde hacía muchos años… Muchos creen que son conceptos viejos, ideas viejas, muchos recuerdan lo que pasó años después, otros no lo quieren recordar; algunos piden justicia, muchos cierran los ojos, los hay que levantan el puño, mientras otros pasan de todo. Y yo no hago hoy apología de nada, yo sólo miro al puente, y pienso, y recuerdo lo no vivido, me acuerdo de todo eso sabiendo en que momento vivo, teniendo mis ideas y esperando que al menos, algún día sean tan respetadas como yo lo intento hacer con las de los demás.

martes, 8 de abril de 2008

Debajo de la Portada…



Pues ya llegó, con farolillos desprendidos, pasada por agua, y con todo lo que queramos buscar, pero la Feria ya llegó. Durante esta semana La Gata vagará por tejados de lonas de rayas, abundará el pescado (pescaíto frito más bien) la manzanilla y lo que se encarte. Estas ocupaciones van a copar todo mi tiempo, y eso que no he nombrado el tiempo que tardo en arreglarme, máxime este año, que con mi corte de pelo de última tendencia no tengo muy claro el tema del tocado… Si sumamos necesidades básicas como dormir o la ducha, me quedará tiempo de ir rondando por vuestros rincones, pero descansareis de mis entradas en esta semana.
Recuerdo a los últimos de Filipinas que siguen algunos Dardos sin recoger, pocos ya, pero incluso Lú tiene que hacerlo cuando vuelva de Italia.
Quitado el barro de anoche de mis zapatos, gracias Mamá, ya ando arreglándome para volver, aunque diluvie, aunque no vaya de flamenca, y es que como he leído por ahí, los hay jartibles de todo. Espero que esto pase pronto, y en unos días todo vuelva a su curso. Y sé que es necesaria, y personalmente me encanta la lluvia, pero en este tiempo es lo más desagradable que puede haber.
Deseando a todos los feriantes que lo pasen lo mejor que puedan el caos queda en vuestras manos por unos días.

sábado, 5 de abril de 2008

Premio Dardo 2008



Desde el corazón del barrio de Santa Cruz, desde El Callejón del Agua, de la mano de Ainoha, me ha llegado un galardón, que no tengo muy claro si este espacio tan joven en el mundo blogero, merece, pero que agradezco enormemente.

“La I Entrega de Premios Dardo 2008 se abre paso entre un gran elenco de Premios de reconocido prestigio en el mundo de la literatura, y con él reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personal, etc.., que en suma, demuestra su creatividad a través de su pensamiento vivo que está y permanece, innato entre sus letras, entre sus palabras rotas”.

Este premio tiene consigo la difícil tarea de elegir, a su vez, a 15 blogs merecedores de este mismo premio.
Una vez cumplido con los formalismos pertinentes expongo a mis quince premiados. Vaya por delante que me suele costar elegir, y a algunos compañeros los he descartado porque han recibido este mismo galardón y no me gusta la duplicidad. Sin más mis galardonados son:

Miguel por su blog Visto y Oído, recibe el premio por ver, por oír, por no callar, por ser siempre él, y porque era quien mejor me dibujaba los tejados de las casitas.

A María y Ningún ser humano es ilegal, por ser mi compañera de clase, por ser mi compañera de desvaríos, por creer en cosas que los demás han desterrado, por su blog y por tener un marido invisible.

A mi Vecino del 4º, por tener creatividad con base de asfalto, porque siempre nos deja azúcar con algún verso de regalo.

A Antonio y su Callejón de los Negros; porque a veces cuando lo leo me veo a mí, por ser otro costumbrista desacostumbrado, por su Cuarentena Sevillana y por sacar tiempo para regalarnos sus escritos.

A Manolo Navarro y su blog De nostalgias y otras tristezas, porque aunque sea fotógrafo no se limita a retratar. Nos regala un trozo de alma en cada foto, y otro lo pone en el texto que las acompaña, creando una unión estética que no deja indiferente a nadie.

A Lady Sisiak y su Delirium Tremens, porque ella si que es un dardo; una bruja postmoderna, tan dura, tan real como la vida… Me alegro de nuestro reencuentro tras tantas vidas.

A Cabezota sin remedio, corazón enorme. Porque aunque no se prodiga mucho últimamente, sé que acabará con las oposiciones, antes de que estas acaben con él. Por ser así, para lo bueno y lo malo, y porque a su ego le vendrá bien (bromita).

A Nani y su Casa encendida, por regalarnos escritos y relatos de todo tipo, por seguir aprendiendo y por enseñarnos tanto.

A mi “primo” Alex, porque tanto amor a la música merece un reconocimiento.

A Lu, porque intenta ser feliz, aunque a veces la vida se lo ponga difícil, porque se le hace pesado leerme y apenas me comenta. Ese tipo de cosas me ayudan a no convertir esto en un egoblog.

A Sevillanadas de Duguesclin, porque he conocido su blog hace muy poco, y al leerlo me ha parecido tan necesario, que no me puedo resistir a dárselo.

A Reyes, Dama de sevillano nombre, porque tiene una sensibilidad que es capaz de trasmitir, porque en su saloncito siempre hay Coroneles del Rinconcillo y por ser tan buena bética.

A Sergion y su Principio de incertidumbre, por saber que nada se puede predecir, por saber que el observador influye, por no dejar de observar y por ponerle ese nombre al blog.

A Pedro y Existir es resistir, por esa filosofía de vida, por no rendirse, por regalarnos sus escritos y por seguir creyendo en ciertas cosas.

A H y sus Cosas del Sur, por no dejar de escribir, por condensar tanto en tan pocas líneas, y porque a veces me trae recuerdos de cosas que él ni sabe.

Bueno, no están todos los que son pero si son todos los que están. Hay blogeros como el Aguaó, Moe… que saben cuanto me gustan sus blogs, y se merecen muchos premios, pero ya digo, cuestiones de duplicidad.
Dicho todo esto, me hacen señas de que la publicidad tiene que entrar, así que me voy a ver si está preparado el catering de la celebración posterior, a la que todos, premiados y no premiados, están invitados.
Como siempre hay un epílogo, el premio ha vuelto a mí por dos veces; una de la mano de Reyes, Dama de sevillano nombre y otra de Tarnishí. Gracias a ambos.

viernes, 4 de abril de 2008

Walking around


Estos días son días algo raros. La nostalgia de la Semana que se fué, muere ahogándose en la rutina, las mil cosas por hacer, las otras mil que me gustaría hacer, y ese cansancio que a veces me posee, esa astenia primaveral tonta y desagradable. Claro está, que la llegada de la Feria me tiene mas que contenta, pero creo que tras el paso de esta, me espera una recta final algo dura. Pero no quiero que esto tenga tinte pesimista, porque no se trata de eso, no estoy triste ni nada parecido, aunque se me hace dificil de explicar. Este estado raro en el que me siento, me hace que quiera decir muchas cosas, y no pueda. Por eso, cuando alguien se encuentra en ese momento en que no es capaz de decir algo, ni bueno ni malo, puede tomar prestadas las sabias palabras de otros. Yo en este caso, he rescatado uno de mis poemas favoritos de Pablo Neruda, para recordárselo a unos, para darlo a conocer a otros. Es uno de esos poemas que desearías que fueran tuyos, porque te encuentras en cada línea, y lo habrías escrito, de haber tenido el ingenio necesario, que no es poco. Tal vez a alguno le pueda parecer algo negativo o pesimista, pero como estas cosas tienen una gran carga subjetiva, a mi me hace sentir bien, saber que a pesar de todo, se sigue paseando; por eso de vez en cuando me gusta leerlo y escucharlo.

WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro.
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones,a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapatería con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.




viernes, 28 de marzo de 2008

Héctor



La canción empezaba diciendo “tengo yo un primo que es todo un maestro, de lo tuyo, de lo mío, de lo nuestro” Pues servidora tiene un amigo que no se queda atrás. Complutense de nacimiento, ciudadano del mundo en la actualidad. Supongo que al igual que Cervantes corrió mil aventuras por el mundo, lo lleva en la sangre, aunque aún conserve intactas sus dos manos, con las que escribe, dirige y tocaba el piano. Con su carácter decidido, como su paisano Azaña, de una forma, tal vez algo casual, se marcó una meta, creó su propio destino, y vaya si lo anda haciendo. Aún recuerdo cuando nos conocimos. Un fin de semana de Feria, yo en Madrid, tan lejos del Real, con la voz de manzanilla y albero… que mala primera impresión. En aquella pijada, dónde tú, amigo mío fuiste elegido. Pensaron que eras apto para hacer el Bachillerato Internacional con CMU (Colegios del Mundo Unido) De la alegría, pronostiqué que acabarías en el colegio que había en Walles, un castillo igualito al de Harry Potter. Erré un poquito, erré bastante. Li Po Chun, en Hong Kong… Que lejos, que diferente, que miedo. Quizás tú eras quien menos miedo tenía, y por eso te embarcaste en aquella aventura… Y antes de partir, recepción en la Zarzuela con Juanca y Sofi… Conociste a Froilán en pijama y casi al final, el rey se acercó y… lo siento mucho, hace muchos años me pediste que no lo contara pero ahora ya no puedo evitarlo, el rey se acercó a hablarle con algún vino que otro de más… Menos mal que CMU me rechazó, yo no habría podido evitar la risa, creando una afrenta protocolaria grave… Tras esto, un billete carísimo y a la desconocida Asia.
Aún conservo aquellas cartas, y digo bien, cartas, epístolas, esas de papel que van en sobres, esas que tengo la sensación de que los niños del futuro no conocerán. Recuerdo que siempre pagaba recargos, porque de escribir tanto me pasaba del peso, y esa dirección… en chino claro, y para colmo recuerdo que durante un tiempo yo mandaba sobres rojos o azulones escritos con bolígrafo plata… Los carteros chinos debían ser unos artistas, y alguno andará miope por mi culpa. Aún conservo la moneda que me mandaste para celebrar el año lunar, recuerdo lo que me reí cuando me contaste que tenías un vestido de torero para las fiestas típicas del colegio, y los contrastes tan grandes de aquella ciudad. Ahí no acabó la cosa, tras sus dos años en Hong Kong, Héctor partió al Imperio. Allí, en Macalester, Minessota, ha aprendido mucho, ha actuado de mil cosas, escribió su propio tributo a Cervantes ¿Kixotadas se llamaba? y lo que más envidio; le estrechó la mano a Salman Rashdie…
Ha pasado mucho tiempo entre unas cosas y otras, y por suerte nunca hemos perdido el contacto, aunque sea por e-mails. De hecho, cuando dentro de unos años yo ande en la zona más baja de la mediocridad, y Héctor sea todo lo grande que se merece, yo venderé nuestra correspondencia en un libro no autorizado. Será un superventas, ya que incluye epidemias, sueños, alegrías, penas, viajes increíbles por Asia, un suculento capítulo lleno de sangre en las crucifixiones filipinas… Y es que has recorrido mucho amigo mío.
Este verano, hablamos por teléfono, y tratándose de tu último año de carrera, te pregunté con algo de sorna que querías ser de mayor. Tú me respondiste que querías ser feliz. Ya has llegado casi al fin, como broche de oro, la dirección de tu particular montaje de La Casa de Bernarda Alba; supongo que estas cosas te dejan la felicidad un poquito más cerca. Una vez vistas las fotos que adjuntas en el correo que me has mandado, estoy sin palabras. Se trasmite en ellas que has hecho un trabajo tan increíble, tan bueno. El espíritu Lorquiano está en cada abanico negro, en el vestido verde de Adela, en los velos tupidos… Hasta el yanquee que hace la crítica teatral, refiriéndose a ti por tu segundo apellido (esta gente nunca aprenderá que además de nombres compuestos los españoles tenemos dos apellidos) ha sabido verlo, al igual que los que te han premiado.
Y poco más te puedo decir, porque tú sabes el placer que ha sido para mí coincidir en esta vida contigo; sólo espero verte pronto, si puede ser, y más que eso, espero que te vaya mejor que hasta ahora, si eso es posible. Supongo que la segunda anula la primera, ya que con ese nuevo proyecto vas a estar danzando por Sudamérica mucho tiempo. A tu manirrota amiga le encantaría ir a México, a ver si se me da bien la cosa y nos vemos en algún aeropuerto, jejeje
Para terminar, espero que te guste esta foto, rescatada de aquél tiempo en que ambos éramos muy jóvenes, y parece lejano; cuando alguien llamado Calderón le puso el mismo nombre a dos de sus obras; tal vez para que nunca olvidemos que La vida es sueño.

domingo, 23 de marzo de 2008

Y eso fue todo

Y ya pasó, tan fugaz, tan intensa, con el eco de esas marchas, esos golpes de llamador, esos sonidos que están algo lejos ya; y llena de todos los olores que sólo encuentro de esta forma en esta semana extinta… La cera, el azahar, los lirios mezclados con claveles, el incienso con regusto a canela, a vainilla… Se van todas esas tardes, esas diferentes compañías, las risas, mis lágrimas atrapadas, todas esas conversaciones, a veces críticas, a veces halagos ante lo que está pasando por delante, que no es algo que ves, en todo momento se trata de algo que estás viviendo.
Y todos los días son importantes, y todos me gustan. Intento agotarlos al máximo, no perderme nada, exprimir mis fuerzas cuanto pueda, y de esa manera llegué al Martes, con una calle que tiene nombre de Iglesia y de Hermandad, y para mí casi nombran a un día, ese día tan azul, puedes mirar al cielo y puedes mirar al frente, y es así, celeste y crema. Y estuve dentro, y como la vi salir la vi entrar, y me preguntaba si alguna vez dejará de encogerse mi corazón al ver aquello. Se deslució el Miércoles y medio Jueves; pero un fiscal de paso salvó su vida, aprovechando los claritos que el Sol decidió regalarle a la calle Feria. Casi sin tiempo de haber digerido este día llegó la Madrugá, y casi se dice todo con esto. Como dato personal, este año el sueño y sobre todo el cansancio, me respetaron más que otras veces, y pude verlas todas, cosa que no hacía desde hace años. Al fin, de tanto mirar al cielo, seguramente lo desgastamos, y un Viernes Santo se salvó; y todos pudimos disfrutar de doble ración Trianera, de un Nazareno llegado de la Costanilla (el del paso y el que vestía ruán) la Soledad inmensa, los Carreteros, Montserrat, todo esto para concluir en dieciocho ciriales que precedidos de un muñidor van camino del fin. Aunque siendo sincera, el fin lo sentí mucho antes; llena de estrenos, iba con mi madre en el coche, y en la radio retransmitían la salida de la Paz; y en estas, oyendo la salida de la primera en la calle le dije a mi madre “¿Te das cuenta de que ya se está acabando la Semana Santa? Es un pensamiento exagerado y a la vez inevitable. Cada día que entraba a mi pequeño feudo en la Avenida, me cortaban un pedacito de cartón con el nombre del día, y con este simbolismo tan absurdo, yo veía agotarse este tiempo, mi tiempo.
El Sábado parecía feo, pero por muchos motivos no merecía lo que más tarde pasó. Era un día muy especial para mí y además era 22 de Marzo, cumpleaños de mi madre. Tampoco incido más, porque ella, al igual que yo, no lleva del todo bien lo de cumplir años. Mejor nos quedamos en ese almuerzo, tan cerquita de La Canina. Los Servitas nunca me defrauda, y disfruté dos veces de esta cofradía. En ese espacio breve de resuello climático, asistí a como al Decreto se le rompía un guardabrisas delante mía, y como llegó el Triunfo de la Cruz, que pararon delante de mí, parece que sabían cuanto me gusta. Y después de esto, vi mojarse a las autoridades, y vi al Duelo corriendo y empapándose. Tengo por máxima no abrir un paraguas delante de una cofradía, pero era tan intenso el aguacero que me vi obligada a hacerlo en ese momento. La lluvia despidió otro duelo, y cada uno se fue… podríamos decir a su sitio, yo, cerca de la Soledad, que es el mío. Descanso en el bar Centuria, con mi madre, que es la única que bien por gusto, bien por amor, sigue a una jartible empapada en todas sus locuras. Con la radio colgada, esperando noticias, pudimos cenar y secarnos un poco. Después foto de esas que dentro de 30 años, pondrán en un concurso de cultura cofrade.
Llegada a la Plaza de San Lorenzo, y llegada casi a la vez del Sacri. Casi una clase magistral de música de este, tomándose el tono con diapasón. Me quedo con sus cosas, se sube a un banco, llega el paso, se oyen las voces de los Ariza, la plaza enmudece, y lo peor es que las farolas siguen encendidas… La entrada es algo rara, menos saetas, mas rápida, pero emocionante claro.
Y casi tan breve como esa entrada pasó para mí esta semana; la Sangre de Cristo mientras escucho copla es un consuelo, porque el Garlochí es un refugio, pero se ha acabado. Me habría gustado ver hoy la Aurora de este día, pero el cansancio acumulado no me ha dejado. De hecho muchas cosas en esta semana no han salido como las planeé, y no me importa, porque he disfrutado tanto de estos días, que el síndrome postvacacional podría devorarme ahora, al pensar que mañana madrugo, que subiré esas escaleras, y esas obligaciones volverán a mi espalda… Pero no lo quiero pensar ahora, es mejor echar de menos Ione, que sólo la escuché una vez, en contraposición al abuso que ha habido este año de marchas Macarenas, en mi opinión claro. Conservo ese trozo de periódico, dónde me dijeron que salía claramente viendo pasar La Paz, y yo casi ni me encuentro en ese “¿Dónde está Wally?” Y me recreo mil veces en todos esos detalles, desandando mil veces esos caminos, esas calles dónde tanto viví, esos adoquines con cera, testigos de todo lo importante, eso que algunos comprenderéis porque lo vivisteis como yo. Ya sólo queda soñar con el año que viene.

sábado, 15 de marzo de 2008

Lo que llega... lo que se va...


Al final era cierto aquello de que era dulcísimo esperarla… Yo me habría parado ahí, pero por otro lado, es increíble lo que llega. La cosa empezó bien; yo siempre había dedicado el Viernes de Dolores a otras cuestiones cofrades, pero este año vi la de mi barrio. Lo más destacable, me sorprendió como anda el palio, mucho mejor que algunos que hacen Carrera Oficial. Después buena noche con buen vino en casa de un buen amigo, cofrade y blogero; con él, su mujer y todos los que estábamos en aquella casa compartimos tertulia y torrijas.
Al final, las cosas se tornan diferentes a como una las planea, y no he podido ir a Torreblanca, espero que Santizo y Carmen me perdonen.
Mañana es Domingo de Ramos, y ya se sabe, a quien no estrena, le cortan las manos. Eso este año no me va a pasar, porque casi todo es nuevo. Entre otras cosas, estreno zapatos de charol, como hice hace casi 19 años. En aquella ocasión me quedé dormida en brazos de mi padre, hipnotizada por el paso de los blancos nazarenos de La Paz. Fue tan profundo mi sueño, que perdí un zapato. Ahora ya tengo una edad en la que espero no estar en tan lamentables condiciones como para que me tengan que llevar en brazos, y volver a casa hecha una Cenicienta… El día empieza pronto, palmas, cerveza con el ilustre bordador y cía, después, La Paz con el cofrade más atípico, ese que tiene más cultura cofrade que muchos capillitas de los que llevan traje y patillas. Me despediré de él hasta el Jueves, es una pena que el trabajo te aleje de esto, pero la vida es así. También este año un penitente de Jesús Despojado hará una penitencia particular durante toda la semana. Alguno llegará del AVE corriendo a la Avenida, para no seguir perdiéndose ese día. No sólo mañana se estrena, y si no, sólo hay que preguntarle a Esther, que hará por primera vez Estación a la Catedral con su hermandad del Polígono. Debe ser algo tan emocionante, tanto, que al recordar emociones ya estoy viendo una ojiva, escuchando una marcha, leyes absurdas de física, matemáticas, que no alcanzan a explicar porque yo cada año me tengo que tragar esas lágrimas… Mi barrio, en el que no habito y es tan mío, con el olor a azahar en Pilatos, con mis manigueteros de Cristo, con ese cirial del palio, con esa Cuesta del Bacalao, ese día azul como no hay otro en el año… Y llegará el Miércoles, y algunos hablarán mientras otros recordamos en El Café de Indias, y sentiré que queda mucho aún, pero a mí se me ha ido ya un poquito de aquello que tanto esperé. Se me vendrá encima un Jueves Santo más, otro sin mantilla ¿por qué? Estigmas de la soltería, ya que quien debe pedirle ese regalo para mí al rey Melchor considera que no se puede ir de mantilla sin novio; espero que se deshaga de este pensamiento, y que el año que viene pueda lucir una. La calle Feria será un hervidero, y espero que el Fiscal del Cristo que ora en un huerto de olivos salga invicto de su particular maldición. Pasión y Virgen del Valle a últimas horas, me parece que se está acabando, pero no lo quiero pensar. Un personaje salido de un velazquiano lienzo viste ruan en esta noche, esta noche fría, única, en la que todos compartimos mantitas, cafés, esperas… Ese mismo ruán lo viste un amigo, hermano y vecino, que anoche me lo enseñó colgado, como quien te enseña los zapatos del cinco de enero que espera recoger llenos de caramelos. El muñidor aparecerá, fascinándome como cuando era una niña, y a lo lejos, el recuerdo de 18 teas, que anuncian un entierro. Es sábado, es mi día favorito, tal vez porque es algo negro, como yo misma, tal vez porque tengo la esperanza de que el tiempo se pare ahí, con los tambores Servitas, con la soledad del anuncio de la derrota de la muerte, sudario negro, sudario blanco… Pero el día continúa, la Soledad, que nombre tan bien puesto, siento que todo se va, un año más, igual que el año pasado, como pasará el año que viene… La seguiré hasta su plaza, y la esperaré junto al maestro Juan de Mesa. Al llegar ella, el silencio será inmenso, y una saeta lo quebrará, y con mis respetos a todos los saeteros, estará el Sacri, que desde un banco siempre canta la que él sabe que es mi favorita, y contendré mis lágrimas con eso de “azucena blanca, hermoso broche de oro de nuestra Semana Santa” Cruzará ese umbral, todos corren a tocar la puerta, y yo estoy quieta, mi madre me coge del brazo, me saca del ensimismamiento, me repongo. Es casi como un milagro, vuelve a sonar Virgen de los Reyes, está en la calle la Aurora del nuevo día, tantos años madrugando para verla, para creer que no todo acaba, y que algunos milagros podrían tener cabida…
Esto es un esbozo, un borrador, algo muy superficial de todo lo que me espera. Se me olvidaba hablar de las saetas de Rafael, mi rubia Mari-pava que está descubriéndolo todo, el abrazo con Marta, compañera de Estación en aquellos años que se me antojan muy lejos, Kike, que no falta, el artista multidisciplinar que anda a caballo entre La Estrella y Santa Marta, mi “primo” Alex, incondicional en la Madrugá, María y Coko, que espero nos acompañen, Santizo, el hombre de la caña, mi reencuentro desde lejos con el músico más guapo de la Banda del Sol, todos esos cafés, las cervecitas, el incienso, la radio, las miradas al cielo con tintes de plegaria; querría ver El Cachorro, querría vivir un Viernes Santo completo… El silencio de la Plaza de San Pedro lo romperá Tejera, un pelícano ha picado su pecho, niños como Ignacio acompañan a un Cristo en un pollino, la Piedad, la Virgen de los Ángeles, Amargura, siempre y eterna…
Deseo que todos los que hacéis Estación de Penitencia tengáis una buena estación, deseo que viváis como viváis esta semana, ya sea así o en la playa, tengáis Salud y Buen Viaje.

jueves, 13 de marzo de 2008

Viaje a Italia II


Esa noche queríamos salir para Roma. Habíamos visto que había un tren nocturno, y a primera vista parecía una idea cuanto menos emocionante… Estábamos pensando si coche-cama, o si conformarnos con asientos… Que monas y que ingenuas que éramos… En Italia hay una palabra clave: pernotazione Podría traducirse en reserva… Resulta que tú compras tu billete y luego pernotas tu plaza, es decir un asiento. Algunos tipos de trenes la traen incluida y otros no; este era así, de forma que al comprar el billete nos dijeron que billete si teníamos pero sitio no. Llamamos a un amigo erasmus que nos dijo que no era tan grave, que la gente sube y baja y siempre quedan asientos libres. Confiadas en eso, compramos nuestro destino a Roma. Al salir yo no tenía ganas de recordar que andaba sin una tarjeta identificativa en el país de Berlusconi y estaba pensando si ir a la comisaría o no. No hizo falta, estábamos en estas cuando a lo lejos se oía:
- ¡Ragazzi, ragazzi! - hago un inciso para recordar que guapo era el carabinieri, y vaya uniforme que tienen… Resulta que esa mañana habían encontrado todas mis tarjetas, documentación etc. En una cabina telefónica de la estación. Todo menos la cartera, que como era algo fea, casi me alegré. En fin, la vida tiene estas cosas, y yo suelo caer de pié…
Recogimos nuestras maletas y recordaré siempre como me alegré en el hotelito al ver en la tele que Rafaella Carrá, imborrable recuerdo de mi infancia, seguía viva y en activo, con un programa que veía la nonna dueña de aquello mientras cenaba su sopa de sobre. Es una despedida algo sui géneris de Venecia…
Miré el pasillo, supuse que era pasillo aunque no había un trozo libre. No me dio tiempo a decir nada; me asaltó una frase que oí luego muchas veces:
- ¿Eres española? Entiendo que no tengo rasgos nórdicos, pero no me consideraba tan castiza como para llevarlo escrito en la cara. El tipo me dijo que los pobres nos quedábamos allí. Empecé a acordarme de mi amigo el erasmus y a pensar que eso de que siempre había asientos libres era relativo. El italiano se llamaba Pepe, que es lo que tiene, te vas buscando el mítico italiano guapo llamado Paolo y resulta que el Giusseppe de turno prefiere que lo llamen Pepe porque suena más español. Viajaba con su amigo Mario, ambos ingenieros que trabajaban en Mestre e iban a Nápoles a pasar el puente en sus casas. Cuando Pepe dijo lo de los pobres era cierto, era como la tercera clase del Titanic, un pasillo muy estrecho y al otro lado los compartimentos de la gente inteligente que compra sus billetes con antelación. Por otra parte habría sido fácil colarse porque el revisor ni lo vimos, claro, no podía pasar, literalmente no cabría. Pasamos toda la noche hablando, sentadas en la maleta, sentadas por turnos en un asiento plegable de la pared, durmiendo de pié,… Recordaré aquello toda mi vida, por subreal sobre todo.
Llegamos a Roma con Luca, un militar de Treviso que también venía en aquel tren. Nos bajamos en Roma-Tiburtina, una especie de apeadero fuera de la ciudad. El frío, la niebla del amanecer, el cansancio y las cabezas bajas hacían de aquello una escena de película de los años 40.
Dedicamos el día a buscar hotel, ver algo de Roma, comer, y sobre todo, en la vida podré olvidar aquella ducha en ese pequeño hotel, con toallas romanas, de esas de tela… Y después de ese baño digno de Faustina, dormí, recuerdo que dormí como si lo hiciera por primera vez. Entiendo que es algo extraño destacar eso, pero nadie durmió nunca de aquella manera en la ciudad de Rómulo y Remo.
La ventana, la lluvia, hombres con sombrero, motos… Empezaba un nuevo día y estaba en esa ciudad en la que son bonitos hasta los ascensores.

Dedicado especialmente a la señora de preciosos apellidos que ayer demandó otra entrega más de este caótico viaje.

domingo, 9 de marzo de 2008

Fin de semana de una costumbrista desacostumbrada



El fin de semana se presentaba bien; liberador, como hace tiempo que no lo hacía. Desatada de trabajos, fotocopias y exámenes, me las prometía bien. Podría contar el viernes, pero se resume fácilmente en cerveza al medio día, peluquería, fiesta de cumpleaños, ron en cantidad y noche algo subreal, como tantas veces…
El sábado, mi resaca y yo nos levantamos pronto para ir a ver la exposición del Greco. Es muy recomendable y a mí me acercó a un pintor que no conocía demasiado. Tras ello, visita fugaz en el museo a mi querida sala VI y aledañas… Por cierto, como hacía mucho que no iba al museo no recordaba el daño que la mala iluminación de las salas hace a quien quiere disfrutar de la pintura, habría que cuidar eso, pero si es cierto que la exposición de Doménikos Theotokópoulos está muy cuidada en ese sentido.
Salí de allí y tras desayunar comenzó un recorrido costumbrista para sevillanos jartibles. Comencé visitando a La Canina, por cercanía y porque uno de mis días favoritos es el Sábado Santo, con todo lo que eso conlleva. De ahí, visita al Silencio, siempre que entro miro con algo de rencor a San Judas Tadeo, a quien los estudiantes inundan de velas. Yo un año se la puse y repetí curso, pero bueno, muchos factores entraron en esa otra historia. Tras salir de allí, peregrinación por una calle llena de jartibles camino de la Anunciación. Salí del Valle, camino de San Pedro, pero mi gozo en un pozo; estaba cerrado. Entré por Doña María Coronel, y empecé a recordar cuantas mañanas había pasado por ahí camino del colegio… Más de ocho años de mi vida, y más de ocho años oliendo cada mañana los bollitos que hacen las monjas del Convento de Santa Inés. Casi sin pensarlo, estaba delante del torno. Pensaba que no quedarían bollitos, pero sí que había, y pestiños… A modo de apunte, me hizo mucha gracia que en toda aquella escena tan añeja, con el torno y la monjita al otro lado, se filtrase a través de la madera el sonido de la caja registradora, renovarse o morir supongo. Nada más salir, tras pensarlo una micra de segundo mi madre y yo decidimos abrirlos. Fuimos comiendo bollitos calle arriba, con azahar de fondo, buscando La Mortaja. Cerrada… supongo que 18 ciriales son muchos ciriales para limpiar. Cerca de allí, volví a encontrarme con esa niña de colegio que vestía una falda de cuadros que llegó a odiar… Esa que cambió de colegio, y esperaba a su madre en San Román todos los días. Había visto esa iglesia en obras, y nunca la había visto terminada hasta ayer. De allí, a La Amargura, rememorando una vez más a esa niña algo más pequeña, que merendaba en la Plaza de San Juan de la Palma los pastelitos de chocolate, esos que venían en papel dorado, y que mi madre compraba en una tienda pequeña, entre el colegio y la plaza. Entrando en la iglesia, violines lloraban amarguras, y el incienso dulcísimo se colaba por todas partes. De allí, casi con pena, partí a la Feria. Cerveza en Vizcaíno, y reencuentro con el cirial más guapo de la Virgen de los Desamparados, que traía su alba en una bolsa, con unas nuevas hebillas, le va a costar encontrar manoletinas de su número pero bueno… De allí a un sitio que más que un bar, es un spá… Hablo de la popularmente llamada taberna del mudo. El dueño es sordo, y tal vez por eso allí no hay el jaleo que hay en otros bares. Es curioso como allí tomando un vino, me surgió la idea para el último trabajo de PB que hay que hacer en vacaciones. Después de aquello rematamos en Jeromo, porque el día lo merecía. Cuando llegué a casa me di cuenta de que estaba muerta, por lo poquísimo dormido en estos días.
Llegó el domingo, llegaron las elecciones, llegó el recuerdo a esa figura que conocí por casualidad, y que luego investigué en aquellos libros de Nicolás Salas. Salvador Dorado, el penitente. Penitente en realidad nunca fue, no así como republicano, que lo era hasta la médula, y salvó al Cachorro de ser quemado, pero claro, tras ello huyó con la milicia a Extremadura, a hacer una resistencia que no resistió, fue encarcelado, fue torturado, se casó de nuevo, ya que su matrimonio civil había sido anulado… pero que triste que todo eso haya sido sesgado por una frase a medias, en un pregón para mi gusto demasiado politizado, más aún tratándose de un día de elecciones; y habría sido menester que las opiniones del pregonero sobre el matrimonio entre homosexuales, el laicismo de la educación y demás cuestiones que a él le preocupan, las hubiera reservado para su columna, la que publica en un periódico que comparte su ideología, y por la cual le pagan, pero bueno, sólo son criterios y para gustos colores.
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