viernes, 22 de mayo de 2009

Cerrado por locura transitoria



“Ella no escribía para ser publicada, escribía para construirse a sí misma” Me pareció interesante, y vanidosamente, pensé que tal vez me parecía algo a ella.
Anoche me dormía con la noticia de que felices y divertidos unos astronautas habían brindado con su propia orina reciclada en agua…
En un programa de televisión alguien ignoraba quien escribió y cantó “Te recuerdo Amanda”.

No lo puedo evitar, se me instala el Walking Around de Neruda en el alma y me canso… Me canso de oír mi nombre, me canso de escuchar, y hablar… Me cansa quejarme y no me gusta.
Recuerdo a Amanda y a Víctor Jara, bebo agua filtrada y me pondré a Sabina en vena, mientras dura el reseteo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Terminología hispalense


Ya en alguna ocasión, hablando de bares y vidrios (que me parece un gran tema por otra parte) reivindiqué el uso de una palabra muy nuestra y muy sevillana, y no hablo de “miarma” ni nada de eso, sino de la ilegal “botellona”. Es bastante lógico el uso de esta palabra, más que la opción de “botellón”, puesto que la botella, origen del término, es femenina. Esta forma, según he podido averiguar, no sólo se usa en la capital, se emplea en la provincia y en parte de Andalucía occidental hasta dónde sé. Pero me quedo en la provincia, y con este cartel captado en Carmona, que refleja la aceptación del término por parte de las autoridades, aunque la ley, por ejemplo, se llame “Ley antibotellón”.
En fin, esta disertación lingüística me acerca más a conseguir el sillón r minúscula de la Real Academia, por ejemplo….


No, si cuando digo que el blog está en declive es por algo….

sábado, 9 de mayo de 2009

Me había olvidado…


No quería echar la culpa a nadie, no quería echarle la culpa a nada. La inspiración son rachas, las ganas vienen y van… Las musas son más caprichosas que las ganas, y el talento… ay! el talento…
Quizás eran los últimos acontecimientos, las necesidades del servicio, el ritmo que se impone sólo, yo misma y mi pobre cabecita loca… No sé explicarlo exactamente, pero a veces, te metes en un ritmo, y escribir se convierte en mecánico, tiene trazas, esquemas, líneas… Cosa que no está mal, pero alguien como yo, que hace casi todo en la vida a golpe de impulso, no se acababa de encontrar del todo a gusto, como un hombre de campo con traje…
Me había olvidado de escribir por el placer de hacerlo; la facilidad de que fluyan miles de letras, que se unen para hablar de nada… Había olvidado que me gusta llenar espacios, enfrentarme al folio en blanco, aunque sea algo virtual, y cada vez menos de papel; enfrentarme con intriga y vértigo, no mordiéndome el labio… Me gusta divagar, que las horas se me pasen volando a ritmo de tecleo, creer que creo, no de fe sino de creación.
He reparado hoy en eso, en el escribir por el simple placer de hacerlo, y en que últimamente no es exactamente lo que hago… Pero sólo he caído en la cuenta; desconozco si ahora las musas correrán en mi auxilio, si cada adoquín me contará una historia o si las noches dejarán de ser tan extremadamente largas… No lo sé ni puedo saberlo, pero al menos, hoy recordé porqué me gusta juntar letras, o simplemente es que hoy, al fin, volvió a llover.

domingo, 3 de mayo de 2009

“Días señalaítos”



Lo cantaba Raimundo Amador: “Cuando llegan los días señalaítos…” en esos días todos somos buenos, los gitanos, las madres, los enamorados… A mí no me gustan mucho esos días, menos cuando ciertas multinacionales o nacionales, se meten en el aspecto consumista. No me gustan igual que no me gusta la sopa, pero a veces recuerdo que no soy capaz de que todos los días sean completos, de que todos los días sean Navidad, fiestas de guardar y día de la Marmota; aunque por otro lado, esto sólo es un cúmulo de vaguedades para poner algo que estaba deseando. El que es realmente mi favorito no he podido encontrarlo aún en la red de redes, pero este también me gusta bastante.
Feliz día del seudónimo.

lunes, 27 de abril de 2009

Cernuda en el albero



Andas intentando mantener la compostura, riéndote con disimulo de la última ocurrencia que alguien soltó, y procuras no mojarte los volantes porque los camiones que riegan parecen perseguirte. No te das la vuelta, porque seguramente te entrarían ganas de volver. La máxima de Cernuda toma más fuerza que nunca con las luces violeta del amanecer en el Real; Sevilla es la ciudad que no existe, ahora menos que nunca. Es una verdad de lona rayada y albero, ciudad efímera crisol de la sevillanía, de lo mejor y lo peor, incluso del que ama esta fiesta y del que la ama menos; ese que va un poco obligado, para que nadie lo llame “sieso”. Pero Sevilla es eso, el concepto que cada Sevillano lleva de ella dentro de sí mismo, y en él entran caballos y guitarras, garrapiñadas y toros, manzanilla, el amigo que ves de Feria en Feria y algodones de azúcar.
Espero que para todos los que estáis en la misma ciudad que yo, esta sea una buena Feria, la mejor hasta la fecha, hasta que llegue la del año que viene claro.

miércoles, 22 de abril de 2009

Mi infancia son recuerdos…




La primera vez que recuerdo haber estado en aquel edificio de ladrillo visto, me regalaron una foto sepia del mismo. Estaba con mis padres en el despacho de Madre Teresa, la que luego fue mi directora, y a mis cuatro años, desconocía por completo cuanto significaba aquello.
Pared con pared con el huerto claro de Machado, su fuente y su limonero, imagino que empezó a conformarse la persona que soy hoy.
Al recordarlo me da la risa, parece hoy en día que tras esos muros el tiempo se paró, y éramos niñas de otro siglo. Niñas que jugaban a los cromos, que también jugaban a aquello de “Soy capitán de un barco inglés”, niñas con babis, con lazos y calcetines azules en invierno, blancos en verano. Pequeñas e inocentes, lejos de videoconsolas, de un cursilismo tan extremo que en primavera hacíamos coronas con los jazmines del patio. Y me provoca risa, pero es que era así.



Aprendí a leer, aprendí a escribir… Tal vez por esas dos cosas ya aquellas monjas merezcan mi eterno agradecimiento. Aprendí a ser y tener amigas, aprendí miles de oraciones que ya ni se rezan… Fui tanto a misa que imagino que me gané el cielo en esos años; adquirí un ritmo tan rápido al rezar el rosario que era casi inteligible, y habría sido materia de record.
Teníamos una capilla, y una pequeña iglesia con clausura, reja y restos de clavos. Teníamos un Niño Jesús milagroso, que si las cosas no han ido muy mal, lleva colgada una esclava con mi nombre, para que no se olvide de mí. Teníamos un autobús escolar con Ana la monitora y Luis el conductor; llevábamos lazos para distinguir nuestras diferentes rutas… Teníamos un patio blanco con techo y columnas, teníamos otro al aire libre, era el mismo en realidad. Teníamos inocencia, toda la vida por delante y la sonrisa de quien ignora lo que será de mayor. Teníamos todas el mismo material escolar, en los mismos colores. Teníamos al Beato Guido y su himno afrancesado. No teníamos más varón entre nosotras que al cura y un par de albañiles, porque como en casi cualquier comunidad de monjas, teníamos una obra. Pasaron los años, y aquel colegio no se adaptaba a la LOCSE, lo dicho, tal vez el tiempo tras aquellos muros fluía de otra forma. Fue una muerte lenta, una agonía prolongada la de aquél lugar. Se fueron yendo niñas, se fue apagando el ruido, hasta que un día, se apagó del todo.




Cuando paso por delante me da un pellizco. Miro la puerta de la cochera, que alguien ha grafiteado, e intento intuir tras la ventana esa biblioteca que me enseñó el placer que da elegir un libro. Adivino tras las rejas mis aulas y aquellos años que no volverán.
A mucha gente que conozco hoy en día, les cuesta creer que yo fuese a un colegio así. Tal vez mi imagen sea más “bohemia”, o menos clásica, incluso puede que algo más irreverente; pero a estos les extrañaría aún más saber, que a veces, y sólo a veces, echo de menos todo aquello. El creer tanto y tan a ciegas en todo, la seguridad de unos muros tan altos, la confianza que aporta el ignorar las cosas malas, los tragos amargos que la vida te reserva… No me duele en prenda, fui muy feliz tras esos muros y con aquellas monjas.


A Blanca, por compartir conmigo ese colegio, por compartir algunas cosas más, porque ha cruzado el umbral a los 24 y por leerme siempre, con tanta benevolencia; muchas felicidades “ABEBO”

sábado, 18 de abril de 2009

De mantilla, lluvia y recuerdos


No sé si era una locura o una tontería, pero yo la hice. Al bajarme de nuestra querida “furgo” que me devolvió a casa, me dio alegría ver que de nuevo estaba lloviendo, y llegando al portal me dio por darle otra vuelta a la manzana y disfrutar un poco más de aquello. Desde luego, cualquier vecino que me viera podría pensar que no ando bien de la cabeza, y no le quitaré la razón, pero por la hora y la lluvia la calle estaba bastante vacía. La gente suele huir del agua, acelerar su paso si esta le sorprende. No era para nada mi caso, pues caminaba casi con parsimonia, como las dolorosas en sus barrios o cerca de sus casas, “enseñoreándose” que diría aquél.
Me entretuve en algo tan vago como pensar que a pesar de mi disfrute, habría sido terrible que la Semana Santa hubiera caído en una semana como esta. Recordé que hacía siete días, yo esperaba ver Los Servitas en la esquina de Javier Laso de la Vega con Amor de Dios, como cada año, en un rito que no es tradición porque nadie le ha dado el nombre, pero a todos los efectos lo es. Pensé en la mañana que había pasado. Ya ni los neumáticos chirriaban, ya ni la cera se quejaba de que todo se hubiera acabado. Pensaba en la de cosas que me llevaba conmigo, un año más, y tal vez, con una semana de distancia, llegaba mi momento de hacer balance y asumir, de forma algo tardía quizás, que había pasado todo y que no se podía alargar. Tras una semana de fiebre y pijama, había vuelto a mi rutina de vaqueros y botas. Había flamencas en la Plaza de España, ni rastro de nazarenos del Porvenir…. Cuando acabé mi ronda divagadora, la lluvia apretaba mucho más, y teniendo otra vez el portal cerca, descarté dar una segunda vuelta en un intento de cordura. Al buscar las llaves en ese baúl de la Piquer que tengo por bolso encontré cosas que no esperaba. Un programa de mano, que no sé que hacía ahí, pues hacía un par de horas había donado unos cuantos a un coleccionista, y un par de pases para ese palco que algunos “critican”. Eso era lo que me quedaba, un par de recuerdos, recuerdos de papel satinado, de cartón, intangibles en fotos digitales; inmortalización por ejemplo de ese ansiado Jueves Santo, en que se hizo realidad el sueño del que tanto hablé, con el que tan pesada me puse. Sueño de peina y velo negro, de sevillanía pura, sueño principio del fin, porque ya acabó, pero es sólo el comienzo, y aunque ahora sólo me queden recuerdos de fotos, serán muchas más, en años futuros.

martes, 14 de abril de 2009

Como un sueño…



Como un sueño de domingo y sol, de esparto y cera en adoquines… Como un sueño de plata y sangre, de vino y paraguas guardados… Fue sueño de tabernas y papel, de ojiva y cera rizada; sueño de sonrisas de niños, de raso y “pulso aliviao”… Era sueño de caramelos y hermanos, de golpes de llamador, torrijas y medallas… Sueño de abrazos, capas y tambores… de radio, oro y tiritas, de canastos y canastillas, de luz, noches eternas, terciopelo y Margot… Sueño de anís, lágrimas, varales, zambranas, rosas, cardos y guantes… Era como un sueño de azahar y piedra, de alma y faroles; era tan fugaz como el incienso en el aire, era tan eterno como el eco de “Madrugá” en una calle, era simple como un capirote, complejo como repujado de orfebrería, bello como el indescriptible momento que te guardaste en el recuerdo, amargo como la sensación del final, triste como trasera de palio, ardiente como todas esas llamas… Era un sueño que se dibujaba en el final, que acababa cuándo apenas había comenzado; fue un sueño por las calles de Sevilla y el cielo despejado; fue un sueño, mi sueño y el de muchos. Fueron un puñado de días que soñamos, que nos dejan huérfanos de algo indescriptible, que nunca se acaba de ir, porque nunca abandona nuestro pensamiento, y tal vez, cuando nos queramos dar cuenta, estaremos soñando nuevamente.

viernes, 3 de abril de 2009

Todo…


Los estrenos, los zapatos, las tiritas, el primer sol, la primera en la calle, los caballos, las palmas, el incienso, los niños, la ilusión… No habrá Amor sin Amargura, ni Amargura sin Estrella. Gracias te damos, por no perder la Esperanza, hermandad vecina de la mía… Gran Herodes, pequeño Zaqueo, y volverá a sonar Estrella Sublime, como en la mañana del Maestranza. Volverá el Subterráneo y un enorme paso para cenar. Volverá él, para cenar adobo de La Isla, y pasar conmigo esta semana.
Esther, su barrio, su Hermandad. La calle Santiago, sublime Santa Marta, alegría de San Gonzalo, toda Triana, la mitad de San Vicente. Mercedes, Aguas y Guadalupe… Y La verdadera Cruz… Ha vuelto a pasar un pintor bajo un antifaz, ayer alegría de Triana, hoy dolor llegado de San Andrés; dualidad hispalense, como su arte, como la ciudad… en la calle San Esteban todo son flores, como todos los Lunes de mi infancia, como todos los Lunes que han de llegar… Noche cerrada, misteriosa ojiva, cerrada a cal y canto, escondiendo tesoros y alegrías…
Celeste, en el suelo y en el cielo, celeste todo, celeste siempre. Alegría de barrio, que es más grande aún porque técnicamente ni es barrio. Reencuentros, hermanos, Cruz de Malta con la caña de abajo a la izquierda hasta arriba a la derecha, según la miras… Pero ese la lleva mal, es el segundo… Ventana vacía y calle llena. Es una pena perderse todo el día, no ver Santa Cruz con la muralla del Alcázar, ni la Buena Muerte, si es que esas dos palabras casan bien, es el Martes, es en un mar de ruan estudiantil. Es una pena no poder saludar al bocina del Cristo de la Sangre, no ver cuántas almas se prenden a su imagen desde la calle Feria, pero el día para mí es celeste. El segundo milagro del día, no cabe, si cabe, va a dar… no dá… Todo el cansancio del día, negra la palma del guante derecho, otro Martes en la espalda, otra entrada de su palio… Merece la pena todo, por volver a ver un año más como vuelve a casa, por derramar lágrimas viéndola regresar… los jardines y su hermana de Galiano si el cansancio lo permite, ojalá…
Otro estreno, otro palio, otro estreno, nuevas túnicas. Crucificado, crucificado, crucificado… Hasta siete veces, como Siete Palabras, como aquello de “tengo Sed”. Día taurino de San Bernardo, día taurino del Baratillo. Prendimiento y Regla, Buen Fin para esta jornada; San Pedro, Tejera, su incienso, el de mi casa…
El estreno, el mío, la mantilla, al fin… Mantilla y peina regalo de ella, que no podía ser de otra manera… bueno no, de los Reyes Magos… Pendientes de mi hermano, broche de la madrina, peinecillos y alfileres de mi tía que no es mi tía… Cielo de Jueves Santo, del color de los escapularios de Recaredo… ¿Su balcón? Puede ser… La calle Feria, que si, venga, me porto bien aunque no me guste… Pasión y su Merced, paso de plata, nazareno que casi respira, Virgen del Valle… Exaltación, duelo de Quinta Angustia, se hace tarde, es demasiado tarde ya para mantilla… me va a dar pena quitármela… Pero no hay tiempo, hay que cambiarse y volver…
Noche de Esperanza, por dos veces, noche de El que todo lo Puede, del Traspaso de mi abuela, Silencio y Calvario, Salud y Angustias. Hace frío y hace sueño, son demasiadas horas ya… Demasiadas que nunca suficientes, que se estaba acabando esto desde hace cuatro días y no lo he querido pensar… y resulta que se va… Ha pasado él con el ruan de la noche, con el cirio al cuadril, sin cántaro. Pasa él en la amanecida, sin caballo, seguramente cabreado, que vaya el retraso que se está comiendo…
Azul Viernes Santo, que lo afirmé y lo firmé, azul carretero y de Montserrat, azul grisáceo del cielo, que no pase de ahí, azul de foto, no de lluvia. La Costanilla y Triana, La Mortaja, la mía, la de siempre, la que me fascinaba y me fascina. Ni diecinueve ni diecisiete, ancestral tradición en memoria de aquellas teas… Monaguillos, libreas, campana…
El día, ese, el inigualable, el peculiar… El de La Canina y el Duelo. Tambores destemplados, Soledad Servita… Una vez, y otra… y si la puedo ver una tercera no me sobra… Trinitarios y alegorías recuperadas, y que bien va de flores, no Ella, que también, La Canina, me gusta por su sonrisa… Fuera bromas, llega ella, la que llora sola, la que contempló Fernando III, la de mi familia materna, la que llevó palio la primera, la que no lo lleva ahora… No la puedo dejar, no se puede acabar así… San Lorenzo, otra vez, otro año, una con otra se hila, saeta tras saeta… Y ella cruza el umbral, ella ha vuelto a su casa… Yo no quiero irme a la mía… Queda algo, algo habrá… una última cosa a la que agarrarse, un consuelo… Otra marcha, otra brizna de incienso, un antifaz, una gota de cera, un golpe de llamador, un clavel o una rosa, una saeta y una lágrima…
Es todo, era todo… todo lo que hay en esta Semana, en la mía… Es todo lo que cabe en ella y yo sólo he dejado aquí la quinta parte… Tal vez, a los ojos del profano es demasiado, tal vez a los ojos del jartible es poco… Pero simplemente era todo… Como la Aurora de la mañana, la que con el Día Grande nos atisba la última enseñanza… Volverá, todo volverá… Volverá la Gloria, como Él vuelve, vendrán más días, el año que viene, vendrán porque tienen que venir, porque estaremos esperando otro año más, esperando esa nada para algunos, y para otros, ese todo…

Nota: La imagen me parece una alegoría de lo que pasará, premonición barroca de esta Semana, por eso me decidí por ella.

Foto: Manolo Navarro

martes, 31 de marzo de 2009

Mi mejor amigo


“Soy un zorro entre cientos, pero si tú me domesticas, seré diferente. Yo te necesitaré a ti, y tú me necesitarás a mí…”
Algo así venía a decirle el Zorro al Principito en el gran libro de Saint Exupéry. Hace poco, recordé esto viendo la película francesa que titula la entrada. Françoise nunca ha tenido un amigo. No es una certeza para él, hasta un día en que tras ir a un funeral, comprar un jarrón helénico y celebrar su cumpleaños su socia se lo espeta, haciendo una extraña apuesta con él al respecto. Comienza primero una búsqueda desesperada por encontrar entre sus conocidos, sus colegas, los contactos de su agenda, a esa persona a la que puedes llamar a las tres de la mañana… Convencido de que es imposible, comienza una búsqueda aún peor; ¿cómo se hacen amigos? ¿dónde se buscan? ¿cómo encuentras a esa persona que correría riesgos por tí?
Sin llegar a ser metafísica o trascendental, que otras cosas rondan mi mente, me vinieron del recuerdo amigos y amigas, personas a las que llamé a las tres de la mañana y me llamaron a mí a horas peores. Algunos no están ya conmigo, alguno que otro volvió… Se sumaron nuevas personas a mi vida, a las que podría confiar cualquier cosa… Y siempre he pensado que necesitarse en exceso es malo, pero tal vez el Zorro tenía algo de razón. Tras muchas vueltas y giros, puede que casi todo el mundo sea prescindible, llegado el caso, pero para que mentir, no ser imprescindible no quiere decir que sea fácil vivir sin cierta gente cerca.
No es que esta comedia vaya a cambiar la vida de nadie, ni nos va a contar ahora las verdades del barquero, pero en medio de la risa se escapaban trozos de enseñanzas o reflexiones que te pueden hacer pensar. Seguramente podríamos llenar un jarrón con las lágrimas derramadas por la muerte de un amigo, puede que en la agenda tengamos amigos que no cubren el amplio sentido de la palabra, o simplemente, todos somos zorros, más o menos domesticados.

jueves, 26 de marzo de 2009

Merecía una entrada


Que el camarero mande a callar porque cree que se va a volver loco de un momento a otro, se merecía una entrada…
Que “el correcto” cuente que entró en un bingo arrastrándose, se merecía una entrada…
Quedarse con la boca como el dragón de Harry Potter porque a una idiota se le ocurrió pedir patatas bravas sin pensar; merecía un castigo y una entrada.
Que te cambien de mesa en vista de que no vas a solucionar las pagas extras del personal, pues eso… merecía una entrada.
La merecía aunque sea tarde, aunque sea así. Aunque la foto no corresponda al día, porque se me olvidó la cámara… Y no hubo croquetas pero si cerveza, y tinto, y zumo de melocotón. Hubo un traslado, y el señor de la Salud volvió a su paso un año más. Hubo risas, anécdotas y alguna historia que se quedó colgada. Hubo promesas de futuro, de más bares y más noches; promesas de esas de verdad, de auténticos camaradas, de amigos que tal vez no se hubieran conocido de otra forma, y tal vez por eso, todo esto es más grande si cabe.
Hubo vuelta amparados por Fray Leopoldo y San Cristóbal y naranjos cuajados de azahar que también merecían una entrada, pero lo dicho, por una vez, me había olvidado la cámara.

lunes, 23 de marzo de 2009

Nuevos Albores de Primavera


Está siendo una Cuaresma demasiado rápida tal vez, llena de cosas buenas y regulares, directamente relacionadas o que no tienen nada que ver. Entre unas cosas y otras, tampoco sé si ando en mi mejor momento bloguero, incluso en general, puede que vivamos una especie de “crisis bloguera” como una vez me dijo un compañero de estas lides. Teniendo en cuenta esto, sería una locura iniciar un nuevo proyecto, así que como todos los elementos parecen estar en contra… pues de cabeza a él… ya me conocéis.
Sentía la necesidad de hablar más de Semana Santa, de compartir más cosas, de reunir a amigos y vecinos entorno a otro tema, pero no quería monotematizar el tejado. Nunca he sabido exactamente de qué trata Teoría del caos, y por eso, no quería que perdiera esa ”desidentidad” que tiene, y que con tantas neuras, recortes de aquí y allá, y horas de desvarío, llegué a crear. Evidentemente tampoco voy a dejar de hablar aquí de Semana Santa, no podría, es una parte de mi, para lo bueno y lo malo.. Pero los jartibles somos eso, jartibles, y también entiendo que a muchos de los que pasean por aquí, el tema ni les va ni les viene, y con lo pesada que puedo llegar a ser, esto se pondría insufrible.
Cosas del destino, me daba vueltas la idea de crear un espacio así, cuando bien por azar, bien por mi madre y por algunos recuerdos, todo encajó sólo. Una vieja revista, que hoy perdura en el recuerdo de un bar cofrade en Pio XII, una vinculación a la vida de la ciudad durante muchos años, una vinculación sentimental, personal y familiar. Albores de Primavera vive en la memoria de muchos cofrades, y no niego que me llena de orgullo mi familia materna, seno de la publicación. Es una sensación extraña, algo que no llegué a conocer, de lo que nunca participé, y que en cierta manera, me parece un poquito mío. Por sentirlo así, creo que no podría crear otro blog que no fuera ese, Nuevos Albores de Primavera.

viernes, 13 de marzo de 2009

“Fantasmas” de mediodía


Empecé a sentir complicidad cuando me di cuenta de que ella intentaba disimular el miedo tanto como yo. Caminábamos entre escombros y techos ruinosos como si nada… Mientras nuestra improvisada guía hacía ruido con sus llaves y charlaba sin parar, yo no paraba de pensar que si nos pasaba algo iba a ser complicado explicárselo a los del seguro…
Abrió una de tantas puertas, y como si tal cosa dijo: “Y bueno, aquí los encerraban cuando esto era…” La Ley de Reforma Psiquiátrica anuló la palabra que a esa mujer le rondaba la mente, “manicomio”. No estoy segura si llegó a decirla. Me quedé absorta… Una especie de somier de obra, una cortina destartalada, restos de enganches en la pared, algo que en su día era un sanitario, un lavabo… Miré a mi compañera, la complicidad aumentó diez puntos. Era un ataque a la sensibilidad de cualquiera, más en esta profesión. Se escapaba de lo comprensible, desbocando la imaginación a miles de malos pensamientos. El escalofrío me recorrió entera dejándome sin nada que decir. A mi mente venían reportajes sobre campos de concentración hasta que cerró la puerta…
Lo peor vino cuando estando en ese pequeño despacho empezamos a escuchar sillas arrastrarse, pasos… En teoría estábamos solas en el edificio… Vió la inquietud en nuestra cara, pero torpemente le quería quitar hierro. Decía que eran las puertas que crujían… Mi compañera y yo nos mirábamos, a punto de reír del propio miedo. Salvada por el teléfono salí al pasillo a hablar, y a comprobar que estaba desierto… Volví a escuchar pasos, más cerca esta vez, y seguía sin haber nadie mas que nosotras…
Al fin fuera de allí ella me dijo que su escepticismo le impedía creer en un fantasma o espíritu… Pensaba que había alguien allí, alguien que no quería ser visto Yo no sé si sería de carne y hueso, o de moléculas espectrales… No sé si ese lugar tiene tanta energía acumulada que la negatividad se manifiesta así… sólo sé que a plena luz del día pasé más miedo que en toda mi vida.
Foto: Juan Duque pero con mi cámara.

jueves, 12 de marzo de 2009

El test de la botella


Absolutamente todo el mundo sabe distinguir a un optimista de un pesimista; todo el mundo sabe aquello de la diferencia entre quien ve la botella medio vacía y quien la ve medio llena, pero, visto lo visto, a estas alturas de la película, yo me pregunto: Llena o vacía… ¿de qué? ¿qué tiene la maldita botella? Porque lo mismo es una tontería, y estamos aquí preocupados por nada.

viernes, 6 de marzo de 2009

Sólo materia de sombras



Para que no nos asusten en los pasillos, para que las nubes negras se las lleve el viento, para que no llamen a la puerta aquellos… Para protegernos de los días inciertos, y saber tomar aire… Para que nada nos detenga, ni el miedo nos paralice, ni el olvido nos muerda, ni los recuerdos nos caigan encima…
Para todo eso, y algo más, talismán de José Hierro, sólo él es capaz de conjurarlo así...


SOLO MATERIA DE SOMBRAS

Sólo materia de sombras,

criaturas de la noche,

nubes espectrales, seres

dolorosamente informes,


visiones o pesadillas

llegadas no sé de dónde,

ráfagas resucitadas

que fueron mujeres y hombres,


que tuvieron carne y sueños

donde anidaban los soles

y ahora son sólo penumbra,

ríos de negros acordes,


tristezas desenterradas,

pesadillas o visiones,

llamando siempre a la puerta

de quienes no los conocen.



De "Cuaderno de Nueva York" 1998

José Hierro

miércoles, 4 de marzo de 2009

La bruja novata


Cuando yo era pequeña, mantuvo durante mucho tiempo el título de ser “mi película favorita”, me encantaba, y quizás antes de querer ser criminóloga, abogada o periodista, quise ser bruja. Tal vez Blanca ya no se acuerde de aquella tarde, en que yo, subida a mi pequeña escoba dije las palabras mágicas que me harían volar… Ella salió corriendo a decirle a mi madre que me iba, pero esta la tranquilizó con aquello de que las ventanas tenían rejas; y es que no era mala aprendiz de bruja creo, o al menos, resultaba convincente…
Hacía muchísimo que no veía esta película, y en aquel apartamento de la Villa y Corte, con una de las mejores colecciones de cine que conozco, entre tantas, elegí que viéramos esta… El dueño de Roma (Q.E.P.D.) es tan bueno, o tan neurótico como yo, así que pasamos la tarde viéndola, cantando, recordando y conjurando como con el “treguna, mecoides, trecorum satis dí”
Me encantó recordar tantas cosas, tantos bailes, conjuros y paisajes londinenses… Y no cuento más, porque mejor sería que todo el mundo que no la haya visto lo haga, sea niño o niño grande…

miércoles, 25 de febrero de 2009

Y llegaste…


Al fin llegas, ni tarde ni temprano, en tu tiempo, cuando tienes que llegar. Yo todos los años me impaciento un poco, pienso que tardas, cada año te espero con más ganas, quizás porque me hago mayor, porque tomar conciencia del tiempo es un lastre que no tienen los niños que corren rampa arriba y abajo por El Salvador. También yo fui niña en esa plaza, también te veía alejarte con el sol, los estrenos y las palmas de ese bendito Domingo. Tal vez entonces, no era muy consciente de lo que es vivirte, o si lo era, pero de otra forma; con menos ansiedad. Te vivía en casa, con el pijama y los zapatos puestos, para amoldarlos y que no me hicieran daño el día del estreno. Te veía pasar en la capa celeste que mi madre planchaba; en paseos por el centro con la alegría de encontrar iglesias abiertas. Se te esperaba en la mía, mi iglesia, cerrada a cal y canto mientras yo andaba alrededor de preparativos de Quinario, entre gente ilusionada. Llegabas a aquella pequeña iglesia de la calle Dueñas, intimidad compartida con pocos, ceniza que por mi curiosidad habitual, logré saber que provenía de la quema de las palmas y las ramas de olivo del Domingo de Ramos. Me pareció tan bello y paradójico descubrir eso; regeneración y reencarnación de ti misma en todos los sentidos.

Se acaban las cábalas, las cuentas son sencillas; cuarenta días, La Cuarentena de mi amigo Antonio; un mes largo para los últimos complementos de la mantilla, novecientas sesenta horas de disfrute de la cuenta atrás, mejor que una Navidad extensa, el reencuentro más dulce del año, la transformación de mi ciudad, las ganas de que no te vayas, pues tras tu partida sólo nos queda el comienzo del final… Y cuando eso ocurre, nos vuelve a quedar la ilusión de saber que siempre volverás. Yo guardo el incienso y los carbones hasta entonces, porque no me gusta ponerlo el resto del año, que la pena es más grande que yo; y te pienso, alargando una Precuaresma, como la procesión del Corpus, sale por una puerta mientras está entrando por la otra… Pero me estoy adelantando, es pensar de más, cuando hoy al fin llegas, y sólo hay que disfrutarte.
Bienvenida.


viernes, 20 de febrero de 2009

Luz en la mirada


En realidad no hace muchos años pero a mí se me antojan siglos. No estaba en mi mejor momento y tal vez ella sabía mucho de eso. Ciertamente, paradojas de la vida, no sabíamos cuantos malos momentos vendrían después, sobre todo para ella. Afortunadamente, ha renacido, y ahora es una mujer más fuerte si cabe. Yo ando en proceso de fortalecimiento y quizás por eso hoy me he acordado de ella y de esa forma tan original de dedicar un disco. Estábamos sentadas en un sofá de su hotel, me tenía las manos cogidas pero yo no tenía ganas de hablar, me faltaban fuerzas. Quizás en mis pausas, en las pocas palabras que alcancé a decir o en mi bajada de cabeza ella pudo entender mucho más que otras personas. Algunas de las cosas que me dijo se me quedaron grabadas y aún hoy las tengo presentes. Tomó su disco, sacó el libreto, y en la portada, bajo el título “Con otra mirada” añadió: en el presente. Volvió a colocarlo y me lo dio.
Al recordarlo me invade una serenidad inusitada, pensando que en peores plazas hemos toreado y que tal vez, una vez más, pueda cambiar mi mirada por una nueva.

domingo, 15 de febrero de 2009

La no historia de amor


Creo que desde el primer día R me pareció el más simpático de aquel sitio. Más que nada porque fue de los pocos que enseguida se aprendió mi nombre, mientras que yo le hablaba usando el “tú” y algún que otro recurso, para que no se notara que hasta pasadas dos semanas, no me aprendí el suyo.
C es de esas personas serias, que dándote los buenos días destilan mala leche no intencionada; es algo natural. De todas formas no me cayó muy mal, simplemente creí que era alguien de carácter, una especie de “chica dura” o algo así.
Pronto observé una peculiaridad, C, bastante seca con todos, se mostraba sonriente con R, simpática y animada. Esta mutación también sucedía cuando hablaba de él, y en conversaciones se refería a R con una familiaridad inusitada, así que pensé, que alguien con un carácter como el suyo sólo se comporta así si existe una relación extralaboral.
R seguía siendo el más simpático con diferencia, invitándome a café sin tan siquiera preguntar, haciendo mil payasadas si me veía agobiada… De vez en cuando se sentaba conmigo a distraerme un rato, para que según él “no trabajara tanto”. No es que yo fuera especial, sino que es su carácter y se porta así con todos los compañeros… Quizás yo le despierte más “pena” por aquello de que no cobro.
Un día hablando de temas navideños y familiares, pues ya estábamos en fechas, comenzó a contarme mil historias hilarantes sobre cenas surreales, y en esto salió a la conversación su novia. Me quedé algo extrañada pero lo dejé seguir hablando. Así lo hizo, y mientras me contaba sus planes en Fin de Año caí en la cuenta… Su novia era otra, no era C, C simplemente estaba colgadísima de él, pero nada más; su relación se limitaba a hacer las planificaciones rehabilitadoras de algunos usuarios de vez en cuando, y poco más. Imagino que si en menos de dos meses yo me había dado cuenta de aquello, todos los compañeros debían saberlo. Esto es sólo suposición, podría estar equivocada y además, no lo he comentado con nadie: primero porque tampoco es un tema muy importante, y segundo por respeto a ella. Me da algo de cosa, una mujer de tanto carácter, una de esas damas de hierro urbanas, inflexible, firme, tenía un punto débil, un talón de Aquiles que quedaba a la vista de todos. Al fin y al cabo, como decían en El perro del hortelano, “no es tan firme ninguna roca en la mar”

jueves, 12 de febrero de 2009

Cádiz y Febrero


Existe una esquinita de Andalucía que cada vez que enseña su DNI deja boquiabierto al personal, porque en ese DNI, se corrobora que ostenta la friolera de 3000 añitos, eso si, ni uno más ni uno menos ¿Eh?, 3000.

Durante ese porrón de años, ni que decir tiene que ha sido poblada y visitada por innumerables culturas y civilizaciones, desde fenicios y romanos, pasando por los tartessos y rematando con la visita del mismísimo Napoleón, casi nada, menos mal que esa visita no pasó del hall, porque sino menuda se hubiera liado…

Culturas y civilizaciones estas, que han dejado a lo largo y ancho de la ciudad un valiosísimo legado histórico que hace que al picar cualquier pared o al levantar cualquier suelo, aparezcan antiguos vestigios de incalculable valor, que no hacen más que incrementar el patrimonio de esta esquinita del sur, que como bien dice el título, lleva por nombre Cádiz.

Ya en la actualidad, las visitas han bajado el caché, y entre estas últimas, destacamos la de James Bond, que descubrió entre sus callejuelas, esa inmensa realidad que ya cantara Carlos Cano, y que dice que la Habana es Cádiz con más negritos, y que Cádiz es la Habana con más salero, bueno, con más salero, y con muchas más cosas, lo que pasa es que si todo eso lo llega a nombrar Carlos en la habanera, esta iba a ser más larga que Ben-Hur con anuncios, y no era plan…

Bueno a lo que iba que me despisto.

Resulta que mientras este mes de Febrero nos va regalando sus días y sus noches, esta esquinita de Andalucía es el centro de atención de todos aquellos que no se quieren perder lo que esta ciudad canta y cuenta al mundo durante aproximadamente 20 jornadas, en las que hace gala de esa libertad de la que fue cuna y somier de 90x1,80, mostrando orgullosa las coplas de esos poetas a ratos, que sacan tiempo de donde no lo hay para reunirse con un grupo de amigos y hacer de sus gargantas un elemento de expresión único en el mundo por su originalidad, gracia, y por supuesto guasa.

Y es que febrero, siendo el mes más corto del año, es el elegido para que Don Carnal y Doña Cuaresma libren esa batalla anual en la que nunca se sabe quién sale victorioso, ya que ambos terminan saliéndose con la suya, uno consiguiendo que el cachondeo recorra calles y callejuelas durante una semana, y otra poniendo punto y final a todo ese jaraneo abriendo las puertas de la cuaresma y dando pie a esa preciosa cuenta atrás que nos lleva hasta la Semana Santa.

Pero hoy nos ha tocado centrarnos en como Don Carnal supo hacer de Cádiz, la patria mundial de la ironía rociándola con esa gracia que la caracteriza y haciendo que durante este mes de febrerillo, cualquiera que quiera exponer algo, pueda hacerlo, y no desde cualquier sitio, sino sobre las tablas de un teatro de ensueño que durante esos días se llena de acordes y de ilusiones.

Hay quienes se empeñan en decir y mantener, que el carnaval y sus coplas son únicamente patrimonio gaditano, pero eso de cierto tiene bien poquito, todo esto fue creado por el pueblo, y las coplas son de todo aquel que quiera hacerlas suyas y ser partícipe de la fiesta, de ahí, que en los últimos años, anden acudiendo a participar en este anuario cantado que es para Cádiz su fiesta del Carnaval, gente de otras provincias e incluso de otras comunidades autónomas, demostrando el interés que se le tiene a esto más allá de Despeñaperros.

Espero que esta forma de expresión cantada con acento andaluz, permanezca invariable por lo menos 3000 añitos más, por más que le pese a alguna política catalana y siesa, y ya si somos capaces de verlo y contarlo no veas que alegría.


P.S. Colaboración especial de Moe de Triana, porque no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla, aunque no sé si a Tirso le gustaban las Carnestolendas.


Imágen: Justo M.Mesa

lunes, 9 de febrero de 2009

De la Edad de Piedra…




Él es machista, retrógrado, con cierta tendencia agresiva, algo juerguista, poco tolerante y no exactamente razonable. Ella es algo frágil, conformista, mujer de su casa, esposa abnegada… Desde luego, un panorama que no parece favorable, más aún en los tiempos que corren. Pero ellos se llamaban Pedro y Vilma, y a mí me encantaba verlos. Mirando este extracto de capítulo lo veo con menos inocencia, sorprendida por los arquetipos de la época, como se observa al principio cuando él llega a casa; y si, lo mismo no daban buenos ejemplos, aunque por suerte la educación también está fuera de la televisión, aunque muchos padres no lo sepan, y por otra parte, viendo algunos dibujos de hoy en día, mas les valdría poner a Los Picapiedra, con todos sus defectos y por supuesto, todas sus virtudes.

martes, 3 de febrero de 2009

De lo absurdo y otras confusiones


Te dije que hacía frío, y me respondiste que el amarillo no siempre daba mala suerte. Te comenté que mi color era el azul, pero andabas hablando de las grapas del ABC. Te dije que con práctica los periódicos no se desmoronan, pero te empeñabas en hablar de billetes de tren. Quise reconducir este sin sentido, pero empezaste a recordar un día que yo ya tenía olvidado. Intenté explicarte que el futuro me sigue dando miedo, y te empeñabas en que comentáramos el último capítulo de Barrio Sésamo. Me maravillaba la canción que Kiko Veneno cantaba en inglés, pero a ti te dio por pensar que necesitabas ropa; pensé que ojalá sólo necesitaras eso, pero te empeñabas en que tres y tres fueran siete. Como los números me aburren, deseé que mi teclado fuera de Olivetti, para sepultar el sonido de tus palabras. Me evadí pensando en incienso y tambores destemplados, pero me tirabas del brazo… Quería compartir proyectos, ilusiones nuevas, pero a ti sólo te interesaba darle vueltas a la realidad que creaste hace varios años. Tal vez mientras yo me quitaba las espinas de las manos tu te entretenías en mirar un acuario, y así sería, que tenías tan alto el iPod que no oíste mi portazo, y te quedaste allí, hablándole al espejo, reinterpretando la Torre de Babel.

viernes, 30 de enero de 2009

Azabache y Ámbar



Con un título muy coplero, este blog llega a su entrada número 100. Casi sin proponérmelo, he derramado parte de mí en un centenar de posts; mis delirios, mis ganas de reír y llorar, poesía y canciones que robé, cosas que siempre quise decir y cosas que nunca pensé que diría…
Se ve que me gusta celebrar cualquier cosa, pero es inevitable. Realmente las 100 las cumplimos todos, porque sin vosotros ni habría llegado a la mitad imagino.
Así que en este número tan redondo os dejo una foto prestada, a ver qué averiguáis, qué pensáis, qué me decís…

lunes, 26 de enero de 2009

Con tan poco…





Soy feliz con poco, con muy poco; o tal vez con mucho, según se mire.

Visitar la restauración de Vera-Cruz, poder ver los baños árabes que se están rescatando, pisar ese suelo, tocar esas columnas… Mirar al techo, ver como se cuela la luz por estrellas de cristal… Descubrir un antiguo sagrario, marcador del paso del tiempo y las culturas, testigo de los siglos y los hombres… Vuelvo a llenarme de historia, de tradiciones, de personas que pisaron dónde yo pisé hace más de mil años… No sé si llegará el día en que pensar eso no me dé escalofríos…





Soy feliz como los niños que fascinados contemplaban en plena calle Sierpes la magia de la música de El Mago de Oz.



Soy feliz con una copa de oloroso, o dos… Tal vez sea muy poco, y para mi es mucho pero siempre he creído que la felicidad es eso, un montón de pequeñas cosas, como salir a la Avenida y oler a incienso, aunque sea un engaño para los sentidos, aunque no sean fechas…




Pero llegados a este punto se me plantean dos grandes dilemas, para empezar ¿es pecado pedir agua en según qué tascas?


Y por otra parte, ¿por qué el camarero de El Rinconcillo va en su día libre a Casa Morales? Me parece cuanto menos curioso…


En fin, este blog acaba de hacer su primer “robado”, me da miedo pensar que pasará de aquí en adelante… No garantizo los códigos éticos en los contenidos a partir de ahora…

sábado, 24 de enero de 2009

Torre de arena


Como lamentos del alma mía
son mis suspiros, válgame Dios…
Fieles testigos de la agonía,
que va quemando mi corazón.

No hay en la noche de mi desventura
una estrellita que venga a alumbrar
esta senda de eterna amargura,
que triste y oscura no sé dónde va…

Torre de arena
que mi cariño supo labrar,
Torre de arena
donde mi vida quise encerrar;
Noche sin luna,
río sin agua,
flor sin olor
Todo es mentira,
todo es quimera,
todo es delirio de mi dolor.

Como una flor que deshoja el viento,
se va muriendo mi corazón
y poco a poco mi sufrimiento se va llevando todo mi amor.

Como una fuente, callada y sin vida,
Como un barquito que pierde el timón,
Como flor del rosal desprendida
está dolorida mi triste ilusión…

Torre de arena
que mi cariño supo labrar,
Torre de arena
donde mi vida quise encerrar.
Noche sin luna,
río sin agua,
flor sin olor;
todo es mentira
todo es quimera,
todo es delirio de mi dolor.



Llabrés/Gordillo/Sarmiento




Imágen:Gitana,Fabián Pérez

lunes, 19 de enero de 2009

Studing como una crazy



No me suele gustar contar planes o proyectos hasta que no están algo afianzados por esa superchería mía de que se gafan. Es absurdo y no lo puedo evitar, cosa que a veces mosquea a los míos, pero ya lo digo, no lo puedo evitar.
Por eso, lo de esta vez parece una excepción, aunque es un proyecto tan caótico que si tiene que salir saldrá, y si no, nadie contaba con ello así que no es una gran pérdida. Por cosas extrañas de la vida, el viernes me examino de la parla de Shakespeare. Si aprobamos, mis cuatro compañeros y yo nos iremos este verano a Irlanda según creo, a aprender inglés y trabajar un poquito. Visto el modelo de la prueba que la red de redes nos ha facilitado, tenemos tantas probabilidades como mi Betis de ganar la liga, y a pesar de todo, allá vamos, a dar la cara para que nos la partan.
Entre los nervios y la risa, no paro de pensar que podría hacer un cursillo acelerado multimedia, que está muy de moda. Por si queréis animaros os dejo la primera lección.

sábado, 17 de enero de 2009

Los ojos del Tíbet



Casi con fascinación infantil lo cogí por primera vez. Había cruzado el mundo con ese hombre de barbas y voz de radio, y a mí se me antojaba que albergaba secretos, misterios, historias de otras tierras, años y siglos tan lejanos como esas montañas.
Casi como un hechicero lo sostuvo en su mano, deslizó esa especie de maja de mortero, y produjo un sonido agudo que creció y creció, tanto que me pareció que traspasaba las paredes, los límites de Sevilla y casi llegó a su Tíbet natal.
Como una niña inquieta, quería probar yo, quería hacerlo, quería sacar ese sonido… Mi torpeza era aún mayor que mi empeño y tal vez por eso, fui tan pesada. Más de una noche y de dos intenté arrancar esa vibración, un sonido parecido a la “música” que mi hermano hace con las copas. Viéndome en mi empeño, decidió dejármelo mientras él pasaba las Navidades en su Barcelona natal. Fue para mí un propósito de antes de Año Nuevo, ya que la condición era que a su vuelta yo supiera tocarlo. Al día siguiente de que él se fuera, también se fue ella, y yo tenía en mi casa ese raro instrumento.
Estaba cabreada, las fechas me ponían nerviosa, nada me estaba saliendo bien, me molestaba estar resfriada y me molestaban muchas otras cosas. Casi sin pensarlo lo tomé en mi mano izquierda, y sostuve la pequeña maza con la derecha. Pensaba en mis cosas mientras daba vueltas por su borde exterior sin pensarlo. Algo me sacó del ensimismamiento. Casi vi el sonido dibujado en el aire, salía del cuenco y subía traspasando las paredes, la lluvia que caía en la calle y mi nube negra… Lo que había intentado tantas noches salió de forma espontánea en menos de un minuto, sin pretenderlo. Igual que el repetitivo “ontara”, que esos mantras que repiten los nepalíes, no me cansaba de oírlo, un sonido tan extraño que a día de hoy, sigo pensando que encierra más cosas. Gracias a San Google, he podido saber que tiene el original nombre de cuenco tibetano, aunque para mí siga siendo “los ojos del Tíbet”. Casi puedo afirmar que a veces consigue calmarme como pocas cosas lo hacen.
Antonio volvió y me dejó que me lo quedara unos días más. Se lo devolveré dentro de poco, no me pesa, ese sonido y esa sensación se me han quedado dentro, además, lo devuelvo a una casa a la que en muchas noches Sur y yo llegamos haciendo jaleo, volviéndolo todo del revés, y a partir de ahora, con los ojos del Tíbet para el reencuentro.

A Antonio que hace poco ha cumplido años, para poder seguir atesorando historias, y por supuesto a María (Sur), por todo y alguna cosilla más.

martes, 13 de enero de 2009

El graderío de la Catedral


Aquellas columnas con cadenas tenían un claro mensaje, la justicia humana no era válida tras ellas, quedaba todo en manos de la justicia divina… Y al igual que en Madrid ocurría en el Graderío de San Felipe, las gradas de la Catedral de Sevilla, eran un batiburrillo de mercaderes, damas, dueñas, clero, pillos, pícaros, aristócratas, fulanos, impostores, falsos mutilados, mendigos, artesanos, desocupados… Teniendo en cuenta además el gran número de acogidos a Sagrado que había en el Patio de los Naranjos, se compone un panorama que cuanto menos es interesante. Por eso decidí ponerle ese nombre a “mi columna”. También debo confesar que estaba en duda entre este y otro gran nombre a mi entender, “El loro de la tía Luisa”, pero finalmente ganó el graderío y la cordura.
Pido que de momento no seáis muy duros conmigo, que aún no me he hecho con mi rinconcito, de hecho acabo de inaugurarlo, la foto pide a gritos que la cambie y no sé si el talento me acompañará en esta nueva empresa; pero si debo agradecer a quien me dio la oportunidad, que haya contado conmigo para su proyecto. Es de las personas más emprendedoras que conozco, con el periodismo en la sangre y muchas ganas, pero el pobre tiene demasiado buen concepto de mí. Me ha regalado un espacio más para opinar libremente, un sitio dónde se arriesga a que yo hable de la primera barbaridad que se me ocurra, una columna que seguramente sólo leerá mi madre, y a pesar de todo, le doy las gracias por pensar que seré capaz de hacer algo decente, muchas gracias Superman, espero corresponderte.
Ya solo resta encomendarse a Dios y al Diablo, que hay que cubrir todos los frentes, y cruzar los dedos para que no me vaya muy mal en estos nuevos derroteros.

sábado, 10 de enero de 2009

Y sólo queda un pony volador


Empezó a llover, yo disfrutaba, y a él no le importaba porque seguía haciendo fotos a Rodin… Se había reído de mi boina parisina, pero me mojé menos que él camino del museo. Me encantó ver su cara al acercarse al cuadro, tras lo que yo le había dicho “no creas que es San Andrés porque la cruz esté en aspa, es San Serapio porque le están sacando los hígados”
Aquél día que empezó en Morales se me olvidó que no me gustaba la Navidad, y me pasó algunos días más… Me ha gustado tener tiempo para perderlo, para estar con los míos, para que el Andréu se coma mis mantecados, para echar de menos a Sur, para hacer una cena prenavideña en su casa, para ponerme al día de tantas conversaciones que tenía pendientes. Para beber cerveza, y vodka, y esos chupitos de tres rones que nadie quería. Para pararnos a mirar un cable pelado en la pared, la noche que el año cambió, y que Superman pensara que detrás de aquél cable había más cosas… Creo que sobre todo, me encanta tener un pony volando por mi cuarto, mientras el helio lo respete.
Por eso, a pesar de parecerme al Grinch, echaré de menos estos días las semanas que vendrán, hasta que las semanas sumen meses, la ceniza se nos derrame en el calendario, y luego…

domingo, 4 de enero de 2009

Y sin darme cuenta…


Hace justo un año, a esta hora, se publicaba la primera entrada de este blog. No era nada espectacular, pero los comienzos son eso, comienzos.
Este blog era casi un propósito de Año Nuevo, aunque no sabía muy bien cuales serían sus derroteros. La verdad es que a día de hoy tampoco lo tengo mucho mas claro. Si esta combinación de ceros y unos, tan mía, pudiera quejarse, imagino que lo haría en primer lugar de su crisis de identidad, y no lo culpo. Cada vez que alguien me pregunta: ¿Y de qué trata tu blog? Me muerdo el labio y me quedo pensando un rato; respondo alguna vaguedad, nada muy concreto, quizás algún chiste, pero no tengo una respuesta clara que ofrecer. De hecho alguna vez he pensado en sustituir la cabecera por algo tipo:

AVISO A NAVEGANTES: Si alguien llegó aquí pretendiendo aprender algo, si alguien busca conocimiento, calidad o que este lugar le aporte algo indispensable en su existencia, lo siento, pero sería recomendable que se volviera por donde vino. Este es el blog de una neurótica que habla de lo primero que le venga a la mente, sin más.

Por eso mismo, tengo que daros las gracias a todos, por haberme entendido o por intentarlo, por pasaros por aquí, por regalarme comentarios y palabras que muchas veces no merezco. Al comienzo de esta aventura, nunca pensé que a nadie le interesara lo que yo puedo escribir, no pensaba que me fuera a leer mucha gente, y a pesar de todo este apoyo, aún sigo publicando sin pensar que al otro lado de la pantalla, alguien pasea la vista por lo que yo torpemente intento dibujar con letras.
Es manido, y se repite hasta la saciedad, pero no deja de ser cierto que sin todos vosotros, sin los que me visitan y no comentan, sin los que dejan una muestra de su paso por aquí, sin los que no les gusta y lo dicen… nada tendría sentido, yo podría escribir claro, pero quedaría totalmente incompleto.
Ya comenté en el balance anterior, cuanto me alegro de haber creado este sitio, cuanto me ha permitido volar, a cuantas personas maravillosas me ha permitido conocer o con cuantas personas que ya conocía, me permite intercambiar opiniones, y es reiterativo, pero no dejo de pensar que aquella noche no estaba equivocada al lanzarme a la blogosfera.
También me gustaría pedir perdón a esa gente que aterriza en el tejado por buscadores y otros medios, y se encuentran con esto, que poco o nada tiene que ver con lo que buscaban, como toda esa gente que llega siguiendo la pista de información sobre Los juegos Olímpicos, sobre guías de Italia, sobre enfermedades nerviosas, me disculpo ante las fans de Anmi Lámar, a las que sólo puedo contarles que me dio mi nombre (nick), incluso pido perdón a esa persona que buscaba tiendas de comida para gatos en Roma, y a esa otra persona que puso en Google la pregunta de que si hacerse la cera en sus partes era malo, y es que uno le pregunta eso al buscador de buscadores, y aparece aquí, dónde yo no puedo arrojar luz a sus dudas…
Han sido 93 entradas, mas de 2.570 comentarios, alrededor de 38.000 visitas, que a mi se me antojan incalculables, y a cambio sólo puedo daros un puñado de papeles rotos, algunas fotos extrañas, versos robados, anhelos de viajes y pensamientos que se me deslizan entre las manos… pero si yo sigo, y estáis ahí, espero que sean muchísimos más, y que pase otro año más sin darme cuenta.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Otra vuelta alrededor del Sol


No quería hacerlo, pero llevo varios días con los balances rondándome la mente… Serán cosas de las fechas, y según cierta amiga trasnochada, con la edad es una tendencia que va en aumento.
El 2008 no fue del todo malo, sobre todo si lo comparamos con el funesto 2007, año que deseo, jamás vuelva… Pero la última etapa del año me está costando lo mío… En lo académico no me puedo quejar mucho, y en lo personal… aún no lo he decidido. He conocido mucha gente nueva, otros se han quedado un poco atrás. Ha sido el año en que volví a Roma y a Londres, y en el que me juré volver e ir a muchos sitios mas. También fue el año en que creé este blog…La verdad es que tal vez, cuando comencé, no sabía cuanto me alegraría mas tarde de tenerlo. Ha sido una extensión de mi misma, un lugar donde he ido dejando trozos de mí, a veces de cuestiones mas profundas de las que a simple vista pueda parecer. Fue un punto de fuga, en el más barroco sentido de la expresión, para ir más allá, para volar fuera del corsé de la rutina y las costumbres.
Como todos los años, el calendario traía su uno de Julio, y cumplí años, uno más… Quiero creer que no soy más vieja, sino más sabia, y me gustaría pensar que hay piedras con las que no volveré a tropezar, aunque eso nada ni nadie te lo garantiza…
Ha sido el año en que volví a valorar la amistad, y lo importante que es para mí estar sola. Ha sido un tiempo más que he dedicado a intentar saber quien soy. Han sido doce meses para ilusionarse y desilusionarse, que lo segundo es muy frecuente en mí… Fue la Semana Santa que volví a vivir un Viernes Santo entero, fue la Feria a la que ir en zodiac, y que estrené mi primer mantón propio. Fueron días en Caños de Meca, que vienen a mi cuando el agobio o el frío me superan. Han sido 366 días que de mejor o peor forma se vivieron y ya pasaron…
No me hago muchos propósitos para el 2009, un cambio de look, porque ya me voy aburriendo de verme, intentar “ser mejor” en muchos sentidos, cuidarme mas las uñas… eso estaría bien. Espero que no sea un mal año, que la vida no me trate muy mal; que sea la Semana Santa de la mantilla, que siga riéndome con los míos, que las paredes me vean llorar menos, que el calendario sepa marcar tiempos; porque este año, desde hace mucho, será un año con calendario para mi. Un regalo desde la romana Piazza de la Republica, 12 gatos se pasean por la ciudad eterna ilustrando cada mes. Odio la cronología del tiempo, pero la gata Roma no podía dejar de tener algo así…
De todas formas, cuando den las doce campanadas, sólo cambiará un número, pero todo seguirá igual. Yo, que estoy aquí con las manos heladas, escribiendo en un teclado que no es el mío, estaré igual mañana, y pasado… O tal vez no… quien sabe; al fin y al cabo, sólo es dar otra vuelta alrededor del Sol.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Queridos Reyes Magos:




¿Qué tal estáis? Imagino que en pleno síndrome post-vacacional; y es que aunque sea un día al año, hay que trabajar. Yo ando saliendo de este resfriado que me tiene más cansada que enferma, y bueno, sobrellevando las fiestas. Este año no me he portado mal del todo, podría haber sido mucho mas mala, y no lo hice, espero lo tengáis en cuenta. No devolví el mal que me llegó, y de hecho cada día tengo menos negrura dentro; casi compadezco a quienes no me quieren bien, y quien sabe, lo mismo eso va camino de no ser mala, aunque yo lo llame higiene mental.
Sinceramente, no sé que pediros. Podría pedir salud para los míos, y “tranquilidad” en ciertos aspectos, pero la verdad es que eso son rachas…
Podría recordaros que mi cámara se bebió una botella de agua en un aeropuerto luterano y no le sentó bien, pero con estas cosas de la crisis no voy a hacerlo.
Podría ser mas idealista, y pedir paz en la Tierra y ningún niño con hambre, pero la verdad es que en un mundo en el que se destinan incalculables fondos para guerras o salvar bancos y no se afronta seriamente algún plan de paliar la pobreza en el tercer y cuarto mundo, pues no lo veo viable.

La verdad es que en estos días me acuerdo mucho de vosotros, al fin y al cabo el marketing siempre se os dio bien. Me vienen a la mente recuerdos de disfraces de princesa, y caramelos en los zapatos; la noria de Pin y Pon, el juego de té de porcelana, los primeros maquillajes, los globos, aquel juego de hacer perfumes o el Telesquech en casa de Juana… Todo parece muy lejos, tal vez porque me volví republicana y no soporto ya a las princesas, porque tomo el té en vasos árabes, resultó que el maquillaje se volvió necesario, ahora la casa de Juana está más lejos y yo casi no me reconozco en las fotos… y eso hace que mire a los niños que hacen cola en la Araña con una mezcla de pena y envidia… Tal vez necesito caminar con un globo de helio para comprender estos días… No lo puedo evitar, sabéis que no me lo propongo pero cada año se me hacen más difíciles estas fechas y se me hace más difícil escribiros.
Llegados a este punto me pregunto ¿qué se le pide a esta edad a los Reyes?

Lo que queráis traer, será bienvenido.

Republicanos saludos



Mercedes



P.S. Hace tiempo que no os dejo el anís y los polvorones, estamos en confianza, podéis serviros lo que queráis.

martes, 23 de diciembre de 2008

Felices…


Por ahí ya lo he dicho, y en el fondo me canso de repetirlo, pero estas fiestas no me gustan nada. Me agobia la música, la gente, y no me vale eso de que afloran buenos sentimientos en los corazones de todos; no me lo creo, y de ser cierto me parece fatal que por ser una determinada fecha todos seamos buenos.
A pesar de todo, queda incluso feo no participar de la borrachera generalizada de deseos y parabienes que la gente se regala, y en cierto modo, lo único que me gustaba y que para colmo se anda perdiendo, es el envío de felicitaciones navideñas. Os dejo esta, clásico velazquiano allá dónde los halla. Siempre me gustó este cuadro y al fin y al cabo hoy, mañana y todos los días del año os deseo Felices Fiestas, Felices Pascuas, próspero Año Nuevo, Feliz Navidad y en este abanico de tópicos incluso podrían meter lo que decía cierto amigo; Feliz Falsedad. Lo de que no os atragantéis con las uvas no os lo deseo porque me parece patético y sumando una rareza más a mi persona, no creo en esa tradición.
Y recordad, si en estos días me veis comprando regalos, brindando con los amigos, incluso cantando, es que una vez mas me he rendido, me he cansado de batallar y vuelvo a subirme al engranaje de las fiestas, pero no olvidéis que siguen sin gustarme.

domingo, 14 de diciembre de 2008

7 vidas tiene el blog


Hace ya un par de domingos que se publicó. Yo ni me enteré, andaba por tierras luteranas y fue gracias al General que puedo colgarlo aquí; si, con dos semanas de retraso, pero ya sabéis, el caos y esas cosas…



Aunque pinchando en la imagen se puede ampliar, os transcribo el texto para que sea más fácil:

7 vidas tiene el blog

La Gata Roma se pasea sin desvelar su identidad por miles de ventanas de Internet. Esta estudiante de Integración Social no busca en su blog “orden a las cosas pero si un sentido” dónde encontrar causa a la entropía de las relaciones humanas. Como un gato sin dueño, recibe visitas al tejado de mas de cincuenta amigos diarios, que se han dejado de convertir en blogueros para ser fieles seguidores.
“La gente vive en constante caos pero nadie lo asume. Se te cae una cosa, te falla un horario, una persona, y se te viene abajo el día, por eso pienso que no podemos controlarlo todo”. Su amigo la bautizó con este seudónimo una noche de Semana Santa. La gata verdadera ya no está con él pero la figura de ella recuerda sus arañazos y una compañía siempre presente.
En su tejado podemos encontrar entradas donde conocer algo más sobre las enfermedades con daño cerebral (al trabajar ella en una asociación). Una guía de los rincones más raros de Italia, país que apasiona a la gata. 25 razones para amar la lluvia o dibujos de su infancia dónde compañeras con semblante de Marisol le hicieron pasar momentos inolvidables. Sin perder el valor de la diferencia, cuenta historias de su ciudad dónde las velas tienen mucho que decir. Sus primeras gotas de cera en aquel papel de plata relatan un entramado de manías e ilusiones de esta chica de 23 años que lucha cada mañana con el caos urbano y el humo de los cigarrillos que enturbian la ciudad.



Publico esto con mucha vergüenza, que nadie creerá la persona tímida que hay dentro de mí, pero la hay. Pero me veía en la obligación de dar las gracias a la autora del texto, una de las personas que mejor me conoce, o quizás, de las que mejor concepto tiene de mí. También agradezco a Antonio Acedo la foto, y le agradezco aún más que desde entonces, de vez en cuando se pase por aquí.

martes, 9 de diciembre de 2008

Recuerdo




Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.


Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.


Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes,otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.


No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.


Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.


Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.


Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.


En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.


Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.


Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:

"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".


Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Ismael Serrano
La memoria de los peces

viernes, 5 de diciembre de 2008

5 de Diciembre




Hay quien pone sus conocimientos al servicio de una asociación, hay quien da consuelo a esa familia que lo necesita, hay quien acompañará al médico a ese señor, y quien ayudará a ese niño en rehabilitación. Otros emplearán miles de horas de su tiempo con un proyecto que mejorará la calidad de vida de los que viven cerca y lejos nuestra, mientras algunos contarán cuentos a niños en hospitales. Muchos pasarán sus tardes entre cajas, organizando la logística de todos los centros que necesitan materiales de todo tipo. Las tardes de otros se llenarán haciendo compañía a quien menos solo debería estar. Incluso algunos dedicarán su verano o algunos años de su vida como cooperantes, lejos de sus casas, de los suyos, y se dormirán cada noche sabiendo que merece la pena.Y mientras alguien asesora a todas esas mujeres que necesitan una salida, otros tantos ayudarán a familiares para que pasen a ser también cuidadores. No son pocos los que harán de su dedicación ocio, en talleres, en campamentos… Muchos intentarán comunicarse chapurreando el francés y el inglés, para ayudar a aquellos que vinieron a buscar un futuro mejor. Y luego están los que prestan ayuda sanitaria en las playas, los que recogen animales, los que conciencian y sensibilizan, los que recaudan medios (humanos y materiales), los que asisten en comedores y economatos, los que nos protegen, los que nos informan, los que atienden esos teléfonos, los que limpiaron y limpiarán las costas y bosques manchadas por la ignorancia del hombre, los que enseñarán a leer a quien no tuvo la oportunidad de aprenderlo en una infancia que se truncó, los que reparten café y comprensión a los que duermen entre cartones…


A todos estos, y a todos los que he podido olvidar, felicidades. Felicidades por todo ese tiempo, esas ganas, esas personas, esas lágrimas, esas risas y esa felicidad que muchos no logran entender, esa que supera una remuneración económica, felicidades compañeros, feliz Día Internacional del Voluntariado.

Nota: Felicidades también a Muffin, que hace 23 años le dio por venir al mundo tal día como hoy.
Foto: Manolo Navarro

martes, 2 de diciembre de 2008

London

Hay lugares a los que deseas volver; hay sitios que permanecen iguales y a la vez diferentes.


Hay sitios que te indican para dónde debes mirar, intentando guiarte en tu camino.


Te dan la oportunidad de pulsar, y pararlo todo, para seguir caminando, y al final andas mirando para el lado que no es, porque impera la fuerza de la costumbre.


Hay lugares emblemáticos para mirar la hora.


Hay iconos que te sirven para hacer una llamada… de cualquier tipo.



Hay momentos en que a pesar de ser una chica algo gris buscas el sol, y no lo encuentras.



Hay refugios para el alma y el arte…




Y pulmones verdes donde dejar volar un alma atosigada…


He caminado por otras aceras, mas anchas y mas grises. He dejado cerrado mi paraguas bajo otras lluvias, he contemplado la grandeza de Grecia arrancada del Mediterráneo, he visto mi reflejo en el espejo de Venus, y Egipto lejos del desierto. He visto pueblitos, y casitas y verdes prados dignos de postales desde un tren.
La lluvia ha caido al otro lado de las ventanillas de un taxi desde dónde yo escuchaba a Lennon imaginando un mundo utópico.
Casi se me olvida que odio la Navidad envuelta en el espíritu de Harrods, porque es imposible resistirse.
Y al final, como todo, se volvió a ir, hasta que yo nuevamente vuelva.


Nota: Pido perdón a todos los que esperaban alguna crónica, pero estoy cansada, y liada y casi sin ganas de contar que el taxi chocó, que me quejé en la National Gallery porque no tenían la guía del museo en Español al contrario que en todas las pinacotecas italianas, que esta vez en mi hotel no saltó la alarma de incendios y no me quedé en las calles del W2 en pijama, que Oxford Street sigue siendo interminable, que como en un chiste de Lepe hablé en inglés con otro español, que el café allí sigue siendo buenísimo, o darle vueltas al hecho de que sin que abra la boca los italianos saben que soy española, pero los ingleses creen que soy italiana… lo mismo en algún país piensan que soy inglesa para continuar la cadena, aunque sinceramente, no lo creo. Por esto, y por mas cosas que omito, pido perdón.

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